Si los padres son estrictos pero a la vez cercanos y cálidos, los adolescentes beben menos

Abusan más del alcohol aquellos con padres estrictos y fríos, o cercanos pero permisivos, según un estudio con 5.000 jóvenes de 12 a 19 años.Imágenes

Los padres afables con sus hijos, pero estrictos en horarios y que saben dónde están y con quien, son los que más los protegen del alcohol

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Si los padres son estrictos en horarios y normas de casa, pero la relación con sus hijos es fría o meramente autoritaria, los chavales tendrán mayor riesgo de abusar del alcohol. De hecho, el riesgo será más del doble.

Lo mismo sucede si los padres son cercanos, afables y tratables… pero no ponen límites a sus hijos y no se muestran estrictos con los horarios o las normas de casa: los chavales los “torearán” y abusarán del alcohol. Peor aún que en el caso anterior, porque con estos padres el riesgo de abusar del alcohol se triplica.

La fórmula ideal es ser estricto con las normas y horarios de la familia, y asegurarse de que el joven rinde cuentas de dónde va y con quién, pero manteniéndose cálido, afable y acogedor en el trato con el adolescente.

Son las principales conclusiones de un estudio realizado por la Universidad Brigham Young, de Estados Unidos, a partir de 5.000 encuestas con chavales de 12 a 19 años, que se publica en el número de julio del “Journal of Studies on Alcohol and Drugs” ( http://www.jsad.com ).

El estudio demuestra por primera vez que la actitud de los padres es importantísima para evitar que los jóvenes abusen del alcohol, algo que anteriores estudios no habían mostrado porque no distinguían entre el consumo moderado de alcohol y el abuso (que en el estudio se define como tomar cinco o más bebidas alcohólicas seguidas).

“Si bien los padres no influyen mucho en si los chavales empiezan a tomar alcohol, sí pueden tener un impacto significativo en las formas de beber más peligrosas”, dice Stephen Bahr, co-autor del estudio con John Hoffman. Estudios previos decían que a los jóvenes les influyen sobre todo sus compañeros, pero este demuestra que los padres también tienen su impacto.

Además, el estudio muestra que aquellos jóvenes que tienen padres a la vez estrictos y cálidos también suelen tener amigos que beben poco o moderadamente. Y confirma por otra parte que los adolescentes más religiosos son los que más tienden a rechazar cualquier consumo de alcohol. De hecho, Bahr y Hoffman en 2008 ya publicaron otro estudio que demostraba que los jóvenes más religiosos son los que menos consumen hachís.

“Los padres necesitan combinar una relación cálida, amorosa, con sus hijos, con saber bien cómo pasan el tiempo sus hijos fuera de casa”, concluye Hoffman. Es lo que en inglés se llama “accountability”, es decir, “rendir cuentas”.

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