NIÑOS EN ALEMANIA

Alejandro Navas
El autor constata el cambio de actitud del programa del Partido Socialista en Alemania, que defiende entusiásticamente apoyar a la familia en algo tan propio de ella como la procreación.

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La cúpula del partido se reunió los pasados días 15 y 16 de enero para actualizar el programa. Se pretendía poner nuevos acentos y transmitir un nuevo estilo político. Después de dos días de intenso trabajo, el documento que servirá de base para la elaboración de un nuevo programa del partido se titula: \’Aseguramos el futuro de nuestro país. Más niños. Mejor educación. Familias fuertes. Justicia social. Economía dinámica\’.

No me resisto a transcribir literalmente el primer párrafo del documento de ocho páginas. Se titula \’Solo una sociedad amiga de los niños tiene futuro\’ y dice así: \’Queremos que en nuestro país vuelvan a nacer más niños. Fundar una familia, tener hijos y más adelante, nietos -esta es y seguirá siendo para la mayoría de las personas el fundamento decisivo para una vida feliz. Sólo familias con hijos pueden asegurar la continuidad de nuestra sociedad. Un país sin niños es en todo sentido un país sin futuro, desde el punto de vista social, económico y cultural. Solo una sociedad amiga de los niños puede ser dinámica y crecer con fuerza. Por eso nuestro país necesita una política familiar que facilite a mujeres y hombres jóvenes cumplir sus deseos de tener hijos sin poner en peligro sus aspiraciones y perspectivas profesionales. Pero es igualmente importante que no dejemos atrás a ningún niño en el camino de su desarrollo. Todos los niños tienen el mismo derecho a una buena atención y educación desde el principio. Conseguir invertir de forma masiva y certera en niños, familias y educación es una cuestión fundamental para la justa distribución de las oportunidades vitales y para el futuro de nuestro país en el siglo XXI\’.

Desvelo la incógnita: el partido político del que hablo es el SPD, y la reunión tuvo lugar en Mainz. El nuevo programa deberá sustituir al aprobado en 1989. El recién elegido presidente del partido, Platzeck, presidirá en persona el grupo de trabajo que lo va a elaborar, al modo alemán, bien concienzudo: a mediados de este año se presentará un borrador, en febrero del 2007 estará listo el texto definitivo y en otoño de ese mismo año se aprobará oficialmente en la correspondiente asamblea del partido. Un partido como el SPD no cambia su programa a la ligera, y aquí se pretende un cambio bastante radical.

Esto ocurre en un país que hace por la familia mucho más que el nuestro. A pesar de todo, la población alemana envejece y no se asegura el recambio generacional. Es verdad que aumenta el número de alemanes que planean su vida al margen de los hijos o incluso de la familia -el grupo de hogares unipersonales es ya el mayoritario, seguido por los hogares de dos y de tres personas-, pero muchos quisieran tener hijos y no se atreven o no consiguen realizar sus deseos. A este grupo pretende dirigirse de entrada el SPD, ayudando a crear condiciones sociales, laborales y educativas que faciliten la paternidad.

Demógrafos y expertos de todo tipo llevan años alertando a la opinión pública de las negativas consecuencias que a medio y largo plazo traerá consigo la evolución de la estructura poblacional. Hay diferencias de matiz según los países, pero las situaciones son bastante similares en Occidente. A la clase política, atenta por definición al corto plazo, le resulta muy difícil ocuparse de cuestiones como ésa, de dudosa rentabilidad en las próximas elecciones. Y así se multiplican las advertencias y toques de atención sin que ocurra gran cosa. Cuando nos encontramos en campaña electoral es frecuente que los partidos incluyan un apartado en su programa dedicado a la familia, pero una vez en el poder, el gobierno de turno suele olvidarse enseguida de esas promesas oportunistas. Y es que las familias no están -todavía- organizadas eficazmente, por lo que constituyen un sector que, a pesar de ser tan numeroso, apenas consigue trasladar con éxito sus demandas a los actores políticos.

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