Taller: hablar en público

INTRODUCCIÓN

Imagínate que un profesor te dice: “ ¡prepárate!, la próxima semana tendrás que exponer este tema ante tus compañeros”.
En ese momento te invade una sensación desagradable, te tiemblan las piernas, te confiesas incapaz de hacerlo: los nervios, que no sabes hablar en público, que no tienes tiempo para preparar nada, etc.
Es muy importante que aceptes el reto como una forma de conocerte más a ti mismo y superar las dificultades que puedas tener en estas cuestiones.

Hablar en público es habitual en innumerables profesiones y situaciones cotidianas. Tenemos que tener claro la diferencia entre hablar: decir algo; y comunicar: decir algo a alguien. Tendremos en cuenta la diferencia entre el fondo y la forma. Mientras que el fondo es lo que voy a decir; la forma es la manera de decirlo.

Hablar con elocuencia, es decir, hablar de un modo eficaz para agradar, convencer y conmover a los demás es la Oratoria. Su importancia viene dada por el volumen de información que se recuerda, en comparación con otras formas comunicativas, tras una exposición oral. En esta línea, según la British Visual Society se recuerda aproximadamente:

El 10% de lo que se lee

El 20% de lo que se oye

El 30% de lo que se ve

El 50% de lo que se ve y se oye

El 80% de lo que se dice

El 90% de lo que se dice y se hace.

PARTES DE UNA EXPOSICIÓN ORAL

Preparar una exposición oral delante de un grupo de personas exige una buena preparación que comienza con la recopilación de información proveniente de diversas fuentes. Una vez que este proceso se da por terminado, es el momento de redactar nuestro trabajo.

Conviene que la exposición se ajuste a estas tres partes claramente diferenciadas:

1.- INTRODUCCIÓN

Su duración ocupará entre un 10 y un 15% del tiempo de la intervención. Breve.

Agradecer al público su presencia y a la organización la invitación.

Realizar una breve presentación personal en el caso que no haya presentador.

Aclarar de forma general el tema del que se va a hablar.

Comenzar por una anécdota, una pregunta, etc, relacionada con el tema que ayude a romper el bloqueo inicial y despertar de esta manera la simpatía del público.

2.- NUDO Y DESARROLLO

Su duración ocupará entre el 70 y el 80% de la intervención.

Seguir la estructura y el esquema diseñado anteriormente.

El conjunto debe dar la impresión de orden lógico.

Intercalar en su exposición anécdotas, sucedidos, curiosidades.

No se recomienda memorizar la exposición, tampoco limitarse solamente a leerla.

3.- RECAPITULACIÓN Y DESENLACE

Su duración ocupará entre el 10 y el 15% de tiempo.

Incluirá un rápido resumen del tema y alguna propuesta.

Se aprovechará para exponer la conclusión y despedirse agradecido.

Procurar que sea impactante.

Se aconseja memorizar esta parte para garantizar su brevedad y concisión.

EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

Muchas personas, incluso hombres y mujeres de estado, políticos, etc, manifiestan que experimentan una gran ansiedad, falta de confianza, piensan que los demás se darán cuenta de su nerviosismo,…., cuando tienen que hablar ante un grupo numeroso de personas.

A pesar de tu juventud, seguramente hayas tenido ocasión de experimentar situaciones como las siguientes:

Te gustaría intervenir más en clase pero no eres capaz de hacerlo. Te quedas con las dudas y no preguntas.

Te pones nervioso y te sientes mal cuando te ves obligado a exponer en público.

Te asusta exponer un trabajo ante tus compañeros. Haces cualquier cosa para eludir la exposición.

Evitas los exámenes orales.

Cuando hablas en público sientes un nudo en el estómago, te tiemblan las manos, no te sale la voz, te atragantas, tartamudeas, bajas la voz,…

No es difícil detectar, incluso autodetectarse uno mismo, cuando se tiene miedo a hablar en público. Las respuestas a las siguientes cuestiones nos pueden poner en la sospecha cierta de la existencia del miedo a hablar ante el grupo:

Mientras preparo la charla estoy en constante estado de ansiedad.

