LOS ADOLESCENTES Y EL CHAT

Víctor Petuya
En los últimos años se ha vivido un extraordinario desarrollo de las nuevas tecnologías en todos los campos. A estos avances no han sido ajenas las familias que han visto como se ha generalizado la posibilidad de acceder a Internet desde el propio hogar. En este artículo no voy a entrar en las extraordinarias posibilidades que implica este medio tecnológico: comunicación entre amigos o miembros de una familia residentes en distintos países, reuniones de trabajo a través de Internet, etc. Dentro de las múltiples posibilidades que ofrece Internet me gustaría fijar la atención en la creciente utilización de los chats por parte de los adolescentes.

Las encuestas revelan que actualmente alrededor del 25% de los niños y niñas españoles de 10 años utilizan con regularidad esta comunicación virtual. Este porcentaje sube hasta el 84% en el caso de adolescentes de 16 años. Pero, ¿cuál es la razón del gran éxito de los chat? Pienso que una gran parte de este éxito se debe a que las características de este medio sintetizan muy bien algunos rasgos de la sociedad actual: facilidad, inmediatez, falta de pudor, sentimentalismo y ausencia de compromiso. Son precisamente estas características las que implican algunos de los riesgos que como padres debemos conocer para ser capaces de ayudar a nuestros hijos a utilizar adecuadamente estos nuevos medios. Dentro de los riesgos cabe destacar:

– La utilización del chat tiene un poder adictivo mayor que el de los videojuegos o la televisión.

– Amparados en el pseudónimo, se dispara la desinhibición de los adolescentes pero sin ayudar a superar la timidez al no ser una relación personal “cara a cara”.

– En los chat la mayoría de los temas se centran en el ligue, el sexo, etc. Se favorece también el morbo de bucear en la intimidad de otras personas. En relación con esto conviene saber que, son cada vez más comunes los “ciberromances” (se tarda una media de tres meses en conseguir novia y nueve de cada diez terminan en fracaso).

– Es fácil que nuestros hijos entren en contacto con indeseables que los puedan embaucar. A este respecto las encuestas demuestran que el 20% de los niños y niñas de 13 años ha quedado alguna vez en persona con alguien que ha conocido en Internet.

– Los contenidos pornográficos y de sexo explícito son muy habituales. Conviene saber que, aunque nuestros hijos no vayan buscando esto, lo más habitual es que se lo encuentren dado el “bombardeo” de contenidos pornográficos en todo tipo de chats. A este respecto se debe tener una especial precaución con los videochats (en los que a través de la webcam y el micrófono del ordenador se sustituye la conversación escrita por imágenes y sonidos).

Entonces, ¿cuál es la actitud que debemos adoptar para favorecer el uso responsable de Internet y de las nuevas tecnologías en general? Es cierto que, como en otros campos, no existe una “solución mágica”. De ser así el ser padres sería fácil y por experiencia sabemos que el educar adecuadamente a los hijos, junto a múltiples satisfacciones, genera incertidumbres y preocupación en todos los padres. Ahí van sin embargo una serie de consideraciones que, adaptadas a cada situación familiar, pueden ayudarnos a avanzar en la educación en este campo.

– Evitar que nuestros hijos utilicen los chats abiertos de Internet. Si quieren chatear con sus amigos orientarlos hacia los chats cerrados (el conocido Messenger) donde el grupo está definido ya que para incorporar a un nuevo miembro alguno de los actuales miembros lo tiene que autorizar. Aún así es conveniente estar vigilantes por la posible aparición de intrusos que pudieran infiltrarse en el grupo de chat. Debemos conocer a “los amigos del grupo de Messenger” de nuestros hijos.

– Insistir a nuestros hijos en no dar información personal, no quedar con gente desconocida a través de un chat y hacerles conscientes de que en un chat se miente mucho. Ésta sería la versión actualizada del tradicional “no abrir la puerta de casa a desconocidos”·.

– Situar el ordenador en un lugar común de la casa, nunca en el cuarto de nuestros hijos. Definir asimismo el tiempo diario o semanal de utilización del ordenador.

– Implicarnos y disfrutar con la utilización de estos medios con nuestros hijos. No podemos desentendernos diciendo “de esto no entiendo” o “esto son cosas tuyas” en un tema que va a influir en su educación y crecimiento como personas.

– Actualmente los hijos tiene claro que se disfruta utilizando las nuevas tecnologías. Debemos enseñarles también a disfrutar sin ellas fomentando el deporte, las relaciones con amigos y los planes con otras familias con intereses comunes.

– Utilizar algún filtro de Internet para proteger a nuestros hijos. En una encuesta reciente se mostraba que el 90% de los ordenadores en España tienen instalado un antivirus y sólo el 10% poseen un filtro de Internet. Da la sensación de que estamos muy preocupados porque nuestro ordenador no “enferme” y sin embargo no estamos igual de concienciados para proteger la “salud” de la familia. Los filtros más conocidos (Optenet, Canguronet, etc) no tienen la capacidad de filtrar las conversaciones de un chat, pero permiten impedir el acceso a los chats si se activa la opción correspondiente.

En definitiva, se trata de resolver los “viejos problemas” que provocan los “nuevos medios” para poder aprovechar las grandes ventajas de éstos últimos. Para ello los padres debemos estar en un proceso de “formación continua” que nos permita educar a nuestros hijos en libertad y responsabilidad también ante estas nuevas situaciones que se nos plantean como familia.

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