No dejarle jugar con el grupo

“Creo que tengo un problema que tienen muchos otros chicos. Me siento marginado por dos compañeros. Lo he pensado muchas veces y he intentado descubrir por qué lo hacen, porque creo que soy bueno e intento serlo siempre, no me gusta hacer malas jugadas(…), ni me río de los demás”, recoge textualmente el escrito. El adolescente, de 14 años, relata que mientras sus dos compañeros le intimidan el resto de la clase “no hacía nada para evitar las putadas y encima les reían las gracias, sin darse cuenta de la rabia y sufrimiento que eso me producía”. Dejaron así de invitarle a las fiestas de cumpleaños y con ello llegó el aislamiento y la marginación. “Ojalá supieran ellos el dolor que me causan con su actitud al rechazarme y dejarme a un lado”, dice. “Esta marginación no sólo me afecta mí, también repercute en mis padres contándoles lo que pasa con mis compañeros. Muchas veces no les cuento todo para no hacerles sufrir más
Hace dieciséis años (tenía doce) estuve directísimamente implicado en el acoso hacia una compañera. Fuimos yo y dos más. Los profesores intervinieron tímidamente y los alumnos se desentendieron casi en su totalidad.
Habría sido imposible hacernos cambiar de opinión, porque vivíamos en un mundo aparte, y además nos enorgullecíamos de nuestros peores actos. La pasividad de los compañeros se explica porque la chica caía mal. Cuando don A se decide a perseguir a don B, lo más probable es que B sea una persona en cierta medida estigmatizada previamente; es decir, este tipo de cosas inciden por ley de la naturaleza sobre los más débiles socialmente hablando.
La chica en cuestión tuvo que ser cambiada de colegio
Según las explicaciones del menor, ha sido sometido a un rosario de burlas, insultos, risas y mofas, y además ha sido víctima de un “aislamiento total” por parte de los compañeros. “Lo dejaban solo para todo, incluso para los ejercicios de gimnasia en los que tienen que participar dos personas”, lamentaba su madre. Este alumno también ha sufrido robos y destrozos de sus dibujos de clase.
“A menudo escucho que os referís al hombre que comete un delito como si no fuera uno de vosotros, como un extraño y un intruso en vuestro mundo… Mas yo os digo que de igual forma que ni una sola hoja se torna amarilla sin el conocimiento silencioso del árbol, tampoco el malvado puede hacer el mal sin la oculta voluntad de todos vosotros”.

Palabras del escritor libanés Jalil Gigrán

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