MAL DE ESCUELA

Pennac, Daniel
Ed.: Mondadori
Reflexión en primera persona de quien fuera autor de un famoso libro titulado Cómo una novela. El autor, en esta ocasión se pone en el lugar del mal estudiante, el zoquete, como un relato autobiográfico que va acompañado de reflexiones sobre el papel de un buen educador, si bien no se adentra en análisis ni de leyes ni de teorías pedagógicas. Hace unos años el zoquete era el que procedía de un ambiente poco cultivado, ahora es un consumidor que está siendo educado para consumir. ¿Qué puede salvar al zoquete de su fracaso? Encontrarse con un buen educador. Detrás de cada estudiante rescatado del fracaso hay un profesor que no se ha rendido, que ha sabido luchar por sacar adelante a ese alumno. ¿Cuál es el motor de esa acción? Pennac que en ningún momento maneja motivaciones sobrenaturales tiene cierto pudor en manifestarlo, pero es el amor el que hace salir de agujero al fracasado. Cuando un educador lucha por amor para sacar un alumno adelante se convierte en uno de esos tres o cuatro profesores que dejan huella en la vida de una persona. Compara al educador con la persona que recoge una golondrina atontada por haber chocado con un cristal y le da el empujón necesario para retomar el vuelo que le conduce a las zonas cálidas. Sobra alguna expresión malsonante innecesaria y se percibe que entre el autor de Cómo una novela y Mal de escuela han pasado los años suficientes como para perder la ingenuidad del primer libro, qué tenía parte de encanto, y saber que es necesaria una exigencia, sólo que en lugar de violenta y autoritaria, firme pero basada en el amor y en la motivación positiva de ayudar a ver un punto de luz en la vida oscura de un zoquete de escuela que está narcotizado por el medio ambiente.

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