Los tatuajes y el piercing: una moda joven.

INTRODUCCIÓN

Basta con acercarse a una concentración de jóvenes, ya sea en las aulas, en un concierto, en una fiesta, etc, para observar como la moda de “embellecerse el cuerpo” gana seguidores y adeptos cada día. En cualquier parte del cuerpo, en las cejas, en los labios, en la lengua, la espalda, los brazos, en el ombligo, en los tobillos…, incluso en la zona genital para los más atrevidos, proliferan los tatuajes y los piercing.

Hacerse un tatuaje o ponerse un piercing es una seña de identidad entre los jóvenes, un signo de pertenencia y en su caso un detalle de rebeldía.

Decorarse el cuerpo es una tarea en apariencia sencilla e incluso no excesivamente cara pero es una decisión importante y por lo tanto no te puedes dejar llevar por la improvisación o por las prisas. Un tatuaje, un piercing comporta ciertos riesgos que tienes que conocer y valorar. Conocer los factores que intervienen en todo el proceso te ayudará a tomar una decisión con más seguridad.

Poner un piercing o hacer un tatuaje es más complejo de lo que a primera vista podamos pensar, exige que la persona que lo realiza sea un profesional con suficientes conocimientos anatómicos que garanticen que no habrá problemas en el futuro.

Cuando decidas decorar cualquier parte de tu cuerpo presta atención a todos los detalles:

No te dejes llevar por las respuestas fáciles de tus amigos, no hagas caso de los puestos callejeros que te prometen maravillas, huye de las gangas y de las ofertas. Es muy fácil caer en el engaño y sufrir problemas posteriores. Estas prácticas no las suelen realizar profesionales sanitarios o personas especialmente preparadas para ello, tampoco los establecimientos donde se realizan reúnen siempre todas las condiciones higiénicas, si a ello unes la poca información que recibe el joven, tenemos un cúmulo de circunstancias que aumentan los riesgos de sufrir complicaciones.

Asegúrate, busca una persona que merezca tu confianza, un profesional con el correspondiente certificado, que realice su trabajo en un establecimiento con las adecuadas medidas de higiene y utilización de instrumentos adecuados.

¿QUÉ SON?

El tatuaje viene a ser un dibujo que se realiza dentro de la piel de manera que permanezca, por lo tanto es necesario introducir distintos colores de tinta bajo la primera capa de la piel con agujas muy finas.
El piercing es un perforación de una zona del cuerpo para introducir en elle un material a modo de pendiente o argolla.

Se llama micro pigmentación a la aplicación de colorantes y pigmentos en la piel que va a tener una duración de algunos meses o años.

LOS RIESGOS

Si piensas que decorarse el cuerpo es una práctica sencilla y que no tiene peligros no estás totalmente en lo cierto. Aparentemente parece que así es, pero existen riesgos que es necesario que conozcas y que valores en tu caso particular:

La cicatrización es un proceso que necesita tiempo y cuidados. Saltarse los consejos del profesional puede traerte problemas.

Puedes tener reacciones alérgicas al material del piercing o a los colorantes utilizados en la pigmentación de la piel.

Tu cuerpo puede reaccionar con “rechazo” ante el piercing.

La piel también puede rechazar los colorantes del tatuaje reaccionando con abultamientos que en los casos más extremos precisan de intervención quirúrgica.

Si no se guardan las correctas condiciones de higiene, estarás expuesto a infecciones peligrosas del tipo hepatitis B y C, tétanos, de tipo cutáneo e incluso SIDA.

El caso del piercing es más delicado en tanto se realiza una perforación que dependiendo de la zona del cuerpo que elijas puede producir deformación del tejido, lesiones en nervios, cartílagos o venas, hemorragias, pérdida de sensibilidad en la zona…

Tú mismo puedes ser un elemento de riesgo si eres una persona alérgica, padeces de diabetes o padeces alguna enfermedad renal o cardiaca congénita. Si este es tu caso toma todas las precauciones.

En el caso que seas menor de edad debes tener y llevar el consentimiento de tus padres o tutores.

LO PRIMERO A TENER EN CUENTA

Los tatuajes y los piercing son permanentes, duran toda la vida. Cuando decidas hacerte alguno no te dejes llevar porque esté de “moda”, debes estar completamente seguro y que lo deseas para siempre. Medítalo con tiempo.

Seguramente eres consciente que hacerse un tatuaje o un piercing produce dolor, un dolor intenso que dura muy poco. Depende mucho de la sugestión, de la calidad de la piel y de tu aguante. Tienes que mentalizarte, estar predispuesto a superar este momento.

Una consulta médica no estaría de sobra en tanto que te aclararán posibles problemas de orden alérgico, de cicatrización o de conveniencia de algún tipo de vacunación (en particular sobre tétanos y la hepatitis).

Realizarte un tatuaje o un piercing no tiene por qué suponer un problema, las modernas técnicas son altamente fiables. Tu seguridad aumentará si te colocas en manos de expertos. Recopila información de las personas que conozcas y se hayan sometido a este tipo de intervenciones. No olvides que en algunas Comunidades Autónomas se exige una determinada titulación o al menos haber realizado cursos homologados por las instituciones sanitarias. Piensa que una persona con conocimientos y experiencia, un profesional al fin y al cabo, te va a garantizar aspectos como la adecuación del material y las técnicas utilizadas, las condiciones de higiene.

