PLANIFICAR EL VERANO

Mª Eugenia Marfull Uranga
Nos encontramos en junio y ya es momento de comenzar con la planificación del verano. Las vacaciones son necesarias para todos, niños y adultos, pero ante casi tres meses sin ningún tipo de obligaciones escolares, son muchos los padres que se plantean la necesidad de programar actividades que ocupen parte del tiempo libre de sus hijos. El peligro a prevenir: el aburrimiento. Las vacaciones veraniegas tienen que ser organizadas según las circunstancias, recursos y objetivos familiares. Los padres deben tomar el control del tiempo para dar cabida a un amplio abanico de posibilidades.

En primer lugar hay que descansar, relajarse y olvidarse durante unos días de las obligaciones cotidianas. Es el momento de reponer fuerzas para afrontar con energía nuevos periodos de trabajo. No hay que olvidar que muchos aspectos de la personalidad quedarían incompletos si sólo trabajásemos o estudiásemos. Es el momento para que los niños participen más en las tareas domésticas, lo que permite aumentar así, su sentido de la responsabilidad y de la convivencia familiar. Es también tiempo para pasárselo bien, divertirse y distraerse. No debemos olvidar que si estamos organizados podemos cultivar la faceta cultural, artística y creativa de todos los miembros de la familia. Desde la perspectiva social, es el momento oportuno para convivir con amigos y familiares. El bienestar físico se verá favorecido con la práctica de deportes o actividades al aire libre. La lectura, el cine, la música, los viajes, aficiones… todo es posible con una buena planificación.

Pero si hay algo fundamental que permite el periodo vacacional, es la posibilidad que ofrece a los padres de disfrutar de sus hijos y a los hijos de disfrutar de sus padres, fuera de horarios y responsabilidades escolares y laborales. Es el momento de descubrir a los hijos como personas, dejando a un lado el rol de estudiante. Es el momento de que los hijos disfruten de unos padres que por motivos laborales tienen poco tiempo para estar con ello, y que cuando están, tienen pocas ganas para jugar, comunicarse y compartir experiencias. Hay un principio educativo que viene a decir: los padres son los primeros educadores de sus hijos, y para educar se necesita estar. No desperdiciemos el tiempo.

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