VÍSTELA COMO QUIERAS…

DIME COMO VISTES…
Por María Merino

Parafraseando el conocido refrán popular, un amigo mío solía repetir: “dime como vistes y te diré como eres”. La frase me vino a la cabeza tras contemplar el espectáculo de cierta indumentaria juvenil femenina del fin de semana. Mientras recorría en coche el centro de la ciudad realizando diversos encargos, mi retina se fue impregnando del desfile de imágenes antiestéticas que llegaba desde las esquinas de la ciudad, como si estuviera organizado. En varias ocasiones no pude evitar los comentarios: ¿pero de qué va disfrazada esa? Recuerdo a dos chicas de unos 14 años. Una parecía disfrazada de tonta: dos cortas coletas disparadas junto a las orejas, un faldón acampanado que resaltaba su corta estatura y una serie de aditamentos que si, al meno hubieran tenido la chispa del color, hubiese conseguido la gracia que consigue Agatha Ruiz de la Prada con sus extravagantes modelos. La segunda chica iba de cabaretera vasta. Una minifalda que dejaba ver –¡ay, si se mirasen un poco más al espejo!– unas tremendas piernas, igual de anchas desde el medio muslo que exhibía, al tobillo. Las dos remataban sus tremendotas figuras, con unas botazas militares que infundían casi miedo. Apenas me encontré con desfilantes que reunieran las condiciones para presentar tales atuendos. Incapaces, a la hora de vestirse, no sólo de pensar sino también mirarse en un espejo. Me dio pena. Y vergüenza. Porque son manipuladas sin consideración: diseñadores, grandes cadenas de fabricación de ropa, revistas juveniles, series televisivas…les ofrecen un modo de vestirse y con ello, un modo de estar en el mundo que ellas imitan. Porque sus vidas pasan por el interesante y delicado momento de comenzar a ser ellas mismas, de comenzar a ser personas libres y responsables. Y esa andadura no pueden hacerla solas, por no tener todavía el bagaje de la experiencia y buscan la ayuda de fuera.

Mimetizan lo que hacen las demás, miran la televisión como fuente de conocimiento y repiten sus comportamientos, se acercan a las superficies preparadas para ellas… pero nadie les enseña a mirase con verdad a un espejo, sin los prejuicios impuestos por los que han decidido la moda. ¡Y así van! Disfrazadas de cabareteras, pidiendo guerra, candidatas a club de alterne, inocentes víctimas de una sociedad adulta que habla de derechos humanos, de respeto a los animales, al medioambiente…y que no sabe defender la dignidad de unas niñas que están dejando de serlo, que no les informa que no todo lo que se puede hacer es saludable, sino que tiene consecuencias en el medioambiente humano, en el ambiente que preparan para su futuro, que el respeto es una actitud fundamental para vivir en armonía con los demás y consigo mismas… Pero no. Otros intereses son más fuertes y se ofrece lo que se ofrece: disfraces de chicas de alterne, botellón, preservativos, píldoras para antes y después… ¡Y todavía nos quejamos de como está la sociedad! Vístela como la quieras y verás como será, al menos un poco más, como realmente la deseas: bella.

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