Los estudios de género en el campo de la educación. Una denuncia – Inger Enkvist

El presente trabajo es una denuncia. Dicho de manera resumida, el resultado del estudio los trabajos de género en el campo de la educación viene a ser que no se trata de un campo de estudio sino más bien de un enfoque y que ese enfoque es ideológico más que científico. A continuación, se mostrará cómo se ha llegado a esa conclusión.

El punto de partida de este trabajo es que se quería investigar la bibliografía sobre la relación entre el sexo del docente y el resultado de los alumnos; las fuentes del estudio se han buscado a través de los catálogos informatizados de las bibliotecas universitarias españolas y suecas. La mayoría de los títulos de «género» corresponde a trabajos sobre cómo influir en las actitudes de los alumnos y no sobre los resultados del aprendizaje. Diferentes combinaciones de palabras como «docente», «profesor», «género», «sexo», «educación» y «aprendizaje» dieron pocos títulos y, además, títulos muy diferentes entre sí, lo cual indica que no se trata de un campo maduro de investigación. El profesor es uno de los vértices del famoso triángulo pedagógico profesor-materia-alumno, y ¿cómo pueden faltar, en el campo de los estudios de género, estudios sobre uno de los factores clave de la educación? El presente texto expresa una frustración porque ¿cómo dar cuenta de un campo fragmentado que, además, no trata más que tangencialmente el tema que se quiere estudiar?

HAY PROBLEMAS «DE GÉNERO» REALES, ACTUALES Y ACUCIANTES

Se pueden señalar algunas áreas que podrían denominarse como pertenecientes al área de los estudios de género en las que la educación necesitaría informes y sugerencias para poder actuar adecuadamente: el derecho de las chicas a una buena educación; la situación laboral de las mujeres docentes; el hecho de que los alumnos varones obtengan en promedio peores notas que las chicas.

El último punto pone de manifiesto que hay algo curioso con el término «género». Si los investigadores se interesaran realmente tanto por los hombres como por las mujeres, sería normal que se escandalizaran por el mal resultado de los chicos. Ya que esto no sucede, el concepto de «estudios de género» parece un simple cambio de término para decir «estudios feministas». Probablemente, se ha querido dar un barniz científico y objetivo a un enfoque que obviamente es ideológico. A continuación se ampliará un poco más el contenido de esas áreas que no parecen interesar a los investigadores de género:

En los países occidentales, casi todos los cuales han adoptado la fórmula de la educación «comprensiva» combinada con la «nueva pedagogía», está bajando el nivel de los conocimientos a la vez que hay cada vez más violencia física y verbal. Se trata de una degradación general del ambiente pero es llamativo que sean víctimas muchas alumnas y mujeres docentes a pesar de decenios de avances en los derechos de la mujer. Aumentan las familias «monoparentales» con madres solteras o divorciadas. Cada vez más alumnos podrían necesitar encontrar en el colegio una función paterna que no encuentran en su casa.
Los alumnos inmigrantes provenientes de países con fuertes estructuras patriarcales podrían expresar todas las contradicciones de la nueva situación. La pedagogía muy libre y el comportamiento poco autoritario por parte de los adultos en el colegio pueden dar origen a una desorientación en estos alumnos. Por las actitudes aprendidas en sus casas, podrían no respetar a las mujeres docentes ni tampoco a las alumnas de su clase. Se ha denunciado poco la falta de adecuación entre lo que esperan y necesitan los alumnos inmigrantes y los colegios que aplican la nueva pedagogía. Una explicación podría ser que los investigadores en el campo de la pedagogía tienen tendencia a simpatizar con la nueva pedagogía y no la cuestionan. La necesidad psicológica del alumno de trabajar en un ambiente ordenado y seguro, que tradicionalmente se asocia a una presencia masculina, se menciona poco en la investigación de género.
Los chicos tienen más problemas de conducta y de aprendizaje que las chicas en todos los niveles de los sistemas escolares, por lo menos en los países occidentales.
Éstas son tres áreas fácilmente identificables, importantes desde todos los puntos de vista y estrechamente relacionadas con la idea del género. Los estudios de género deberían interesarse por esos temas pero no suelen hacerlo.

LOS ESTUDIOS DE GÉNERO COMO CAMPO DE INVESTIGACIÓN

La investigación más interesante en el campo de la educación podría ser la que se desarrolla alrededor de las comparaciones internacionales de las que la más famosa es PISA. También es interesante la investigación sobre las «escuelas excelentes», una línea de investigación desarrollada en particular en los países anglosajones. Fuera del campo de la educación propiamente dicho aportan datos valiosos la neurología, campo en rápido desarrollo, y la psicología.

