Y AHORA QUE MI HIJO HA SUSPENDIDO ¿QUÉ HAGO CON ÉL EN VERANO?

Pablo Canosa
Cuando en estos días lleguen las notas finales de los hijos, en muchos hogares españoles habrá sorpresas y, sobre todo, la pregunta: ¿qué hacemos ahora?

– Dedicar un tiempo a pensar mejor si lo llevan a cabo el padre y la madre, juntos- en la mejor forma para que cada hijo descanse y aproveche el tiempo durante los siguientes dos meses. Lo primordial es alternar el ocio activo con el estudio o el repaso. Y, una vez pensado, conseguir que cada hijo se ilusione con el plan de verano que le ha tocado. Porque si lo ve como una imposición desagradable será poco fecundo.

¿De quién es culpa el suspenso? Se extiende el comentario de que quizás son los planes de estudio los que no enseñan a los niños a estudiar…

-Normalmente, en el 95% de los casos, la culpa es del alumno. Algo de culpa tenemos los padres, si no hemos procurado mantener un contacto frecuente con el colegio, con los profesores de nuestros hijos. Y, en algún caso aislado, la culpa puede estar en los profesores, pero es muy infrecuente. Los planes de estudio no enseñan nada por sí mismos. Quienes enseñan son los profesores. Pero nadie aprende si no quiere, por más medios que tenga a su disposición.

¿Debe suponer el suspenso una situación tan grave que sacrifique el verano de toda la familia?

-Eso depende de la importancia objetiva del suspenso. No es lo mismo suspender un área en 4°- de Primaria que suspender siete asignaturas en 1°- de Bachillerato.

En este caso, los planes familiares sí deberían verse afectados por los resultados académicos de nuestro hijo. Lo cual no quiere decir que toda la familia se quede castigada sin vacaciones, sino que uno de los factores que más pesará a la hora de decidir el lugar, la duración y el tipo de vacaciones será el hecho de que uno de los miembros necesita contar con unas condiciones que le permitan prepararse para los exámenes de septiembre. De cualquier manera, todos los miembros de la familia necesitan descansar, incluyendo al suspendido.

¿Qué papel tienen los padres ante esta situación?

-Según la edad de los hijos, ese papel varía. Pero, en términos generales, los padres deben acordar con los profesores de cada hijo cuál es la mejor forma de afrontar la recuperación de las asignaturas suspendidas, teniendo en cuenta que, si los hijos son mayores, conviene dejarles un cierto margen de decisión.

Hablando de posibles castigos (clases de recuperación, internados…), ¿qué aconseja usted?

-De entrada, enfocar la recuperación como un castigo es empezar mal. Ante un castigo, la actitud de cualquiera es la resignación -en el mejor de los casos-, cuando no la rebelión. Y, como he dicho antes, para aprender es necesaria la actitud positiva: desearlo. Las clases de recuperación o los internados pueden ser muy útiles si el chico lo ve como una ayuda para que él aprenda; como algo que le va a facilitar ese objetivo que debe alcanzar. Por ejemplo, en algunos colegios se organizan cursos de verano para repasar los contenidos que deberían haberse aprendido durante el año. En otros casos, los campamentos o los cursos de idiomas cuentan con unos tiempos destinados a que esos alumnos que no han aprobado todo puedan preparar las materias suspensas con ayuda de profesores o monitores.

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