Paraguas para el chaparrón

En España, hoy son 70 los Centros de Orientación Familiar (COF) dependientes de las diócesis que prestan un gran servicio a la familia y a la sociedad en general, y su ratio de éxito es considerable: el 80% de los matrimonios que acude a ellos logra salvar su relación

La crisis del tercer año, la crisis de los cinco años, la crisis del primer hijo, la de los cuarenta, la del jubilado…: parece que el matrimonio, desde que echa a andar, se ve rodeado periódicamente por amenazas y problemas que buscan hacerlo naufragar. Y es que las cifras asustan: según datos del Instituto de Política familiar (IPF), un matrimonio se rompe cada 4 minutos, y son 357 los que cada día acaban por separarse o divorciarse.
Ahora, las buenas noticias: Todo eso tiene arreglo. Si uno se casa, es para siempre; nadie se une a otra persona sólo para cinco años, hasta el primer hijo, hasta cumplir los 40… Por ello, ante las dificultades, la Iglesia en España ha habilitado los Centros de Orientación Familiar (COF), un instrumento para arreglar lo que parece roto y no lo está (no confundir con los CAF -Centro de Apoyo a la Familia- creados por las Administraciones públicas simplemente para hacer menos doloroso el proceso de divorcio). Al fin y al cabo, el 80% de los matrimonios que pasan por los COF arreglan su situación.
Según doña Franca Tonini, Coordinadora del COF de la Universidad Pontificia de Salamanca, «los principales problemas matrimoniales están relacionados con la comunicación, la interacción conyugal, conflictos de roles, infidelidad conyugal, dificultades en la conciliación del tiempo de vida laboral y el tiempo de vida familiar y con las familias de origen, y la dificultad para acoger un hijo». Ante ello, desde los COF se ofrecen servicios especializados que tocan muchos aspectos: social, jurídico, médico, psicológico, pedagógico, ético…, siempre con la finalidad de alcanzar la estabilidad conyugal y familiar. «El objetivo de la mediación -afirma doña Franca- es fortalecer el vínculo conyugal, haciendo hincapié en los aspectos afectivos y éticos de la relación, disminuyendo el porcentaje de separaciones y proporcionando un mayor bienestar relacional de sus miembros». Y, ¡ojo!, los COF no son sólo para matrimonios católicos: «Están abiertos a toda familia en situación de separación, divorcio, nulidad matrimonial, o en situaciones difíciles o irregulares», confirma la coordinadora del COF de la UPSA.
Primer paso: afrontar la crisis
La provincia española que más rupturas presenta con respecto al número total de habitantes es Las Palmas, con una ruptura cada 237 habitantes. Allí funciona el Centro de Orientación Familiar de Canarias, dirigido por el sacerdote don Fermín Romero. A lo largo de sus 32 años de actividad, ha prestado su ayuda a más de 22.000 familias; en los últimos tiempos, viene ayudando en torno a 900 familias por año. «Aquí tenemos los mismos problemas que en toda Europa y España -afirma don Fermín-, pero quizá influya más la presencia de extranjeros y la imitación de comportamientos foráneos, unido al éxodo rural, con el cambio cultural que eso supone, de anonimato y secularización, de destrucción de los valores…» Señala también que, «hoy, la cultura divorcista es el referente de una pareja en crisis; y a eso se añade el alargamiento del estado psicológico de la adolescencia, que no tiene recursos para afrontar las crisis. La mayor crisis es no saber afrontar una crisis».
Pero hay elementos de esperanza; desde su experiencia, don Fermín afirma que «las parejas son cada vez más conscientes de que necesitan ayuda de fuera, un terapeuta familiar, un orientador familiar, un psicólogo… Buscan recursos donde creen que pueden encontrar soluciones. Los COF en España se han ido ganando, poco a poco, esa credibilidad».
Y añade un elemento interesante en el papel de los hijos en la resolución de crisis matrimoniales: «El trabajo de los COF es sanador y también preventivo: así se enseña también a los hijos que ven que hay soluciones. Un hijo recibe el mensaje de que, ante los problemas, sus padres dicen: Nosotros». A fin de cuentas, en la base de todo está el amor: «Todos queremos amor -reconoce don Fermín-; si nos sentimos heridos porque no tenemos ese amor, entonces se produce mucho dolor. Hay que saber auscultar entonces ese alma de la pareja y de esa familia».
Don Fermín señala que «los COF no tienen por finalidad adoctrinar», pero es innegable que la fe ayuda, ¡y mucho!, a la hora de resolver las crisis. El Directorio de Pastoral Familiar, de la Conferencia Episcopal Española, afirma en este sentido: «Se debe contar siempre con los movimientos, asociaciones familiares y comunidades eclesiales, como elementos dinamizadores de la pastoral familiar. Ayudan a la propagación de una espiritualidad familiar y deben ser recomendados e impulsados». Caminar acompañado hace mucho bien.
Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo

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