SU PRIMERA FIESTA DE NOCHEVIEJA

Ana Aznar
Cada vez es más frecuente que los adolescentes planteen la Nochevieja como una ocasión de divertirse con los amigos lejos de la compañía de la familia. Desean con cierto nerviosismo ser invitados a una de esas fiestas y esta espera domina sus emociones, pensamientos y comportamientos durante varios días.

Van todos mis amigos

Las estrategias que despliegan para conseguir el permiso de los padres son muy variadas, aunque tienen en común una cierta presión con argumentos del estilo: «Van todos», «Si no voy, seré el raro», «Los tiempos cambian» (léase: papá y mamá son carcamales si no me dejan ir), «Ya soy mayor y responsable», «Nunca me dejáis hacer nada’; etc.

Ocurre a menudo que los padres no han encontrado el momento de estudiar los pros y contras de tales fiestas de fin de año con la profundidad suficiente, ni han elaborado una estrategia coherente con los valores y proyectos que quieren para sus hijos. Esto hace que el planteamiento de su hijo adolescente tenga, para empezar, la ventaja de la iniciativa, que no es poca. Hay tres condiciones que deberíais barajar antes de tomar la decisión. Una es si está acorde con el proyecto que queréis para vuestra familia. Pensad que si dejáis al hijo mayor, los más pequeños reclamarán los mismos derechos al llegar a esta edad. ¿Es lo que queréis para todos? La segunda condición es conocer cómo son realmente las fiestas de Nochevieja. Esto requiere un cierto esfuerzo, pues es fácil darse por satisfecho con un conocimiento superficial. La tercera, es conocer a vuestro hijo adolescente, a sus amigos y a los padres de sus amigos. Si la anterior precisa de un esfuerzo, ésta multiplica la demanda.

¿A qué tipo de fiesta ha sido invitado?

Está claro que todas las celebraciones de Nochevieja no son iguales, razón por la cual es tan importante averiguar a qué tipo de fiesta ha sido invitado vuestro hijo o hija. En opinión de algunos padres es más idóneo comenzar por fiestas en casas privadas, donde el número de invitados es menor y suelen ser -la mayoría gente conocida. Además, normalmente se cuenta con la presencia de los padres, lo cual siempre ayuda a mantener un mejor tono en el ambiente de la celebración. Pero también es posible que desde la primera fiesta de fin de año sea invitado el adolescente a un club social o local contratado para la ocasión. Por tanto, tendremos que estar más atentos para saber quiénes la organizan, qué tipo de controles existen en cuanto a la permisividad de alcohol y drogas, desde qué edades está permitida la entrada, si habrá adultos, si la zona es más o menos segura -en ocasiones se puede salir al exterior para tomar el aire-, si van sus mejores amigos, etc.

Lógicamente, en cada celebración de la Nochevieja podemos encontrarnos con diferentes planteamientos, desde la tolerancia total frente al desenfreno, hasta una noche divertida donde todos buscan pasárselo bien e ir más arreglados que de costumbre.

Para conocer cómo son las típicas fiestas de fin de año tenemos muchos medios a nuestro alcance, como por ejemplo, a través de Internet. Bucea por las diversas páginas webs referentes a estas celebraciones, observa la galería fotográfica que muchos de estos locales tienen colgada en su página web, analiza el tono con el que se anuncian, lee los comentarios de los internautas, etc. Las redes sociales son un escaparate donde es fácil tomar el pulso al ambiente que se respira. Con esta información y la que nos facilite nuestro hijo, ya podemos decidir con un mayor conocimiento de causa si le queremos dejar acudir o no.

En caso de que la decisión sea negativa al estar seguros de que el ambiente no será apropiado para nuestro hijo, debemos procurar que comprenda las razones por las que podemos afirmar que no se va a sentir a gusto. Una vez que haya pasado esta noche, tendremos que animarle para que él o ella comprueben -con honradez- si teníamos razón o nos equivocábamos. Podemos sugerirles que nos enseñen algunas de las fotos que suelen colgar en la red los jóvenes después de cada fiesta. Además, si resulta posible, podemos ponernos en contacto con otros padres para organizarles una «fiesta paralela» en una casa, chalet, local de la comunidad de vecinos, etc. Debemos tener en cuenta que si la mayoría de los amigos acuden, éste será el tema de conversación los días siguientes y no está demás facilitar a nuestro adolescente poder contar su propio festejo.