Cuando hablo delante del grupo, los pensamientos se me confunden y mezclan.

Sudo y tiemblo antes de levantarme para hablar.

Tengo miedo constante a olvidar lo que voy a decir.

Mi postura parece forzada y poco natural.

Me resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para expresarme.

¿Por qué tenemos miedo a hablar en público?

Son varias las razones por las que la gente en general presenta miedo, incluso cierto pavor, a hablar en público:

Miedo a las críticas.

Miedo al fracaso.

Miedo a ser observado por la gente.

La falta de dominio del tema a tratar.

Miedo a las posibles reacciones del auditorio.

Miedo a no articular palabra.

No está muy clara la cusa que puede generar estos miedos a hablar en público. Parece cierto, al menos están de acuerdo un grupo de expertos, que la ansiedad que genera esta situación está muy relacionada con la falta de experiencia o bien con experiencias anteriores desagradables, ya sean experiencias propias o por haber visto a otras personas tener poco éxito en sus charlas.
En cualquier caso, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para garantizar el fracaso de una intervención ante el público.

Si estás en esta situación debes pensar que este miedo no es algo vergonzoso, es más, muy al contrario, tienes que tomarlo como un estímulo. El miedo es un sentimiento personal e interno. El auditorio no tiene porque descubrirlo a no ser que tú mismo lo reveles.

El miedo controlado constituye un estímulo en la tarea del orador.

CÓMO HABLAR EN PÚBLICO

Un joven como tú que está dispuesto a afrontar y superar las situaciones que se presentan de hablar en público tiene que tener claro las siguientes consideraciones iniciales:

1. El “ARTE” de hablar en público puede determinar en gran medida el éxito profesional.

2. Hablar en público es una DESTREZA.

3. Todos podemos llegar a dominar esta destreza, es simplemente una cuestión de PRÁCTICA Y TÉCNICA. Se aprende.

Con el ánimo de ayudarte tanto a superar los miedos iniciales como para mejorar tu capacidad para hablar y resolver con holgura los inconvenientes que se puedan presentar, te presento una serie de reglas, consejos, ideas básicas y asumidas por todos:

1.- Planificación y preparación.

Es necesario preparar profundamente el trabajo.

Informarse bien sobre el contenido del tema.

Valorar en su medida el contenido del tema, identificar los componentes más dificultosos.

Planificar y analizar las limitaciones del tiempo.

Familiarizarse con el lugar dónde se va a hablar (llegar unos minutos antes).

2.- Ensayar el discurso.

Es imprescindible huir de toda improvisación.

Imagínate dando la exposición delante del público con un éxito rotundo.

Practica en principio preparando charlas cortas. Practicar la exposición te dará seguridad y fluidez.

Utiliza algún método en tus ejercitaciones (ejemplo la filmación en vídeo) para corregir errores.

Practica especialmente el principio y el final. Recuerda que la audiencia realiza la primera y más importante valoración al principio).

3.- Involucrar al público.

Aunque el público es muy importante, concéntrate antes en el mensaje.

Procura familiarizarte previamente con el tipo del personas que van a formar el auditorio (profesiones, procedencia, etc).

Mientras hables, mira siempre al público.

Hacer que participe el público de alguna forma favorece la comprensión.

4.- Movimiento.

El movimiento de pies, manos, jugar con los papeles, con el bolígrafo, …, denota falta de confianza y de competencia.

Tienes que evitar los “tics” (tocarse el pelo, quitarse y ponerse las gafas,…) o gestos pues ponen al descubierto el nerviosismo.

Procura mantener una postura cómoda, relajada y confiada.

5.- Mirada.

Mantener la mirada fija en el papel, en el suelo o en el techo es signo de inseguridad. Provoca desconfianza y falta de atención en los participantes.

Lo más adecuado es dirigir la mirada a unas cuantas personas distribuidas en la sala.

La vista la fijarás en los ojos de los asistentes.

6.- Fluidez verbal.

