Robar sus cosas

“En el despacho te enteras, porque el niño te acaba contando que le quitan el bocadillo, que le obligan a llevar dinero y muchas veces los padres no tienen ni idea”
El chico tenía miedo y no quería ir a clase. Un compañero le acosaba desde hacía tres meses: unos días le pedía dinero, al siguiente, le quitaba un juego para la ‘play’ o una carpeta… No era el único afectado: al menos había otro. El acosador -que actuaba junto a otro menor de 14 años; es decir, que ni siquiera tenía edad para ser procesado- trataba a las víctimas de manera ‘intimidatoria’ y ‘humillante’. Además les exigía silencio, el caldo de cultivo ideal para el ‘bullying’. Si contaban a alguien lo que estaba pasando, se iban a arrepentir
El padre de la alumna presuntamente acosada aseguró que un grupo de alumnos del Liceo Castilla pedían dinero a su hija y “cuando no se lo daba la insultaban, amenazaban y agredían”.
Una discusión a principio de curso entre adolescentes y un supuesto acoso de las que hasta entonces eran sus amigas sumergió a Carolina, de 16 años, en un estado de terror, éstas “empezaron a fastidiar a Carolina robándole material escolar, luego pasaron a sustraerle cosas más grandes -como plumas o el móvil- y después, no podía ni salir a la calle porque la aterrorizaban, explica su madre. Carolina “no salia de casa, no paraba de llorar y temblar.
En otras ocasiones, los denunciados le taparon la cabeza con su chaqueta y le propinaron toda clase de golpes mientras invitaban a otros alumnos a sumarse al reparto de collejas gratuitamente. El menor también sufrió el robo de su cartera y su llavero, objetos que la Guardia Civil encontró en poder de los detenidos.
Este alumno también ha sufrido robos y destrozos de sus dibujos de clase.
Lo que solo me hicieron una vez ese año fué romperme la calculadora y robarme el dinero que tenía escondido, lo que me empezaban a hacer ya con mas frecuencia era echarme el humo del tabaco en la cara cuando ellos fumaban (yo siempre he detestado el tabaco) y algunos de otras clases también se reían de mi.
“Me piden el desayuno”. Soy un alumno de 2º de ESO de un instituto de Madrid. Cuatro compañeros se meten conmigo en las horas de patio y me obligan a darles mi desayuno. Otras veces se echan encima mío y me pegan collejas. Se lo digo a los profesores pero no me hacen caso.
Erkuren, de 18 años de edad, ha sido objeto de burlas por parte de sus compañeros de instituto desde los 15 años, hasta el punto de que, según relataba Rosa, “mi hija, con psicólogo, no quería ir al instituto. Incluso le robaron libros, el discman y la cartera de la mochila, y aunque ella sabía quién había sido, no podía decirlo”. Una palabra que “carecía de fuerza contra los testimonios de sus compañeros”.
Prácticamente desde que comenzara las clases, a finales del 2005, compañeros del centro le han pegado, torturado, amenazado y robado. La semana pasada su caso salió a la luz, después de que la Guardia Civil informara de la detención de tres alumnos de la escuela por agredirlo de forma reiterada.

“A menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si no fuera uno de vosotros, como un extraño y un intruso en vuestro mundo… Mas yo os digo que de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el conocimiento silencioso del árbol, tampoco el malvado puede hacer el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros”.

Palabras del escritor libanés Jalil Gigrán

Cualquier reproducción ha de citar la fuente www.acosomoral.org

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