Noviazgos y matrimonios de religiones diferentes

Todos los hombres y mujeres tienen derecho a tener un noviazgo, enamorarse y a casarse con la persona que quiera, tenga la religión que tenga, sea similar, igual o diferente. Pero todos los derechos, tienen unas obligaciones. El derecho a poderse casar conlleva la obligación de hacerlo sin pasiones malsanas, bien pensado y lo más inteligentemente posible, intentando que tenga las máximas garantías posibles de felicidad y continuidad. En el caso de las parejas desiguales de religión, tienen que poner mucho más énfasis en la acomodación de las creencias y costumbres de ambos, para que redunden en su mutuo beneficio y en el de los hijos que lleguen.

Es difícil mantener los matrimonios con distinta Fe, por lo que según las experiencias habidas, no es muy aconsejable el realizarlos, aunque así sea la realidad y la libertad para el amor, pues siempre es posible que el respeto hacia el otro, que es parte muy importante en el verdadero amor, se de y produzcan matrimonios felices y duraderos.

Es difícil que un matrimonio prospere, si ambos deciden que cada cual tenga y practique la creencia que quiera y como quiera o que no practique ninguna. Esta es una de las principales causas del elevado número de divorcios, que asolan a la sociedad. Para evitarlo, tienen que suprimir o dejar a un lado las costumbres que dañen, enfríen o no sumen en las relaciones matrimoniales, y mantener las que mantengan vivo el deseo de acoplarse uno al otro. Porque a la larga, saldrán a relucir graves diferencias, que afectarán enormemente a las relaciones, principalmente con la llegada de los hijos o cuando quieran crecer interna y externamente. El conocimiento y la práctica de la religión, la renuncia personal a favor del otro cónyuge y el mutuo amor demostrado, son los principales soportes que mantendrán vivo y fructífero al matrimonio.

En el noviazgo hay que dedicar mucho tiempo, energía, conocimiento y amor, para llegar a acuerdos de cómo quieren hacer las cosas, en su futuro matrimonio, principalmente las relacionadas con la religión que son su pilar. Tienen que sentar las bases de lo que será la futura vida en común, entre los cónyuges y los hijos.

Los novios tiene que hacer bien su tarea durante el noviazgo, para que después su matrimonio tenga buenas bases, en las que irlo edificando poco a poco. Si en los principales aspectos no lo han vivido bien, o expresamente lo han vivido en desorden, casi siempre terminan sus matrimonios en divorcios. Actualmente más del 56% de los matrimonios fracasan, sin contar los fracasos de las parejas de hecho.

4 Aspectos a tener en cuenta en los noviazgos de religiones diferentes:

1.Analizar en profundidad todos los conceptos que se explican en los artículos anteriormente citados. Cada novio tiene que analizarse internamente, con mucha claridad y sinceridad, en relación de lo que quiere del matrimonio y de lo que aportará al matrimonio. También tiene que conocer lo mismo de su pareja, sobre su religiosidad y sus virtudes y sus valores humanos, para dialogar sobre las diferencias que se oponen y sobre los puntos que tienen en común. Deberá atender muy seriamente, las razones que cada uno expone, examinando lo que dice, hace, piensa y practica de su religión y de la de la otra persona.
2.Mantenerse muy firme para evitar la tentación de satisfacer las ganas de la parte no católica, cuando ésta quiera tener relaciones antes del matrimonio, porque en su religión, cultura o formación crea que eso no tiene importancia.
3.No funcionan los matrimonios cuando los cónyuges se dicen: Tú practica la fe que quieras y yo practico la que quiero. Hay que intentar acercar las diferencias. Si no se ha llevado bien el noviazgo o se ha vivido mal, no se puede edificar nada sobre él. El noviazgo tiene sus fases y en cada una de ellas, los temas específicos en los que hay que profundizar. Los pilares de las buenas relaciones, son los que conciernen con la religión.
4.Dentro de una familia es muy importante fomentar la parte espiritual, pues en ella se soportaran una gran cantidad de decisiones, por ejemplo en el tipo de escuela de los hijos, enseñarles a rezar, practicar las virtudes y valores humanos, etc. Si no se tiene la valentía de enfrentarse a tratar esos temas, el noviazgo estará mal llevado y el fracaso matrimonial a la vuelta de la esquina. Sin el soporte de la religión, en las vidas de los novios y de los matrimonios, la vida se suele hacer insoportable y enseguida aparece la figura de la infidelidad y del egoísmo, lo que origina la llegada de la ruptura.