Existe el temor a olvidar lo que se va a decir por lo que no viene nada mal leerse varias veces el trabajo antes de su exposición y tener un resumen en una única hoja de papel con llamadas de atención (subrayados,..).

Da buenos resultados memorizar las frases iniciales y ensayarse.

Hablar despacio y con la mayor claridad.

La voz debe salir viva y agradable.

Utilizar un vocabulario sencillo.

Cuanto mas claro y conciso mejor.

7.- Entonación.

El éxito de la comunicación depende de vocalizar bien.

Modular bien la voz para reforzar ideas y evitar monótonas letanías.

No bajar la voz al final de cada frase, en ese momento hay que reforzar la idea que se está comunicando.

8.- Utilización de Audiovisuales.

Utilizar apoyos visuales (imágenes, gráficas,..) dan consistencia a la exposición.

Un buen soporte mejora el interés y la comprensión de la audiencia.

Utilizar los medios técnicos necesarios sin llegar a abrumar.

9.- Humor.

Con el humor se elimina la rigidez y la monotonía. Relaja el auditorio.

Es un recurso para mantener la atención y el interés del público.

Utilizarlo en pequeñas dosis, en forma de ocurrencias.

No pienses que tienes que ser necesariamente ingenioso o chistoso.

No utilizarlo de forma ansiosa, sería un desastre.

Utilizarlo en la medida que se ha alcanzado cierta confianza con los asistentes.

Recuerda siempre que: “es mejor tener un aspecto serio y distante que ridículo”

10.- Confianza.

Sentirse un poco superior no está de mal: el que más sabe del tema es el orador.

El pánico a hablar en público se combate con preparación y con el conocimiento de lo que se va a decir.

En un posible debate final, hablar con firmeza, ser directo.

Preparar posibles cuestiones que se pueden presentar y sus respuestas incrementa la confianza.

Leer citas apoyan nuestro discurso.

11.- Asegurarse que el público sigue la intervención.

Es necesario mantener el entusiasmo para mantener la atención del público.

Variar el ritmo del discurso, acelerar en algunas partes, más lento en otras.

Evitar la monotonía del tono.

Utilizar pausas entre frases o párrafos permite un respiro, un descanso a la audiencia.

Volver atrás, recordar si el tema es dificultoso y largo.

12.- Cuidar todos los detalles.

Cuidar la presencia física. Acudir a la cita bien vestidos.

Llegar con antelación al lugar para disponer del material necesario.

Utilizar atril si estamos de pie.

Controlar la duración, el tiempo de los demás no nos corresponde.

Sonríe, te sentirás mejor y hará que el público sea más receptivo.

En caso de debate, controla que las preguntas y respuestas no se alarguen demasiado.

Ante algún inconveniente (rotura de algo , por ejemplo), hacer alusión al hecho: “siempre que doy una conferencia ocurre algo…. “.

13.- Preparar un buen cierre.

Es el momento ideal para recordar brevemente lo más importante y para aclarar las posibles dudas que se hayan suscitado.

Si lo memorizas tendrás mejor final.

No olvidar agradecer y dar las gracias al público por los aplausos.

A MODO DE CONCLUSIÓN

La mente es algo formidable:
Comienza a trabajar desde que naces
Y sólo se detiene……….
Hasta que llega el momento ……..
De hablar en público.

Cuando se presente la oportunidad de hablar en público, no lo dudes, acepta el reto. No te dejes arrastrar por tus miedos como en otras ocasiones. Olvida lo que te digan sobre éxitos y fracasos de alguno de tus compañeros o conocidos. Todo el mundo es capaz de hablar en público. Piensa que lo esencial es ser uno mismo. Es más difícil tratar de imitar o ser otro. Tendrás éxito.

BIBLIOGRAFÍA

MANUEL COUTO. “Cómo hablar bien en público” Ed, Gestión 2000.

JUANC. ALBORNOZ. “Tenga éxito hablando en público”.

BEGOÑA GONZÁLEZ Y OTROS. “Miedo a hablar en público”.

GABRIEL ROBLEDILLO. “Saber hablar en público”.

GLORIA MARSELLACH. “Miedo a hablar en público”.

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