SERIES JUVENILES, CON MENTALIDAD DE ADULTOS

Mercedes Álvarez
Los contenidos televisivos se están escorando hacia temas que -dicen- son de la preferencia de los jóvenes y que, al final, resulta que se resumen en sexo y diversión a granel. Los con cursos y realities les terminan cansando, pero una serie bien planificada con estos temas-clave sí consigue engancharles.

Por eso no es de extrañar que cada vez más abunden programas hechos por adultos para ser pasto de adolescentes. Es lo que ha pasado con Física o Química, de Antena 3, presentada como “una serie coral contada en tono realista, que narra el día a día en un colegio de Secundaria”. El punto de vista, sin embargo, es el de dos mundos enfrentados: el de los profesores (novatos, ineptos. sin vocación profesional, amorales) y el de los alumnos (golfos, desmotivados, vagos y egoístas). A la productora, Ida y Vuelta, y a sus guionistas, se les ha ido la mano al tratar crudamente, sin paliativos, las tramas. Este realismo no es el de la gente normal. Ya en el primer capítulo hubo un suicidio de un alumno, un coma etílico, aventuras explícitas de sexo sin tapujos y un poquito de ecología en uno de los personajes, repelente y tópico hasta las cachas. Pero lo que “interesa” a los jóvenes sí está: el pobre gay, que provoca la homofobia, profesoras liadas con alumnos, clases de literatura que son crudos debates sobre sexo (lenguaje incluido), desidia y apatía, adolescentes que dedican sus ratos de ocio a orgías y a darle al alcohol.

El internado

Otra serie de “colegios” es El internado, gran éxito de Antena 3, pendiente del estreno de la tercera temporada, que no ofrece una visión menos pesimista. La producción de Globomedia es una interesante e inteligente mezcla de géneros, entre los que sobresale el de thriller, pero donde también se plantean los problemas, sobre todo afectivos, de unos adolescentes de trazos dickensianos, obligados a madurar al haber sido aparcados por sus padres ricos en una institución de élite. Las carencias en el terreno moral son notorias, pero sobre todo, queda muy mal parada la noción de autoridad, y la lealtad en los triángulos amorosos. Como en casi todas las producciones para jóvenes, el sentimiento es lo más importante y el impulso del momento e1 criterio de actuación. No obstante, sí se señala dónde está el bien y el mal, la importancia de los valores, y no desprecia tratar con respeto temas transcendentes, como la existencia de Dios.

Un título bochornoso

En Telecinco, la serie Sin tetas no hay paraíso trata el tema de los complejos juveniles. Es una adaptación realizada por Grundy de un culebrón colombiano del mismo y bochornoso título, aunque la versión española está bastante suavizada. La historia en sí es bastante corriente, pues parte del capricho adolescente por la cirugía estética, pero acaba entremezclando el mundo del narcotráfico y la prostitución de lujo con el ámbito de los institutos. Productos como éste fomentan entre la audiencia joven la idea de que el paraíso se halla en el dinero fácil y en el aspecto físico.

Rebelde way, en Cuatro, fue e1 primero de todos los de su género dirigido a un público menor. Marcó toda una revolución hace un par de años. Ahora se encuentra camuflada en el contenedor juvenil Cuatrosfera del canal de Prisa. Lo de “rebelde” es sólo el título de esta producción mexicana, pues aunque los protagonistas detestan los convencionalismos sociales, quieren ser ellos mismos, resolver sus problemas solos y triunfar en la música y en el amor. Como todos. Puro marketing facilón para adolescentes desprevenidos.

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