5 Aspectos a tener en cuenta en los matrimonios de religiones diferentes:

1.Los novios a través del Párroco y frente a testigos, tienen que pedir por escrito al Obispo del lugar, la autorización o dispensa del Matrimonio mixto.
2.Si no tienen la aprobación del Obispo, no se puede celebrar el matrimonio, y seria ilícito e invalido y por lo tanto, la anulación ante el tribunal eclesiástico seria de puro tramite.
3.La parte no católica de los novios, se compromete a dejar en libertad a la otra parte, para que practique su fe católica.
4.Tan bien se tiene que comprometer a que a los hijos habidos en el matrimonio, sean educados en la fe católica.
5.La parte católica debe presumir la buena fe de la otra parte, teniendo en cuenta que durante el noviazgo, no puede descubrir lo que piensa internamente la otra persona, hasta que sucedan las cosas en el matrimonio. La Iglesia solamente puede juzgar los hechos externos de la declaración escrita, pensando que ambos serán fieles a su palabra escrita y en caso de que no la cumplan o de que hayan mentido, puede solicitarse la anulación del matrimonio por dolo, aunque deberán probarlo ante el tribunal por medio de testigos.

Algunos casos en los que el cónyuge católico puede solicitar la nulidad del matrimonio.

1.Cuando el cónyuge no católico, solicita el divorcio en el Registro Civil, porque no estaba convencido internamente de la indisolubilidad del Matrimonio católico y no quiso entrar en averiguaciones, cuando solicitó la dispensa del matrimonio. Siempre tuvo el convencimiento de que el Matrimonio católico es, como el matrimonio realizado en el Registro Civil, que cuando quieren terminarlo, lo terminan a través del divorcio y pueden volver a casarse.
2.Cuando el cónyuge no católico, se casó por la Iglesia Católica, por deseo de la otra parte, pero no le importaba lo que la Iglesia Católica dijera, en relación con la indisolubilidad del matrimonio.
3.Cuando el cónyuge no católico, impide que los hijos sean educados en la religión católica, negándose a cumplir la promesa que en su día hizo y firmó.
4.Cuando el cónyuge no católico, no colabora o impide que la otra parte y los hijos, puedan practicar sus obligaciones religiosas, como son: La asistencia dominical a Misa, la obtención de los Sacramentos, la práctica del ayuno y abstinencia, la colaboración económica a la Iglesia, las oraciones en las comidas o al acostarse o levantarse, etc.
5.Cuando el cónyuge no católico, educa a los hijos en otra religión o los quiere convertir en ateos.
6.Cuando el conyuge no católico, exige utilizar métodos anticonceptivos, contrarios a la formación religiosa de la otra parte.
7.Cuando el conyuge no católico exige realizar un aborto, alegando que puede cumplir las leyes civiles que le permiten hacerlo cuando quiera, e ignorar las leyes religiosas que existen para el otro cónyuge.
En el proceso de nulidad que uno o los dos cónyuges presentan, en los tribunales eclesiásticos, sus abogados intentan demostrar ante el correspondiente juez eclesiástico, que nunca hubo matrimonio, porque el consentimiento matrimonial no fue libre, por miedo, porque la persona era adicta a alguna sustancia que limitaba seriamente su discernimiento, o por causas psíquicas. También porque fueron incapaces de dar el consentimiento, al tener un grave defecto de discreción de juicio acerca de los derechos y deberes esenciales del matrimonio, que mutuamente se han de dar y aceptar, y porque no pueden asumir las obligaciones esenciales del matrimonio, por causas de naturaleza psíquica o física.

Los que contraen matrimonio por la iglesia católica, siguen casados hasta que se confirme que su unión fue nula. Da igual los años de convivencia o los hijos que se tengan. Para un tribunal eclesiástico, la pregunta es sólo una: ¿hay matrimonio, o nunca lo hubo? Si se dictamina que existió matrimonio, ninguna fuerza, excepto la muerte, puede disolverlo. En caso de que alguno de los cónyuges contrajera matrimonio civil, sin antes haber obtenido la nulidad de su matrimonio, se encontrará en situación de adulterio.

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Próximamente escribiré sobre: Noviazgos y matrimonios desiguales, por diferentes culturas, economías, educaciones, lenguajes, razas, sociedades, etc.

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