UN NUEVO VIDEOJUEGO PERMITE MATAR A POLICÍAS

Nada detiene a Vin Diesel. Ni la reforma del código penal ni la obligación de circular a menos de 80 km/h en los accesos a Barcelona desde el área metropolitana. El forzudo actor norteamericano la arma en la capital catalana. Montado en un deportivo o en una moto, se lía a mamporrazos en plena plaça Catalunya, mata policías, esquiva fuego cruzado en tiroteos en el barrio gótico y es perseguido en la Diagonal por los agentes de la autoridad. No se trata de la última entrega de XXX, sino de un videojuego que, por primera vez, toma las calles de la Ciudad Condal como plató virtual. En este sentido, Barcelona coge el testigo de Nueva York (GTA IV y Trae Crime) y de Londres (The Getaway).

The Wheelman, título original del juego que estará en las tiendas españolas a partir de otoño, sitúa la acción a través de intensos combates en vehículos. Y no es para menos. En frente de El Corte Inglés de plaça Catalunya, junto al quisco, un policía muere acribillado a balazos bajo la atenta mirada de nuestro héroe que no hace nada para evitarlo. Las misiones, sólo al alcance de expertos conductores, transcurren también en el Port Vell, en El Maremagnum, en Glòries, en Las Arenas y en las fuentes de Montjuïc (plaça Espanya), en la plaça Reial y hasta en la parte trasera de la Catedral.

A Barcelona ya no sólo le basta con aparecer en la última de Woody Allen. En este caso, “la exótica ciudad”, como reza la promoción norteamericana del juego de la PS3 y la Xbox 360, es protagonista de una trama violenta y frenética, más propia del Padrino o de Los Intocables. Esta es la misión que le trae a Vin Diesel a Barcelona, un hombre perseguido por la mafia de Chicago y con un pasado oscuro en la capital catalana. Como policía infiltrado entre la chusma barcelonesa, deberá enfrentarse a las distintas bandas, que tienen tomada la ciudad, para poder realizar un arriesgado atraco. Para estas localizaciones, los técnicos de Midway Newcastle tomaron miles de fotos de la ciudad y grabaron vídeos desde las ventanillas de los coches para hacer las persecuciones lo más verosímiles posibles. Pero se les pasó por alto varios detalles.

Si todos los actos que comete Milo Burik (Vin Diesel) ocurrieran en la realidad barcelonesa, violaría sistemáticamente las leyes españolas. Según fuentes de la Guardia Urbana, si a un conductor se le atrapa a 200 km/h por la Diagonal no sólo no se le agotarán los puntos del carné de un plumazo, si no que será acusado de un delito, tipificado en el código penal con la posibilidad de ir a la cárcel. Esto es lo que dice el artículo 381 del código penal: “El que condujere un vehículo con temeridad manifiesta y pusiera en concreto peligro la vida o la integridad de las personas, será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir por tiempo superior a uno y hasta seis años”.

Lo mismo ocurre por destruir el mobiliario urbano (en el videojuego destrozan edificios enteros): será una falta administrativa en el caso de que sea un elemento menor, pero puede llegar a ser un delito penal si se trata de un monumento. En la vida real, por tanto, Vin Diesel, no aguantaría ni dos minutos en libertad.

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