Libros para todos

La oferta de literatura infantil y juvenil en España es muy amplia y variada. Según el anuario sobre el libro infantil y juvenil (LIJ) que publica anualmente Ediciones SM, en 2006 se editaron en nuestro país más de 53 millones de títulos, lo que supone un aumento del un crecimiento de un 27’2% respeto a año anterior. El informe LIJ realiza un análisis de las tendencias narrativas de los libros destinados a los niños. Destaca que la fantasía está omnipresente en la narrativa infantil y juvenil, mientras que los fenómenos sociales como la inmigración y la globalización han propiciado una importante proliferación de libros dedicados a temas como la interculturalidad y el folclore tradicional.

En este sentido, cabe tener en consideración de nuevo la gran influencia que generan los medios audiovisuales en los hábitos lectores de los niños. Si hasta hace poco era común llevar al cine y a la televisión las grandes obras de la literatura infantil, o aquéllas que mayor éxito o repercusión obtuviesen entre los más pequeños, con las nuevas generaciones se está invirtiendo la tendencia: en primer lugar triunfa una película o un videojuego, y ello conlleva que se disparen las ventas de los libros en los que se ha basado el producto audiovisual. Un ejemplo clarísimo de esta dinámica es el caso de El Señor de los anillos, un libro clásico de la literatura juvenil que batió todos los registros de ventas en España y en el resto del mundo a raíz de la triple adaptación cinematográfica realizada por Peter Jackson de 2001 a 2003 (y los posteriores formatos producidos para videojuegos y juegos en Red).

A cada edad, su libro

Una de las prácticas que es preciso desterrar es que el aprendizaje de la lectura se posponga hasta los 6 años, edad en la que se inicia la escuela Primaria. No se ajusta a la realidad la idea de que los pequeños hayan de alcanzar cierto grado de madurez antes de entrar en contacto con los libros. Más bien al contrario: cuanto antes tengan un libro entre las manos, más rápido desarrollarán su intelecto. De hecho, si los niños se plantan ante una pantalla de televisión prácticamente desde la cuna, ¿por qué no enseñarles a leer desde sus primeros años de vida?

En la etapa de prelectura , de 0 a 6 años, los libros se perciben con los cinco sentidos: se tocan, se muerden y, finalmente, comienzan a ser identificados como tales. En estas edades, en las que los niños comienzan a desarrollar su identidad individual, son especialmente recomendables los libros que permiten a los pequeños diferenciar elementos (frío y calor; grande y pequeño) y realidades del mundo que les rodea (el sol, la luna y las estrellas). En este período, los libros contribuyen a enriquecer el lenguaje de los niños y sus dotes comunicativas.

A partir de los 7 años empieza la etapa de los porqués: “papá, ¿por qué el lobo es tan malo?; mamá, ¿por qué no se despierta la princesa?”. La imaginación brota por doquier, y es uno de los momentos en los que con más intensidad se manifiesta la curiosidad de los chavales. Los tebeos y los cuentos de Hans Christian Andersen son ideales en esta edad: El patito feo, Los vestidos nuevos del emperador, El soldadito de plomo, La casita de chocolate,…

No se ajusta a la realidad la idea de que los pequeños hayan de alcanzar cierto grado de madurez antes de entrar en contacto con los libros. Más bien al contrario: cuanto antes tengan un libro entre las manos, más rápido desarrollarán su intelecto.

De los 9 a los 12 años, los chavales empiezan a seleccionar. Ya saben qué les gusta y qué no les interesa. Es el momento de los cómics, los libros de aventuras, de misterio y ciencia ficción, puesto que ya son mayorcitos para superar los miedos a los piratas, las brujas y a los fantasmas. Para estas edades se han escrito algunos de los mejores cómics (Las aventuras de Tintín, Asterix,…) y varios de los más reputados libros de la literatura universal: Julio Verne y su Vuelta al mundo en 80 días; Mark Twain y sus Aventuras de Tom Sawyer; los ya mencionados Harry Potter y la trilogía de El señor de los anillos,…

A partir de los 12 años, a los jóvenes de les motivan las lecturas de entretenimiento y aventuras, y empiezan a interesarse por aquellas cuyo contenido tiene relación con sus problemas y su psicología. Desde la adolescencia hasta la mayoría de edad es importante elegir, pero también dejarse aconsejar. Y aquí también debemos asumir nuestro rol de padres, basándose en nuestra experiencia personal y dejándonos asesorar a su vez por expertos en la materia.

“Si no puedes con el enemigo, únete a él”
La expansión de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) supone un cambio brutal para el sector del libro. Las editoriales, si aspiran a subsistir, están obligadas a adaptarse a la Sociedad de la Información. Muchas ya lo están haciendo: el surgimiento de las primeras bibliotecas virtuales en Internet es, a la espera de la consolidación del libro electrónico o e-book, el primero de los pasos que ha dado la industria en este sentido.

Pero ¿cómo pueden acercarse los padres a esta nueva manera de percibir la lectura? Tal vez uniéndose al enemigo. Es decir, aprovechándose del tirón que los nuevos formatos de entretenimiento tienen entre las nuevas generaciones. Se está transformando el objeto de consumo, el libro. Por una parte, hoy ya se ofrece en un soporte electrónico físico; y por otra, se enriquece: a las palabras se unen las imágenes, el sonido y los extras, como pueden ser DVD’s con las adaptaciones audiovisuales del texto. En este entorno, los padres pueden recurrir a algunos trucos para animar a sus hijos a leer:

use la televisión: ¿a sus hijos les gusta una determinada serie de dibujos animados o se han visto cautivados por una película? Probablemente exista una adaptación literaria: sorpréndales y regale lecturas ajustadas a sus gustos;

pruebe los nuevos formatos de lectura: gran parte de la narrativa infantil y juvenil se edita ya con contenidos audiovisuales extras. Cautíveles a través de la imagen y consiga que presten también atención a los textos;

el cine a través de un libro:la industria cinematográfica gasta millones en captar la atención de los jóvenes. El reto paterno es estimular el interés de sus hijos por los libros que hay detrás de las historias que cuenta la gran pantalla. Convénzales que lo más divertido de Harry Potter y La Sirenita está en los libros;

literatura de interacción: la clave del éxito de los videojuegos entre los jóvenes es que tienen la facultad de transportarles a un mundo paralelo. Los libros también: es más difícil de hacérselo ver a los niños, pero no es imposible: el formato literario “Elige tu propia aventura” es un buen modo de empezar.

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