LOS NIÑOS NO SON MÁS VIOLENTOS QUE ANTES

Entrevista a Rosario Ortega (psicóloga) por Núria Navarro (periodista) .”El Periódico” .21-4-2005

El suicidio de Jokin golpeó las conciencias. Pero según Rosario Ortega, psicóloga que ignaguró en España el estudio del “bullying” y que ejerce como profesora de la Universidad de Córdoba, el fenómeno es antiguo. Lo nuevo es que se conoce más.

– ¿El castellano no tiene una palabra para definir el “bullying”? – De eso se suele ocupar la prensa. Cuando, en 1955, se interesó por el fenómeno empezó a utilizar los términos “violencia, acoso, intimidación”.

-¿Cuál prefiere usted? – Acoso está bien. El bullying es el abuso de poder que se traduce en comportamientos agresivos injustificados y que puede producir victimización. Si se produce, es un caso grave de violencia interpersonal.

– Un ejemplo seria iluminador. -Empujar al que se tiene delante, en la fila, sería un caso de abuso de poder físico. El verbal podría ser llamarle “idiota”. Y el psicológico, la presión del niño grande al pequeño. Cuando sucede prolongadamente en el tiempo, se estructura.

– ¿Siempre hay espectadores? – El espectador es importante. Si se pone del lado de la víctima, anula el acoso. Si toma partido por el acosador, puede aumentarlo.

-¿Es un fenómeno frecuente? – Entre el 15% y el 35 % de alumnos se ven involucrados en intimidaciones leves, mientras que los casos graves oscilan entre el 2% y el 15% . Estos niños describen el fenómeno con una frase muy gráfica: “Me están haciendo la vida imposible”.

– Es peor en primaria que en secundaria, ¿verdad?. – Sobre todo entre los 10 y los 14 años. Es el caso del niño que sale al patio y no le dejan jugar, le quitan el balón, lo encierran en el lavabo. En secundaria se reduce muchísimo y, los casos que quedan, como el de Jokin, son durísimos.

-¿Por qué ocurre?. – Con frecuencia, la víctima y el agresor provienen de familias donde la violencia es una forma común de relacionarse. Han aprendido tanto a agredir, como a victimizarse. Porque uno no nace víctima¿eh?.

– ¿Se hace? . – Sí. Mientras la inmensa mayoría de escolares denuncian los casos a la profesora y detienen el proceso, el niño víctima ha aprendido a aguantar más de la cuenta. Es un niño temeroso, que no sabe imponerse, que no se defiende.

– ¿Y cuál es el perfil del abusador?. – Es el perfil más difícil de reeducar. Ha aprendido la impunidad. Sabe buscar las vueltas a la norma para quedar bien delante de los adultos y, por debajo, ser dominante. Quiere ser siempre el protagonosta del poder. Es un juego psicológico que se aprende desde pequeño.

-¿En casa? . – Hay personalidades más dominantes e intransigentes, pero detrás de un niño agresor puede haber un niño abusado en casa.

-¿Cömo se elige a la víctima? .- El agresor tiene un pequeño radar para descubrir cuál es el campo abonado. Pero también la víctima, sin darse cuenta, cae en la red. Y se pregunta “¿por qué yo? ” , lo que aumenta el sentimiento de culpa. Destroza su autoestima y los efectos sobre su escolaridad son devastadores. Estos niños son capaces de inventar una enfermedad antes de seguir yendo a la escuela. Tienen pánico.

– Hay quien opina que la mayor permisividad en las costumbres…- ¡No puedo afirmar que la mayor permisividad lleve a la violencia!. Los niños no son más violentos que antes; ahora sabemos más. Tampoco creo que la incorporación de la mujer al trabajo tenga culpa alguna. Hay nuevos modelos de ejercer funciones parentales y hay que buscar cómo modular las emociones.

-¿Por qué hay más niños que niñas afectados?. – No sabemos por qué, pero la proporción es de una a cinco. Tanto agresores como víctimas, porque ésta no es una historia de buenos y malos, ¿eh?. Particularmente, los agresores me preocupan más. La víctimas evolucionan , son más rápidas en su proceso de reeducación, mientras que los agresores son más resistentes al cambio. Detrás de todo maltratador de mujeres hay una víctima de bullying. Y el bullying está en el origen de la delincuencia juvenil.

-Cuando los padres detectan algo raro ¿qué deben hacer? – Pedir una entrevista con el tutor y, si es cierto,decidir entre ellos y la escuela que eso va a dejar de pasar.

– Ya. Pero ¿es fácil desmontar una relación de dominación?. – Es importantísimo reeducar. Pero también es fundamental prevenir, mejorar el clima de relaciones interpersonales en la escuela, construir personalidades empáticas, hacer comprender los intereses de los demás, ser más cooperativos.

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