Quién se responsabiliza de los videojuegos que afectan negativamente

“No hablamos solamente de aprovechamiento del tiempo, sino de control mental y configuración personal de ideas y actitudes. Los que se dedican a la moda, al tiempo libre, a los espectáculos, al cine, a la radio, a la música, al fútbol deben ser más conscientes de su GRAN RESPONSABILIDAD SOCIAL.

Lee esta frase de Kristian Wilson, el portavoz de Nintendo, ya expresada en 1989: entonces parecía una ilusión; hoy se encuentra ampliamente rebasada por la realidad…

Hace muchos año, allá por 1989, un señor llamado Kristian Wilson, a la sazón portavoz de Nintendo Inc., dijo la siguiente frase: “Los videojuegos no afectan a los niños. Si fuera así y el Comecocos nos hubiera afectado a nosotros cuando éramos niños, ahora estaríamos deambulando por lugares oscuros, comiendo píldoras mágicas y escuchando ritmos electrónicos repetitivos.” No le faltaba razón.
En este año 2001, las nuevas consolas -xBox. PS2, GameCube- se han convertido en los objetos más deseados por niños, adolescentes y adultos. La industria del videojuego es una de las más poderosas del mundo, que mueve 6.400 millones de dólares al año.
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He visto esta cita atribuída a Kristian Wilson, un portavoz de Nintendo probablemente ficticio, que la habría pronunciado en 1989, y me ha resultado verdaderamente graciosa. Rascando un poco más, resulta que el verdadero autor fue Marcus Brigstocke, un cómico.

Nota: Hay un ejemplo gráfico para aquellos que obsequian un videojuego “inapropiado-sin-saberlo” aunque se creen que regalan una maravilla a los niños…

Ataúdes por juguetes

EFE

RIO DE JANEIRO.-Un despistado empresario brasileño se acabó llevando a casa por confusión nada más y nada menos que 250 ataúdes en vez del lote de juguetes que pensaba comprar.

Rafael Galante acudió a una subasta pública con la intención de adquirir los juguetes pero en el momento de ofertar se equivocó y se llevó los ataúdes. Los féretros habían sido abandonados en los depósitos de las terminales del puerto de Río de Janeiro, hasta que las autoridades decidieron realizar una subasta con todos los objetos allí almacenados.

Feliz y contento por no haber encontrado con quién pujar por lo que creía que eran juguetes, el señor Galante sonreía hasta que supo de su confusión. Aún más, estuvo a punto de ser multado porque se negaba a llevarse las cajas. Claro que la multa no le habría venido nada mal dada su habilidad con las subastas, ya que le prohibían volver a pujar en eventos públicos de este tipo durante los próximos dos años.

Al parecer, pasada la rabieta y recuperado el buen humor, Galante dijo que “los ataúdes serán vendidos en unos días, porque la gente se muere mucho”. El error, sin embargo, le ha costado unos 5 millones de pesetas que pagó por ‘los juguetes’, el costo del transporte hasta un depósito y las bromas de sus amigos y hasta de los propios funcionarios de la subasta.

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