Sin embargo, no todos los estudios incorporan datos de estas investigaciones. Llama la atención la falta de conexión entre los diferentes estudios en el campo de la educación. Los que escriben sobre cómo convertir en excelente un colegio no suelen mencionar los trabajos de psicología o neurología. Los que escriben sobre los alumnos inmigrantes no discuten la nueva pedagogía. Las tesis de pedagogía suelen estudiar campos muy limitados en su afán de ser científicas. En un campo que, como la educación, abarca casi todo lo humano, tener una perspectiva muy limitada difícilmente arroja un resultado interesante. Dentro de esta falta general de conexión, hay pocas menciones de los estudios de género en los trabajos con otro enfoque. Los estudios de género aparecen como aislados, lo cual es una advertencia de que pasa algo raro con este tipo de estudio. Sólo hay similitudes con otro grupo dentro del campo de la educación y es que, como los nuevos pedagogos, dan prioridad al cambio de actitud del alumno, no al enseñarle el contenido de las materias y las destrezas intelectuales fundamentales.

PROBLEMAS FALSOS EN LA INVESTIGACIÓN DE GÉNERO

En vez de estudiar los verdaderos y acuciantes problemas en la educación de hoy algunas investigaciones que se presentan como investigaciones de género se ocupan de pseudoproblemas. A continuación, se va a presentar el contenido de unos estudios de género de entre los más conocidos en el ámbito escandinavo.

Como se sabe, los informes PISA han mostrado que Finlandia obtiene unos resultados estupendos en su sistema educativo. Sin embargo, este dato no es mencionado por la feminista finlandesa Sunnari, muy activa en el área del estudio de género y la educación y posiblemente la máxima experta escandinava en el tema. En Sunnari-Rsánen (2000) se publican una serie de artículos sobre el tema de los docentes, el género y el multiculturalismo. Uno de los artículos presenta programas multiculturales para futuros docentes con la perspectiva de que quien debe cambiar es el docente finlandés, no el alumno inmigrado. El deber del docente es aceptar las actitudes dominantes en otras culturas. Sunnari et al (2003) enfoca el tema de la violencia de género en el colegio pero, también en ese caso, los problemas parecen ser poco graves en comparación con los que se dan en otros países. El texto despierta la sospecha de que la investigadora ha decidido que el género es un problema y después ha buscado materiales para probar su tesis. De manera general, todo es sospechoso, negativo y conflictivo. Así, el concepto de género queda asociado al de problema, y casi a cualquier problema. El sexo, la religión y la etnia, todo son problemas. Los teóricos más citados son de Beauvoir y Foucault, y los conceptos utilizados son «el otro» y «el poder» y se rechaza toda idea de normalidad.

Ambjornsson (2003) es una joven socióloga sueca que logró un amplio eco en la prensa con su tesis, en la que compara a dos grupos de chicas de unos diecisiete años y su manera de relacionarse dentro del grupo. El primer grupo estudia un programa de bachillerato de ciencias sociales, abre el camino a la Universidad. Estas chicas son de clase media; son tranquilas, abiertas, tolerantes, cuidan la una de la otra e invitan a la investigadora a entrar en su círculo. Privilegian la amistad entre ellas antes que una posible relación de pareja, una posibilidad que juzgan prematura. El segundo grupo de chicas se prepara dentro del marco de la formación profesional para ser asistentes de maestras preescolares. Las alumnas provienen de familias obreras y son descritas por la investigadora como duras y egoístas; hablan mal las unas de las otras; usan muchas palabrotas; varias de ellas ya viven con sus novios como si se hubieran casado. Ahora bien, la investigadora muestra su simpatía por el segundo grupo. Dentro de la tesis, la investigadora se «posiciona» como una persona políticamente radical. Afirma que los conceptos clase y género se solapan. Su simpatía por el segundo grupo es tal que no parece darse cuenta de que las características de las chicas no son las más idóneas para ocuparse de niños pequeños. La investigadora no menciona el contenido que estudian las alumnas y tampoco subraya que las actitudes de las chicas del primer grupo son extremadamente positivas hacia otras mujeres, algo que debería haber encantado a una investigadora feminista. Está claro que había decidido de antemano cuál iba a ser el resultado de su investigación.

Otro libro sueco es el de Nordberg (2005) que se interesa por ci docente varón en la educación preescolar y primaria. En el libro se nota claramente que el enfoque de género es un proyecto político, constructivista, que parte de la idea de que hay que cambiar al ser humano y de que lograr esto es solo una cuestión de voluntad. Los artículos mezclan las observaciones con las afirmaciones ideológicas. No se habla de la finalidad de la educación, sino de cambiar la actitud del alumno. Como Foucault, los autores insisten en que el saber da poder. Justifican su enfoque refiriéndose a los planes de estudios oficiales que en Suecia incluyen como meta aumentar la igualdad entre chicos y chicas. En otras palabras, un grupo de «lobby» influye en los políticos para que hagan una ley y, después, el mismo grupo reclama recursos y respeto en nombre de esa misma ley.

Como se ha dicho, el texto se interesa en particular por k)S maestros varones del nivel preescolar. No son muchos y, además, hagan lo que hagan, son criticados. Los docentes hombres que organizan juegos al aire libre son criticados porque, jugando con los niños, quizá dejen alguna tarea (

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