Sé muy crítico con los que realizan piercing y tatuajes en ferias, discotecas, eventos puntuales, etc. En estos lugares es más difícil garantizar las mejores condiciones. Es complicado encontrar un profesional en este ámbito. Estas prácticas se realizan muchas veces de forma ilegal y escondida. Acude a un centro especializado.

Es muy importante saber que los piercing deben estar hechos de un material hipoalérgico para evitar incompatibilidades. Los más recomendados son los fabricados con Titanio, Niobio, Oro, Acero quirúrgico 316LVM y Platino. Evita los que son de Plata, Bronce, Cobre y los chapados en Oro. Considera que la medida y el grosor de la joyería que te vas a implantar son factores que determinan la cicatrización adecuada.

De igual forma la composición de los colorantes en los tatuajes utilizados puede producir síntomas alérgicos.

Tienes posibilidad de decorarte muchas partes de tu cuerpo. Ten cuidado, los piercing pueden dejarte huella a la larga. Déjate orientar. Evita las zonas más sensibles. La cara y el dorso de las manos son zonas que debes preservar. No está recomendado hacer un piercing en el verano.

No tengas miedo de preguntar como te puedes preparar para acudir a la cita.

ATENCIÓN AL MOMENTO DE LA APLICACIÓN

Te ha costado pero ya está. Estás decidido. Estás preparado. Ha llegado el momento, pero no bajes la guardia. En este momento observa lo que está sucediendo, hay ciertos aspectos que no deben pasarte de largo:

La persona que va a realizar la operación debe informarte sobre los pormenores, sus contraindicaciones y cuidados.

En el centro deberás rellenar un formulario y responder a diversas cuestiones.

No dejes que te anestesien. Sólo un profesional de la medicina puede administrar anestésicos. Si el proceso lo realiza un buen profesional no tiene porqué ser excesivamente doloroso.

Si ese día estás enfermo, aunque sea un simple resfriado, aplaza la cita.

Antes de nada se debe limpiar y desinfectar concienzudamente la zona elegida.

Observa el lugar, asegúrate que tiene suficiente ventilación, está limpio y con suficiente luz.

El profesional debe usar guantes de tipo quirúrgico y una vez puestos no debe tocar más que los instrumentos que se vayan a utilizar.

Los instrumentos para perforación (agujas, pinzas, cuchillas, jeringas..) deben ser estériles y de un solo uso. Comprueba que están envasados y sellados y son desprecintados en tu presencia. En todo caso que estén perfectamente esterilizados.

Cualquier otro material debe estar limpio: ropa ,sábanas, protectores…

Al final, solicita tu factura y las recomendaciones para el cuidado.

¿Y DESPUÉS QUÉ?

Escucha muy atento las indicaciones de la persona que te hace el tatuaje o el piercing sobre los cuidados y precauciones a seguir para evitar problemas posteriores. Si no te dan esta información exígela y si es por escrito mucho mejor.

Sigue las instrucciones con precisión, aunque te exija cierto sacrificio, sobre limpieza, desinfección e hidratación de la zona afectada.

Controla la zona. Si percibes picores, enrojecimiento, etc, no lo dudes y acude al médico rápidamente.

Tienes que ser paciente. Espera a que el proceso de cicatrización haya terminado para bañarte en el mar o en la piscina.

En el caso de los piercing, evita exponer esta zona al sol.

Según la parte de tu cuerpo que tenga un piercing te va a exigir unos cuidados específicos que debes conocer.

En los primeros días el ejercicio físico no está recomendado. Más tarde sólo tienes que controlar tu sudor para evitar infección o que te escueza.

CURIOSIDADES SOBRE EL PIERCING

Aunque el fenómeno de perforarse alguna parte del cuerpo se está extendiendo desde tiempos muy recientes en las sociedades modernas, particularmente entre los jóvenes, no es nuevo. Esta práctica está presente en un buen número de culturas de todo el mundo asociada a ritos y señal de pertenencia a un grupo. Tiene por tanto un significado y una importancia muy diferente a la que le otorgamos modernamente como lo puedes comprobar en los siguientes ejemplos:

Parece que su origen es esquimal, que le llamaban “labrets”, una costumbre que se practicaba en el paso del niño a joven.

En Nueva Guinea se perforan el tabique nasal.

Las tribus Sioux preparaban a sus guerreros perforando sus pecho con garfios y colgándolos con cuerdas a un árbol.

Las civilizaciones americanas de los mayas lucían en su nariz, labios y orejas joyas y en otros casos plumas de colores.

El origen del piercing en los labios es de las tribus del Amazonas, una señal de identidad femenina.

Las mujeres masai aumentan el tamaño de su boca portando carretes metálicos.

Perforarse la lengua es un costumbre maya.

La prehistoria ya contemplaba perforaciones nasales. El piercing en la aleta o tabique de la nariz está presente en muchas culturas. Hoy en día es el más extendido.

El piercing en la ceja es de los más occidentales.

La perforación en la oreja es la más tradicional.

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