Planificar la “Tecnodiversión”

Son objetos inertes, pero están llenos de vida y tienen increíbles gracias para conquistar a cualquiera: entretenidos, fáciles de usar, variados, divertidos, atractivos y muy fieles compañeros. El problema es que tanto uso no pasa inadvertido, trae consecuencias y es mejor estar atento.
La revista médica Pediatrics publicó un estudio que demuestra una relación directa entre la obesidad y el tiempo que los niños ven televisión. Esto en primer lugar porque es una actividad sedentaria, sin ningún tipo de movimiento. Además, por lo mismo no fomenta el consumo de frutas y verduras sino que por el contrario favorece las comidas que se promueven a la hora de la programación infantil como golosinas, cereales con azúcar, bebidas y helados.
En la misma investigación se comprobó que cuanta más televisión ven los niños a temprana edad, más posibilidades hay de que cerca de los siete años presenten problemas de atención. Los expertos coinciden en afirmar que ver mucha TV produce apatía intelectual, pérdida de la memoria y desgano por hacer las tareas y estudiar.
En sí, ninguno de los aparatos de la “Tecnodiversión” es nocivo; el problema está en el uso que se les da, que muchas veces escapa de lo aceptable. Para mantener la cordura al respecto le proponemos que elabore en su hogar y con sus niños un esquema para controlar la tecnología, un “Plan de medios”:

1. PONER LÍMITES: Lo recomendable es limitar la TV, las películas, los videos e internet a una o dos horas al día, no más. Estas horas deben ser usadas después de hacer las tareas, jamás mientras se come y en lo posible no justo antes de acostarse. Las horas previas a irse a la cama, son llamadas el crepúsculo del dormir, y siempre debieran ser muy tranquilas. Por el contrario, la “Tecnodiversión” excesiva genera una sobreestimulación y un cerebro sobreexitado demora más en entrar en sueño y cuando lo hace, el sueño puede ser inquieto, superficial, lleno de imágenes y de ruidos.
Es importante hacer cumplir los límites. Para ello se puede, por ejemplo, proponer actividades alternativas y tener las tecnologías en un lugar común, nunca en el dormitorio, de manera de saber lo que ven y cómo lo usan. Además algunas recomendaciones prácticas para no dañar la vista son: ver televisión con la luz prendida a no menos de tres metros de distancia e idealmnete por no más de 50 minutos seguidos.

2. PLANEAR: En el caso de la TV es conveniente enseñarles a los hijos a planear lo que van a ver, es decir, seleccionar con la guía de programación del diario una película o un programa y no sentarse a hacer zapping. El ideal es que la TV se prenda para ver algo determinado y se apague al acabarse. Es bueno mostrarles las guías y ayudarlos en la selección. Si el horario de una buena película o del programa que eligen coincide con sus horas de estudio o de sueño se puede grabar para verlo posteriormente.

3. PARTICIPAR: Siempre es bueno acompañar a los niños mientras ven TV. La idea no es vigilarlos, sino estar ahí para comentar los programas, explicar lo que sea necesario, discutir la violencia o por ejemplo, la diferencia entre la fantasía y la realidad. De hecho el peor programa puede ser una experiencia buena para los hijos si se está ahí para ayudarles a entender y sacar el mensaje correcto. Por el contrario, un excelente programa puede perder su valor si nadie les ayuda a pensarlo y evaluarlo.
La idea es dejarse un tiempo para hacer una “Tecnoactividad”, es decir, usar los medios tecnológicos con los hijos para después comentar y discutir lo que ven.

4. RESISTIR LOS AVISOS: Se ha comprobado que los niños ven más de 20.000 anuncios cada año. Por su parte los anunciantes saben cautivar, pues para eso cuentan con investigadores e importantes campañas de promoción. Por eso es importante enseñarles a los niños que no todos los juguetes y toda la comida que aparece la necesitan, deben aprender a seleccionar. Una buena alternativa para evitar los comerciales es arrendarles películas de video o DVD.

5. SER UN EJEMPLO: Los padres son la principal referencia de los niños, por lo tanto, son ellos los que primero deben limitar sus horas frente a la tecnología y utilizar el criterio de selección. Teniendo presente que incluso la TV prendida como “música de fondo” no es inofensiva y también puede afectar a los niños.

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