Los padres y los estudios de los hijos

¿Pueden los padres colaborar en el éxito de los estudios de sus hijos? Evidentemente que sí, porque el buen rendimiento escolar se fragua en el colegio y en la familia. La mayor parte del estudio personal y la realización de los ejercicios se hacen en el hogar. Si los chicos encuentran en él un ambiente positivo pueden desarrollar actitudes y hábitos de trabajo que favorecerán indudablemente el estudio.

En primer lugar, es aconsejable disponer de un lugar fijo para el estudio con unas mímicas comodidades y que favorezca la concentración. Es imprescindible que no haya televisión ni aparatos de música que estorban el necesario silencio que abre el camino a la reflexión. Este cuarto de estudio debe disponer de una mesa de trabajo amplia y una estantería donde poder colocar ordenadamente los libros y demás materiales. Otro aspecto a tener en cuenta es el horario. Debe tener un momento de comienzo y uno de finalización del trabajo. Es una buena práctica hacer una lista de tareas a realizar, quizás con la ayuda de la agenda escolar y establecer un orden de prioridad., Una vez hecho esto, empezar el trabajo con el ánimo de terminar todo lo programado.

Si ser agobiante se puede hacer una observación continuada de la actitud, los hábitos del estudiante y las posibles dificultades que encuentre. Los padres pueden colaborar en la búsqueda de materiales relacionados con el estudio, como enciclopedias, diccionarios, atlas, etc. También pueden enseñar a utilizar eficazmente estos materiales.

En algunas ocasiones se le puede ayudar a comprender alguna idea o facilitar la respuesta a algún ejercicio o problema de los deberes para casa. Hay que evitar que el chico caiga en el memorismo de las lecciones sin la adecuada comprensión de las ideas. También se le puede estimular a que distinga las ideas principales de las secundarias en cada párrafo o pregunta de la lección y posteriormente a elaborar un esquema con las ideas principales. Ahora sí que conviene memorizar ese esquema y que el estudiante pueda expresarlo con sus propias palabras.

Estas y otras muchas tareas a realizar en casa se pueden comentar con el tutor del chico para adaptarse a su capacidad y a la naturaleza de los deberes para casa. La ayuda de los padres también puede variar según la edad de los pequeños. Al principio habrá que ayudarles a elaborar el horario, mientras que a los hijos mayores bastará con animarles a que hagan el horario de modo personal siguiendo determinados criterios.
Arturo Ramo

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