Madre encubridora

Ficha del caso: Protagonistas: Mujer: Ximena Paz, 42 años, 2 hijos de 19 y 16, dueña de casa, casada hace 22 años con Jaime, 45 años, comerciante. Problema: El marido pide ayuda para evitar que su hija tome tanto alcohol, sin embargo a poco andar se descubre otro problema de fondo: la madre le “tapa” las faltas a los hijos para evitar el enojo del padre.

Diagnóstico: Un problema matrimonial caracterizado por inmadurez de la mujer y por ausencia del marido en la vida familiar. Responde: Orientación Hacer Familia.EL CASO

Marido:
“Fui el último en enterarme de que a mi hijo lo echaron del colegio. Resulta que a mi mujer la habían llamado dos veces el primer semestre para ponerla al tanto y ella no me dijo nada. Mi esposa dice que no lo hizo para evitar que yo reaccionara mal. Si yo lo hubiera sabido, ¡le habría dado dos palos para que le quedara bien claro que no podía seguir con mala conducta! Así estamos ahora: que mi mujer consiga un colegio a mitad de año. Y que no se le pase por la cabeza que voy a pagar un colegio particular. Con nuestra hija de 19 años mi esposa hace lo mismo: la cubre cuando llega tarde a la casa, me dice que se fue a la playa con una amiga y resulta que después me entero que andaban con los pololos. Dice que quiere que nuestra hija viva todo lo que ella no pudo vivir por haberse casado tan joven y que no quiere que sus hijos le tengan miedo como ella le tuvo a su madre. Yo estoy por dejar que ellos tres se las arreglen solos y hagan lo que quieran. Pero el problema es que me he enterado que mi hija toma más trago de lo prudente y eso sí que no lo voy a permitir: aunque la tenga que encerrar con llave, voy a hacer lo que sea necesario para frenar esa actitud”.ANÁLISIS DEL CASO

Estamos frente al caso de un “padre castigador vs. una madre indulgente”. Es decir, en la familia él ha asumido el rol del que prohíbe y sanciona y ella, el de la abogada defensora. Esto ya es un error de principios, porque es preciso que los padres se muestren unidos y de acuerdo ante los niños desde que estos son pequeños. De lo contrario, ocurre lo que está pasando a Ximena Paz y a Jaime: se quedan solos en sus respectivos roles, pierden el apoyo mutuo y lo peor, envían un mensaje contradictorio y de nefastas consecuencias a los hijos. La solución, en este caso, pasa por resolver los problemas personales de Ximena y Jaime, que están redundando en un conflicto matrimonial y familiar.Ella

Es un terrible error “proyectar” sus traumas y carencias de infancia en la vida de los hijos. Si Ximena Paz tuvo una madre severa es un error intentar resolver su propio conflicto evitando toda norma y sanción en la vida de sus hijos. Si bien es cierto que los padres castigadores crian hijos inseguros y temerosos, los padres que no ponen límites consiguen el mismo efecto pues los hijos sienten que no son queridos ni protegidos.

Es probable que Ximena esté viviendo una crisis de la mediana edad. Necesita reflexionar y darse cuenta de que sí ha vivido, que sí ha logrado protagonizar experiencias valiosas y que aún le queda mucho por realizar. Pretender vivir lo que no vivió, a través de su hija, es de un egoísmo e inmadurez tremenda y equivale a usarla para realizarse ella.

Ocultarle al marido la verdad acerca de lo que hacen sus hijos le hace daño en primer lugar a Ximena. Porque cuando se consigue algo a través de una mentira se paga un precio caro: en este caso, la distancia afectiva y psicológica con él y su marginación de la familia.Él

Un padre que alega haber sido el último en enterarse de algo tan grave como que a su hijo lo echaron del colegio delata a un hombre que ha estado muy ausente de su familia. Un padre cercano y preocupado de sus hijos se comunica directamente con ellos y no transforma a su mujer en un portavoz.

Qué comen los hijos cuando son pequeños, cuántas horas duermen, qué ven por la TV, qué notas tienen, quiénes son sus amigos, a dónde van y a qué hora llegan… no son asuntos menores en la vida familiar. Por el contrario, estos detalles SON la vida misma. Aunque el padre trabaje mucho, tiene que ingeniárselas para estar al tanto y guiar a sus hijos.

Es probable que Jaime sea del tipo “perro que ladra, no muerde” pues a pesar de imponer normas y anunciar castigos, no está para controlar ni ejercer la autoridad. A pesar de sentir que raya la cancha, ha optado por la comodidad del que cierra los ojos y no se entera de nada.PASOS CONCRETOS

Jaime:
Debe hacer un “alto” y concentrarse en su familia. Nunca es tarde para aprender a ser padre, para comunicarse con los hijos y darles tiempo de calidad.

Es importante que se dedique mucho a su hija, que salga con ella, pues la ausencia paterna claramente la está llevando por un mal camino.

Tiene que entender que un padre puede ser exigente, pero con afecto y compasión, lo que implica que pide, pero jamás amenaza con dejar de amar.Ximena:

No siga siendo una cómplice y encubridora de sus hijos, pues lo único que ha conseguido con ello es volverlos inseguros y temerosos de su padre.

Entienda que aunque su marido sea severo, enojón y castigador, tiene sus razones: una hija borracha y un hijo expulsado por mala conducta no son temas menores. Los adolescentes necesitan y piden límites. De lo contrario algún día dirán: “les dábamos lo mismo, jamás se alteraban por nosotros”. Finalmente, Ximena y Jaime tienen una tarea como matrimonio: ponerse de acuerdo en las normas y el “tono” familiar y actuar unidos como padres y no como rivales ante sus hijos
De: www.hacerfamilia.net

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