PERDER EL MIEDO A EXIGIR

José Manuel Mañu
El deterioro del vocabulario por un uso improcedente, lleva a que las palabras pierdan la fuerza de su significado preciso. Tal es el caso del vocablo amar. En otras ocasiones adquiere un tinte negativo que desprestigia la acción. Es el caso de exigir. Este verbo tiene mala prensa, quizá por una relación inconsciente con autoritarismo., malos modos, ausencia de razones, etc. Todo esto será un mal uso de la exigencia, pero cuando esta es acertada es imprescindible para educar.

Hay crisis de autoridad en la familia, en la sociedad y en la escuela. Cuando alguien intenta ejercerla va contra corriente, y para ir así hacen falta unas convicciones sólidas y profundas.

PADRES

1. ¿Te exiges a ti mismo en lo que después exigirás a tus hijos? ¿Es la exigencia proporcional a su edad y capacidad?

2. ¿Sabes dar razón de tus actuaciones? ¿Estás dispuesto a ser criticado sin dejarte vencer por el miedo al que dirán? ¿Eres coherente con tus convicciones?

3. ¿Preparas a tus hijos para actuar de la misma manera? ¿Te adelantas a las posibles dificultades?

4. ¿Sabes conjugar delicadeza y firmeza? ¿Levantas la voz con frecuencia? ¿Escuchas las razones de tus hijos?

5. ¿Tienes la habilidad de no gastar tu autoridad en detalles intrascendentes? ¿Eres constante en tus actuaciones? ¿Desconciertas a tus hijos?

6. ¿Sabes educar a través de los pequeños detalles o los dejas pasar por considerarlos nimiedades?

7. Si tu hijo no obedece, ¿te has preguntado la razón? ¿Tienes autoridad ante él o sólo poder?

8. ¡Hay un equilibrio entre la exigencia de la familia y la del colegio? ¿Cómo actúan los padres de los amigos de tus hijos? ¿Asumen tus hijos la diferencia que hay?

9. ¿Buscas la excelencia en tus hijos brindándoles ideales altos?

10. ¿Sabes respetar su legítima libertad o por el contrario, mandas en todos los campos por igual?

PROFESORES

1. ¿Cuidas en tus clases los pequeños detalles de puntualidad, aseo, limpieza, urbanidad?

2. ¿Conocen con claridad tus alumnos las normas de convivencia del centro? ¿Procuras que las entiendan y asuman?

3. ¿Piensas que la ausencia de seria disciplina facilita las relaciones humanas? ¿Te desentiendes de asuntos difíciles por no gastar tu imagen’ ¿quieres caer bien a cualquier precio?

4. ¿Piensas que tu tarea como educador se limita al aula o a tu asignatura? ¿Consideras que el comedor y el autobús son otro mundo?

5. ¿Adoptas modales bruscos al exigir? ¿Reconoces y refuerzas lo positivo en tus alumnos?

6. ¿Procuras educarles en la autoexigencia? ¿Cómo actúan en su casa y en la calle?

7. ¿Procuras hacer amable la virtud, amable la exigencia, exigente el cariño?

8. ¿Buscas reforzar mutuamente la autoridad de padre y profesores?

9. ¿Piensas que es mejor, y más eficaz formar que vigilar

10. ¿Sabes como educar progresivamente en la laboriosidad, reciedumbre y fortaleza? ¿Tiene tu colegio fama de exigente? ¿Y tú?

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