MÁS MADUROS Y ESTABLES CON UN PADRE Y UNA MADRE

Marta Santín
Así lo afirma el Colegio de Pediatras Americanos y cientos de estudios más
La mayoría de los sectores sociales están a favor de que las personas homosexuales registren públicamente sus amistades intimas como uniones de hecho, en el marco de la protección do lo seguridad social ; pero el reconocimiento de esas uniones como matrimonio va contra esta institución, y de forma particular contra el equilibrio y el desarrollo afectivo de los niños, como así lo demuestra cientos de estudios estadounidenses, en concreto, el Colegio de Pediatras Americanos.

El IVAF, (Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familia res, www.ivaf.org) ha hecho público un manifiesto sobre los derechos del niño a tener la mejor familia posible y el derecho de que el matrimonio se defina como la unión de un hombre y una mujer. Las personas homosexuales deben de ser respetadas y protegidas como personas, pero su estilo de vida no debe de ser propuesto a los niños como una inocua opción de vida. Estas son algunas reflexiones del IVAF:

Casar homosexuales es un experimento social inédito. Sociedades antiguas que per­mitían la homosexualidad, entendían claramente el matrimonio como la unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a tener hijos.

Para evitar abusos contra/entre homosexuales o el desamparo legal, no hace falta aprobar el matrimonio homosexual. Casi todos los beneficios de un matrimonio a nivel de herencias, transmisión de bienes, propiedades compartidas, etc., pueden regularlo dos (o más) personas con acuerdos legales ante notario. De hecho, las pocas parejas homosexuales realmente interesadas ya han establecido acuerdos así.

Legalizar el matrimonio homosexual establece un agravio comparativo con las personas que viven juntas sin relaciones sexuales. El “matrimonio” gay en realidad premia a los practicantes de cierto tipo de sexo, privilegiándoles sobre otras convivencias afectivas y estables.

Legalizar el “matrimonio” homosexual establece un agravio comparativo con los polígamos… y con cualquier otra combinación numérica. Si casamos a dos hombres, ¿con qué argumentos impediremos a nuestros ciudadanos islámicos o de origen subsahariano que no se casen con dos o más mujeres? ¿Puede un emigrante pedir por reagrupación familiar que vengan sus tres esposas? En ciertos ambientes homosexuales, lo que ya se pide, es la aprobación de la poligamia bisexual.

Legalizar el “matrimonio” gay debilita al matrimonio heterosexual. Una sociedad basada en la desconfianza, la desvinculación y la falta de compromiso nunca funcionará tan bien como una basada en familias estables, comprometidas de por vida por el bienestar de los cónyuges, hijos y parientes.

En realidad, pocos homosexuales se casan; el objetivo de ciertos activistas gays es destruir el matrimonio heterosexual. El activismo homosexual no quiere formar “familias como las demás”. La clave es desmontar “conceptos arcaicos y caducos como fidelidad, monogamia, compromiso, fecundidad, paternidad/maternidad”, dicen los más radicales.

Legalizar el “matrimonio” homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales. La adopción de homosexuales tiene diversas desventajas para la sociedad que la permita, empezando por que la escasez de niños hace que se traigan de China, Rusia y otros países… que no van a dar niños a países donde los homosexuales adopten. Así, el deseo de una minoría va a dificultar a miles de matrimonios que quieren adoptar. Pero el punto clave es que un niño tiene derecho a un padre y una madre, derecho conculcado si se le entrega a dos hombres o a dos mujeres.

Legalizar el “matrimonio” homosexual significa poner toda la maquinaria educativa y mediática del Estado al servicio del homosexualismo político. Si el “matrimonio” gay es legal, los libros de texto de los niños explicarán la doctrina de las asociaciones homosexualistas: que la homosexualidad es normal, que es bueno tener dos papás y dos mamás, que los niños deben experimentar con su sexualidad, y que las personas que se oponen a la homosexualidad son intolerantes. Por supuesto, cada serie de televisión tendrá su pareja de homosexuales con niños, conviviendo felices para ejemplo de tantos matrimonios con problemas. De hecho, hay en España centros de ocio infantil que activamente difunden ya esta ideología.

Legalizar el “matrimonio” homosexual implicará a medio plazo multas y penas de cárcel para quien critique la actividad homosexual. En Suecia, se ha decretado pena de cárcel para un pastor luterano que se limitaba a predicar las palabras de San Pablo sobre la homosexualidad. El grado de respetabilidad de la relación gay será extremo y su crítica punible. La libertad de expresión se verá recortada y probablemente también la libertad religiosa.

La legalización del “matrimonio” homosexual provocará un descenso de la calidad de vida. Las mismas publicaciones gays muestran el alto índice de incidencia de desórdenes afectivos y de patologías conductuales entre el colectivo homosexual.

Legalizando el “matrimonio” homosexual, España ensanchará su abismo con otras civilizaciones y la propia cultura occidental.

Alterar una “institución arcaica”

En España, la ley de matrimonio entre personas del mismo sexo se va a aprobar sin debate previo. Como hemos dicho anteriormente, nadie discute que se legalicen sus uniones estables, pero lo que es más llamativo es lo que buscan los activistas más radicales gays.

Michael Signorile, activista homosexual y escritor, ha publicado en Crisis Magazi­ne lo siguiente: “Luchar por el matrimonio del mismo sexo y sus beneficios y entonces, una vez garantizado, redefinir la institución del matrimonio completamente, pedir el derecho de casarse no como una forma de adherirse a los códigos morales de la sociedad, sino de desbancar un mito y alterar radicalmente una institución arcaica. [ …] La acción más subversiva que pueden emprender los gays y lesbianas (…] es transformar por completo la noción de familia”.

A tenor de estas afirmaciones, lo que busca el colectivo gay más radical es transformar por completo la noción de familia, porque para ellos “es una institución arcaica”. Por eso, detrás de la aprobación de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, se esconde una ideología marcada por el lobby gay.

Datos tomados del libro “The Social Organization of Sexuality: Sexual Practices in the United States”, un conocido macroestudio de 1994 que retrata las costumbres sexuales en los EEUU.

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