LOS NIÑOS APRENDEN CON LOS VIDEOJUEGOS A DESCUARTIZAR, VIOLAR Y QUEMAR COLEGIOS

A los siete años, los niños aprenden a través de los videojuegos lo que son las drogas, asesinatos y atropellos; a los diez ya juegan a pegar a las mujeres y vender drogas; entre los 11 y 12 años a maltratar y violar; a los 14 se atropella, se descuartiza y se quema a gente, y antes de los 16 la prostitución, las masacres indiscriminadas y la quema de colegios integran los contenidos de este tipo de «ocio».

Éste es el cúmulo de violencia que admiten percibir los propios niños y adolescentes, según una ambiciosa encuesta encargada por la Generalitat Valenciana y realizada por la Asociación Valenciana de Consumidores (Avacu), en la que los menores reconocen que jugar les produce molestias físicas como sequedad de ojos y dolor de espalda y provoca cierta irritabilidad, adicción, nerviosismo, aislamiento y discusiones con sus padres.

Pero no es todo malo: entre los aspectos positivos que los niños encuentran en los videojuegos destaca la diversión y entretenimiento, que les permite ejercitar la agilidad en los dedos, aumentar los reflejos y «hacer lo que no puedes hacer en la realidad».

Aunque «sólo» e1 17 por ciento de los menores reconoce abiertamente que lo que más le gusta es que los juegos incluyan escenas de peleas y agresiones, e1 40 por ciento llega a considerar que sus títulos favoritos son violentos. En la franja de los niños de 8 años, esa percepción se produce en un 17 por ciento de los casos.

Para el presidente de Avacu, Fernando Moner, estos datos deben llevar a los padres a preocuparse más en saber con qué juegan sus hijos, ya que, recordó, un estudio anterior puso de relieve el escaso control que tienen los menores a la hora de ver la televisión o jugar con las videoconsolas, los móviles o a través de la red. E1 41 por ciento de los niños de entre 7 y 15 años tiene televisión en su dormitorio; el 90 por ciento, ordenador, y un 63 por ciento, acceso a internet.

Más adictos y violentos

Moner destacó que, tomando como referencia una encuesta realizada en 2001, se ha detectado un incremento de la adicción de los niños, ya que ha aumentado el porcentaje que reconoce que les cuesta dejar de jugar, así como el grupo al que les gustan los videojuegos violentos, que ha subido hasta cuatro puntos en cinco años.

Una de las cosas que más preocupa a los expertos es que uno de cada tres jugadores no hace caso de las edades recomendadas por los fabricantes y, sobre todo, que la mayoría de los adolescentes reconoce tener videojuegos pirateados, un problema económico y social, ya que estos juegos escapan a cualquier tipo de control sobre los contenidos y clasificaciones, por lo que los menores pueden acceder a juegos violentos, sexistas o xenófobos sin problemas.

Aunque descartó que el hecho de jugar aumente la agresividad de los menores, Moner alertó de que una de las características que más buscan los niños en los videojuegos es el realismo, «y las nuevas tecnologías permiten ese realismo hasta límites impensables: además, frente a las películas en las que el menor es espectador, los videojuegos son interactivos». Ante esta situación, la Consejería de Educación elaborará un documento con las conclusiones del estudio y recomendaciones de expertos para facilitarlas a profesores y padres, a los que recomendaron comprar videojuegos adaptados a cada edad y controlar su contenido.

La violencia vista por los menores en los juegos

Entre 7 y 8 años: Drogas, asesinatos y atropellos.

De 9 a 10 años: violaciones, pegar a las mujeres y vender drogas.

De 11 a 12 años: Maltratar, violar a chicas, sacar los sesos.

De 13 a 14 años: Atropellar a personas, descuartizarlas, quemar a gente.

De 15 a 16 años: Prostituir a chicas, masacres indiscriminadas y quemar colegios.

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