Un juguete para cada edad

No todos los juguetes ni todos los niños son iguales. Los expertos insisten en la necesidad de “conocer al niño” como condición imprescindible para acertar la selección de sus juguetes. La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), que cuenta con una amplísima experiencia -desde 1967- sobre el universo infantil y las claves para hacer de los juguetes un medio para el desarrollo emocional e intelectual de los más pequeños, enumera una serie de puntos clave que facilitan la tarea de los padres a la hora de elegir el juguete más adecuado para sus hijos. Se han de tener en cuenta los siguientes factores:

las necesidades y preferencias del niño;
el nivel de evolución (madurez, inteligencia) y habilidades particulares de cada niño (fuerza física, desparpajo);
las capacidades específicas que se deseen potenciar.
En cualquier caso, el primer criterio a considerar es la edad. La Fundación Crecer Jugando propone unas pautas generales que ayudan a tener una idea sobre el terreno que pisamos:

durante el primer año de vida, la misión de los padres es que los hijos descubran nuevas experiencias a través de sus capacidades sensoriales: en esta época, atraen su atención los objetos que emiten sonidos (sonajeros, juguetes musicales); aquellos que pueden tocar y morder (muñecos de goma); o los que remiten a su sentido de la vista (diseños y colores atractivos).
a partir de la etapa en la que comienzan a moverse de forma autónoma, los andadores, balancines y bicicletas de tres y cuatro ruedas son muy recomendables para contribuir al desarrollo psicomotriz del pequeño; simultáneamente, los niños empiezan a manejar el lenguaje y la memoria visual, capacidades que se pueden fomentar a través de sencillos puzzles, pizarras o los primeros cuentos infantiles.
entre los dos y los cinco años los niños perfeccionan el lenguaje y empiezan a relacionarse con sus semejantes. Una vez más, los cuentos adecuados a su edad representan un recurso pedagógico de primer orden. Por otra parte, y más en los tiempos actuales, los niños se esfuerzan por imitar en sus juegos el mundo de los mayores: juegan a médicos y a policías, a papás y mamás y a ser futbolistas. El papel de los padres es evaluar las preferencias y habilidades específicas de sus hijos y seleccionar sus juguetes en consonancia.
a partir de los cinco años y durante sus dos primeros años de vida escolar, su curiosidad se dispara. Es la etapa de los porqués. En este periodo, la personalidad de los niños empieza a definirse, y estimular su inteligencia es el mayor de los retos: los juegos que ejercitan la memoria son ideales para jugar en solitario. Por otra parte, en estas edades los niños empiezan a establecer vínculos afectivos (los amigos de la infancia), y es preciso proveerlos de juguetes que les ayuden a integrarse en el mundo exterior, fuera del ámbito familiar: juegos de mesa, juguetes de uso en patios y jardines (balones, cometas, bicicletas, etc).
entre los nueve y los once años, los niños ya son adultos en miniatura. Les interesan las cosas con las que se distraen sus mayores: leen, saben de videojuegos y juegos en Red tanto o más que sus padres (ver monográfico sobre Internet Segura) y empiezan a desenvolverse con los juegos de estrategia. En estas edades, saben perfectamente qué les gusta y que no, y no se conforman con cualquier cosa. Es especialmente importante que los padres conozcan a qué dedican el tiempo de ocio sus hijos, puesto que en esta etapa aún se está a tiempo para reconducir sus malos hábitos.
Cómo decirles que no
En un mundo invadido por la cultura del consumo y la dictadura de la televisión, cada vez se hace más difícil decir que no. Sin embargo, en ocasiones no hay más remedio que decir que no. Este año, una vez más, los españoles gastaremos un 6% más que en las fiestas del año pasado. Según un estudio de la consultora Deloitte, se gastarán una media de 904 euros por hogar y 520 euros destinados a los regalos, que suponen un 57% del presupuesto familiar. Estos datos nos sitúan por encima de la media europea, en concreto como el tercer país europeo que más gastará estas Navidades. Y a nadie se le escapa que España no está entre las tres potencias económicas de la Unión Europea…

Los datos de una encuesta realizada por Duracell confirman que en Navidad nos encanta tirar la casa por la ventana y cumplir las ilusiones de los más jóvenes de la casa, que en un 91% determinan sus preferencias por los anuncios en televisión (en 2004, la misma encuesta indicaba que era un 80%). En el resto de Europa, en cambio, los escaparates de las tiendas (40%) las revistas o catálogos (22%) e Internet (5%) todavía logran evitar la supremacía de los anuncios de televisión (68%) en la toma de decisión de los niños. Urge, pues, que los padres reflexionemos sobre la conveniencia de educar a nuestros hijos en la humildad, la tolerancia y la gratitud. De lo contrario, y teniendo en cuenta que los niños se ven sometidos continuamente a influencias externas que los padres no podemos controlar, nuestros hijos corren el peligro de convertirse, por un lado, en pequeños grandes consumistas, y por otro, en criaturas consentidas, lo que va en perjuicio de su desarrollo como personas.

Los anuncios de la tele, el “me lo pido” y pretextos tipo “todos mis amigos tienen uno” no son axiomas indiscutibles. Pero por otro lado, es preciso argumentar nuestra negativa a comprarles un juguete: hay que convencerles, siempre que sea posible, que ese juguete que tanto desean no es conveniente para ellos. Una negativa arbitraria no conseguirá más que aumentar las ganas del pequeño por conseguir su preciado juguete. Maite Romero, doctora en psicología y responsable de la Guía Infantil de AIJU 2006/2007 aconseja a los padres que “se impliquen en la búsqueda del regalo deseado, informándose u hojeando catálogos. Los niños requieren explicaciones y hay que ser receptivo con sus deseos”. Esforzarse en dialogar con ellos para conocer sus preferencias o argumentarles nuestra negativa a “que se pidan” determinado juguete es muy positivo.

Según una encuesta de Duracell, el 91% de los niños determinan sus juguetes preferidos por los anuncios en televisión (en 2004, la misma encuesta indicaba que era un 80%).

Juguetes para aprender y formar

Edad Fase de desarrollo Capacidades a potenciar Juegos y juguetes recomendados
de 0 a 6 meses distinguen formas y colores; descubren su cuerpo sensoriales elementos con sonido, muñecos de goma
de 6 a 12 meses empiezan a moverse solos; exploran su entorno; reconoces voces móviles andadores y balancines, juegos de encaje, juguetes con distintas texturas
de 1 a 2 años andan; reconocen sus objetos; usan y entienden palabras psicomotrices columpios, bicicletas, pizarras, muñecos, juegos de expresión
de 2 a 3 años corren y saltan, se multiplican sus habilidades curiosidad por el mundo exterior cubos y palas, pinturas, instrumentos musicales, puzzles
de 3 a 5 años hablan con soltura, revelan sentimientos lenguaje y memoria cuentos, mecanos, juegos de mesa sencillos
de 6 a 8 años leen, dibujan y escriben, realizan actividades en grupo creatividad e imaginación cometas, balones, juegos de preguntas y respuestas, cromos, microscopios
de 9 a 11 años individualismo, interés por los amigos autonomía complementos deportivos, juegos de estrategia, juegos audiovisuales
de 11 años en adelante “la edad del pavo” autocontrol videoconsolas, juegos de mesa de mayor complejidad, libros

La importancia de jugar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *