UN PROBLEMA DE HOY: ALUMNOS INSTRUIDOS PERO NO CULTOS

[Hay que ver cómo se ayuda a un alumno a llegar a ser una persona culta en una sociedad, como la actual, que es una sociedad de la información, de la cultura audiovisual, de la cultura de masas, de la cultura de consumo y de las subculturas…, pero que prescinde casi totalmente de los saberes humanísticos.]
por Gerardo Castillo

Con bastante frecuencia los profesores universitarios nos quejamos de que los alumnos que nos llegan desde la enseñanza secundaria carecen de una base cultural. Señalamos, entre otras, este tipo de deficiencias: escaso acervo de lecturas; mala comprensión y expresión oral y escrita; acumulación de conocimientos no estructurados ni interrelacionados; falta de conocimientos aplicados; escasa capacidad crítica; poco desarrollo de la sensibilidad estética; no saber aprender por propia cuenta.

Llama mucho la atención que bastantes de estos alumnos han accedido a la universidad con un buen expediente académico. Esto denota que son alumnos instruidos, pero no cultos.

Con planes de estudios que prescinden casi totalmente de los saberes humanísticos y que siguen basándose en la vieja división de la cultura en asignaturas, no hay que extrañarse demasiado de la proliferación de alumnos instruidos pero no cultos. Ese planteamiento tan desfasado ha contribuido mucho a la fragmentación de la formación cultural en las escuelas. El problema se está agudizando últimamente en una sociedad con gran especialización del saber.

Si queremos que de nuestras escuelas salgan personas cultas y no simplemente alumnos eruditos o muy informados, habrá que recurrir a proyectos de estudio y trabajo de tipo interdisciplinar en los que tengan cabida las Humanidades; también habrá que convencer a todos los profesores de que se trata de un objetivo especialmente valioso que pertenece a su función docente y educadora.

Además, habrá que ver cómo se ayuda, de hecho, a un alumno a llegar a ser una persona culta en la sociedad actual, que es la sociedad de la información, de la cultura audiovisual, de la cultura de masas, de la cultura de consumo y de las subculturas.

Los profesores de hoy se encuentran así con el reto de impulsar la cultura de sus alumnos en una sociedad afectada por una crisis de sentido cultural. La tarea sería inviable si los profesores partiéramos de un concepto reduccionista de la cultura, viéndola únicamente en su faceta objetiva: como resultado o producción científica, técnica, artística, literaria, filosófica, teológica, etc.

La definición de cultura sería incompleta si no incluyera su faceta subjetiva, la cultura como proceso, tal como se advierte en el significado etimológico de ese término. “Cultura” procede del verbo latino colo, que significa cultivar y cuidar con esmero. De este mismo verbo procede “agricultura”, el cultivo del campo.

Cultura es cultivo de la tierra humana en sus tres jardines: el de la inteligencia, el de la voluntad y el del corazón. Es cultivo interior de la persona humana, participación vital en los valores del espíritu, aprendizaje del verdadero vivir mediante el saber. La cultura subjetiva es cultura personal, en cuanto que es cultivo de la persona humana protagonizado por ella misma.

El saber objetivo nos aporta un material indispensable para el estudio y la contemplación; intentamos así trascender y superar ese saber, promover nuestro cultivo interior, pero no siempre lo conseguimos. El problema, como señala Yepes, es que ese saber objetivo científico y técnico está despersonalizado. Le falta ser de alguien. Y al no ser poseído sintéticamente por nadie se convierte en un saber deshumanizado.

La solución a este problema pasa por cambiar el modelo de enseñanza: hay que poner el acento no en la transmisión de conocimientos aislados, sino en capacitar a los alumnos para adquirir una visión global de la ciencia y del mundo en el que viven. Hay que capacitarles para integrar unitariamente la gran masa del saber, dotándole de un sentido más allá de él, de un sentido trascendente.

Una respuesta a “UN PROBLEMA DE HOY: ALUMNOS INSTRUIDOS PERO NO CULTOS”

  1. Licha dice:

    Se necesita cultura

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