Las mejores películas sobre educación Por Pablo de Santiago

El mundo de la educación es uno de los grandes temas del cine, sencillamente porque es uno de los grandes temas del ser humano. Ofrecemos a continuación un amplio elenco de películas que tratan este aspecto formativo de las personas.
La educación es un concepto amplio. Por supuesto, no se circunscribe al mundo de la escuela, el colegio o la universidad, aunque sin duda esa atmósfera es propicia para que el ser humano crezca en sabiduría, aprenda a vivir en sociedad y pueda hacer rendir los talentos que ha recibido (y si no que se lo digan a los seguidores de la saga de Harry Potter…). Sin embargo, el mundo de la educación es más vasto. A veces un consejo es capaz de educar mucho más que mil lecciones, y por supuesto la misma vida –que nos obliga a aprender de nuestros defectos y a rectificar– es la mejor maestra. De cualquier forma, a nadie se le escapa que el marco principal de la educación es la familia, un ámbito natural donde los seres humanos pueden desarrollarse de modo integral como personas, y como tales son queridas, sin importar su procedencia, su inteligencia, sus posesiones, sus virtudes o sus defectos. Por eso los mejores educadores siempre son los padres. Es parte de su excelsa tarea y también su gran responsabilidad.

Clásicos de siempre

Entre los grandes clásicos que tocan de lleno la educación resulta memorable My Fair Lady, sobre una joven analfabeta (inolvidable Audrey Hepburn) que ha de aprender los modales exquisitos de la alta sociedad británica. Este mítico musical está dirigido por George Cukor y basado en la obra teatral “Pigmalión” del británico George Bernard Shaw. También existe una magnífica versión cinematográfica del mismo título, producida en 1938 y protagonizada por Leslie Howard. Si se trata de alumnos jovencitos es obligado referirse a Adiós, muchachos, ese lacrimógeno y maravilloso drama ambientado en los tiempos de la II Guerra Mundial y dirigido por el francés Louis Malle; también hace referencia a la educación juvenil el clásico La ciudad de los muchachos, con el estupendo padre Flanagan (Spencer Tracy), que rige un hogar de chicos difíciles. Y si hablamos de profesores, pocas películas tan nostálgicas como Adiós, Mr. Chips, en sus dos versiones de 1939 (Robert Donat) y 1969 (Peter O’Toole). Algo inclasificable, pero de un realismo poético maravilloso es Cero en conducta, de 1933, en donde se hace una ligera crítica del mundo de los internados. Y otro gran clásico, delicioso y simpático, es Las campanas de Santa María, que recrea la vida de un colegio de monjas, con la gran Ingrid Bergman. En cuanto al tema de inculcar la dignidad humana en los propios alumnos, ningún film supera la calidad de El milagro de Anna Sullivan, en donde una chica ciega y sordomuda aprende a comportarse como una persona.

Libertad y belleza

Está claro que educar es complicado, no sólo por la propia materia de la que se trata, sino porque uno maneja el material más variado y valioso: el ser humano. No todos los alumnos aprenden del mismo modo. Unos necesitan más y otros menos, aunque todos demandan atención. Hay muy buenos filmes en que se ofrece el progreso interior de los alumnos aunque muchas veces eso suponga ciertos peligros. Sucedía así en la carismática El Club de los Poetas Muertos, un film excelente dirigido por Peter Weir y con el inolvidable profesor Keating como protagonista. Con los mismos mimbres fueron tejidas otras películas como las estupendas Profesor Holland, centrada en un profesor de música, o El Club de los emperadores. En la faceta femenina ese ideal de lograr abrir la mente de las alumnas la disfrutamos en La sonrisa de Mona Lisa. Pero también ha habido otros memorables profesores en filmes como Tierras de penumbra, con el famoso C.S. Lewis, profesor universitario y autor de libros célebres como “Las crónicas de Narnia”, o La versión Browning, sobre la influencia de un alumno para que un profesor encuentre de nuevo sentido a su vida docente. Otro profesor destacado es el maestro de guardería en la francesa Hoy empieza todo.

Aptitudes artísticas

Y por supuesto, dentro de los aprendizajes de los más jóvenes se encuentra la faceta creativa. Los artistas muchas veces nacen en época temprana, gracias a su talento, claro, pero también a la dedicación y el “ojo pedagógico” de los profesores. Un excelente profesor fue Mel Gibson en la película El hombre sin rostro, en donde enseñaba a amar el teatro a un joven problemático. Maravillosa a todas luces, social y humana, resulta Billy Elliot, sobre un chico adolescente que se siente fascinado por la danza, lo que le acarrea serios problemas en el barrio obrero de clase baja en donde se desarrolla su vida. El film supuso el lanzamiento de la carrera de Jamie Bell. También es muy ilustrativo el documental ¡Esto es ritmo!, que recoge una interesante iniciativa educativa para integrar a los alumnos en el mundo del espectáculo. Y cuando hablamos de música, ahí tenemos Los chicos del coro, un entrañable film francés en donde podremos escuchar las increíbles voces de los pupilos de un profesor con corazón de oro.