Que te cuente al día siguiente

Ya ha pasado la fiesta y la emoción de haber acudido. Ahora es momento de charlar un rato a solas con vuestro hijo. Puede ser que tenga ganas de hablar justo después de la recogida o que prefiera dejarlo para el día siguiente. No le hagáis un interrogatorio, pero sí dadle pie a que os cuente cómo lo pasó. Interesaos por sus amigos, cómo se lo pasaron, si tuvieron algún problema, etc. Si notáis que vuestro hijo ha bebido y lo niega, hacedle saber que los síntomas son claros, pero no os empeñéis en que lo reconozca. Puede ser más práctico decirle que notáis que necesita despejarse un poco, acompañadle hasta que se encuentre mejor y pueda dormir, y esperar para hablar al día siguiente, cuando esté «fresco». Si lo veis conveniente puede darse una ducha con agua fría.

Vosotros también debéis contarle lo que habéis hecho el resto de la familia, salvo que haya sido ver la televisión, en cuyo caso es mejor guardar un discreto silencio. Y, por supuesto, el día de Año Nuevo tendrá que ser un día lleno de actividades, para lo cual hace falta que lo hayáis planificado con antelación. En otro momento, debéis hablar con los padres de sus amigos para comentar sus impresiones sobre la fiesta y poder aportar las vuestras.

Antes de acudir a la fiesta

Si decidís finalmente dejarle participar en una fiesta de fin de año; es mejor ir por delante de los acontecimientos que a remolque de ellos. En una partida de ajedrez es la diferencia entre tener la iniciativa o tener que limitarnos a reaccionar defensivamente. La anticipación es vital.

• Hablad con los padres de la casa donde será la fiesta. Preguntad explícitamente si ellos van a estar presentes durante ésta o si estarán fuera. Si es en un club social, poneos en contacto con las personas encargadas de su organización.
• Preguntad si se va a tolerar el alcohol.
• nteraos qué requisitos son necesarios para ser invitado a la fiesta. Es frecuente que se cuelen chicos que la echen a perder.
• Ofreceos, si es posible, a colaborar en la preparación de la fiesta. Involucrad a toda la familia en esa preparación como un servicio a los demás.
• Hablad con vuestro hijo con claridad. Más vale pasarse de crudos al explicar las cosas, a que el adolescente no se entere. Aunque penséis que lo saben todo, les gusta y quieren recibir consejos de sus padres.
• Habladles de la influencia del grupo, de los efectos del alcohol, del comportamiento personal con los de distinto sexo, de que han de velar por sus amigas y amigos.
• Aseguraos que os entienden con preguntas concretas del tipo: ¿Qué harías tú si un chico se acercase a ti y te abrazara por detrás?, ¿Qué le dirías a un amigo al que ves con una copa de alcohol en la mano?, ¿Cómo actuarías si todos los de tu grupo proponen jugar al semáforo?
• Hablad con otros padres cuyos hijos vayan a la fiesta. Es mejor pactar las horas de recogida con mucha antelación.
• Estableced un horario para levantarse y para tener actividades atractivas el día de Año Nuevo.
• Y, por supuesto, participar de su ilusión las horas previas. Podéis ayudar a preparar la ropa al chico o a maquillarse a la chica.

Para pensar

• Si podéis, llevad vosotros mismos a vuestro hijo a la fiesta y a todos los amigos que lo necesiten.
• No os limitéis a quedaros sentados en el coche y despedirlo con un beso. Bajaos, saludad a los padres, a otros invitados, daos un paseo por allí y… marchaos.
• A la hora de la recogida es muy aconsejable acudir unos minutos antes de la hora pactada. Os dará tiempo a charlar un rato con los padres de la casa (si no se celebra en un local o club social), con otros padres que coincidan en la recogida y a observar el ambiente.
• Lo habitual es que insistan en «un poco más», pero vosotros también tenéis que descansar y vuestro adolescente debe tener eso en cuenta. Así que, no cedáis ante prórrogas no pactadas.
• Ofreceos para llevar a casa a los invitados que lo necesiten. Hablad con ellos en el coche. Suelen estar muy locuaces. Puede bastar con no hablar entre vosotros para escuchar las conversaciones de los chicos y haceros una idea que cómo ha ido todo.
• Observad si algún adolescente presenta síntomas de borrachera, consumo de drogas, etc. Memorizad su nombre y apellidos. Hablad con sus padres tan pronto podáis y evitaréis que todo el barrio sepa del asunto, menos ellos.

Y actuar

Puede ser que la decisión dependa de una negociación entre los padres y el adolescente sobre las condiciones para asistir a la fiesta. En este caso, nunca comencéis una negociación si no estáis dispuestos a ceder en algo, tened claras las posiciones que son irrenunciables para vosotros, tomad en serio los argumentos que el adolescente aporte y si logra convenceros con buenos argumentos, es mejor reconocérselo.

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