Rebeldía y violencia

Un tema recurrente en las películas sobre el mundo de la educación es el de los alumnos conflictivos, ya sea por su rebeldía y tendencia a la violencia, como por sus dificultades de integración con el ambiente. Casos de violencia juvenil y la respuesta del profesorado, con consecuencias positivas, son los de Mentes peligrosas y Diarios de la calle, con las bellas y comprometidas profesoras Michelle Pfeiffer y Hilary Swank, respectivamente. Más dura y terriblemente violenta es American History X, que toca el tema del racismo en la escuela. En cuanto a profesores que tienen que lidiar con rebeldes de armas tomar, tenemos a Sidney Poitier en el clásico Rebelión en las aulas, así como a Samuel L. Jackson en 187 y Spencer Tracy en Forja de hombres. Una película más reciente que trata de forma aséptica e impactante el tema de la violencia es Elephant, en donde Gus Van Sant recrea los trágicos acontecimientos sucedidos en el instituto de Columbine en Estados Unidos.

Difícil integración

A veces en la vida conocemos a buenos chicos o chicas que no han conseguido integrarse debido a múltiples motivos. Recientemente hemos visto un caso terrible en la película Precious, donde una chica era maltratada inhumanamente en su casa, de modo que no podía prácticamente entender el amor. También le ocurría algo semejante al protagonista de Descubriendo a Forrester, en donde un chico entablaba relación con un escritor. El indomable Will Hunting es otro caso de film centrado en la falta de empatía con sus semejantes por parte de un chico excepcionalmente brillante en el plano intelectual. Las dificultades son de índole física en Hijos de un dios menor, en el que el profesor William Hurt enseña a una chica sordomuda, de la que se enamora. Y para alumnos conflictivos tenemos al Antoine de Los cuatrocientos golpes, clásico del cine francés en el que el cineasta François Truffaut relata su propia experiencia en un internado.

Música y risas

No podía faltar en el mundo de la educación una buena representación de filmes humorísticos y musicales. Quizá entre estos últimos destacan por encima de todos Sonrisas y lágrimas, con la inolvidable institutriz María (Julie Andrews) y la familia Von Trapp. También destaca Grease, con una música que mejora con el tiempo. En cuanto a las risas, las tendremos a montones en Una escuela de rock, con el gracioso Jack Black, en la divertida aunque también gamberra Secuestrando a la Srta. Tingle o en la familiar Matilda, basada en una obra del escritor Roald Dahl. Si nos vamos un poco atrás en el tiempo es obligatorio nombrar El profe, con el inolvidable Cantinflas. Y para los cinéfilos hay que recomendar El estudiante novato, excelente film del comediante de cine mudo Harold Lloyd.

La escuela de la vida

Todos sabemos que la vida es de cualquier forma la mejor escuela. Si uno es capaz de afrontarla con dignidad, con ella aprendemos a ser mejores personas, gracias a los propios errores, a la rectificación, al perdón y a los consejos y modelos que escuchamos y vemos en las personas que estimamos. Estación Central de Brasil enseña así a vivir a un niño de apenas diez años que deambula por su país, al igual que le ocurre al bondadoso protagonista de Cadena de favores. Muy doloroso puede ser a veces el golpe, como demuestra Un puente hacia Terabithia, película entrañable y honda, pero dura, al igual que la más alegre El rey de la colina. También tiene que sufrir un gran trago y superar la humillación la protagonista de la excelente An Education. ¿Y quién no recuerda al bueno de Manuel en Capitanes intrépidos? ¡Ése si fue un gran maestro para el pequeño y mimado Freddy Bartolomew! Y ciertamente también tenía un gran maestro el chico de Karate Kid, que aprendía valores como la justicia, la paciencia, la disciplina y la deportividad. Por su parte, los documentales muestran como ningún otro género la vida de los niños y alumnos en la enseñanza, aunque puedan ser difíciles de ver para los espectadores poco avezados. Así sucede con los estupendos documentales franceses La clase y Ser y tener.

10 imprescindibles

Sonrisas y lágrimas
El Club de los Poetas Muertos
El milagro de Anna Sullivan
El indomable Will Hunting
Adiós Mr. Chips
Matilda
Billy Elliot
Rebelión en las aulas
Adiós, muchachos
La clase

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