LA VENTAJA DE CONFIAR

Iñigo Cortes
No es lo mismo ver el colegio como alumno, que como padre o profesor; y tampoco se ven de igual modo las tareas o las calificaciones, los amigos y las diversiones.

En cualquier caso, ver el colegio como profesor da una perspectiva nueva a lo que durante un tiempo fue «un rollo».

Una de las cosas que más me ha sorprendido del colegio es la posibilidad de saber casi todo lo que ocurre en muchas de las casas de los colegiales. Algunas veces, las menos, porque los propios padres hablan de sus hogares, y otras, las más, en las que los niños cuentan cosas. En cualquier caso, esa información es realmente útil para que desde el colegio se pueda ir a la par de las familias en el proyecto educativo que es cada niño.

Uno de los mejores momentos para conocer mejor a cada alumno y a cada familia son los ratos en los que de manera informal se comentan los diferentes planes del fin de semana, el partido de fútbol de tal o cual equipo, etc. Pero no es menos cierto que los ratos que los profesores pasan con los alumnos en el patio, en el autobús o en el comedor, esos ratos en los que no se hace nada concreto y a la vez se hace de todo, ayudan a conocer más a muchas familias.

Los alumnos pequeños son los más propensos a contar «cosas de casa», reacción corriente si tenemos en cuenta que a lo largo del día los niños pasan más tiempo en el cole que en su casa.

Pero, ¿cuánto cuentan? Podría preguntar cualquiera. Lo que se les pasa por la cabeza, es la respuesta más habitual. Desde la cena tan buena que tuvieron ayer, hasta…

Otra de las cosas que me llamó la atención al llegar al colegio fueron la cantidad de reuniones educativas dirigidas a los padres de los alumnos. La idea de fondo, según me enteré más tarde, era la de posibilitar a los diferentes cabezas de familia, puntos de mejora en sus casas, para ayudar a mejorar el entorno en el que crecen sus hijos.

Vamos, que las reuniones no se reducían únicamente a cuestiones informativas, sino a cuestiones formativas.

El hecho de que desde el colegio se entendiese que para ayudar a los hijos era aconsejable ayudar a los padres me abrió un nuevo horizonte. Y pensaba que subrayar el hecho de que los profesores saben mucho de las familias de sus alumnos por el tiempo que pasan con ellos, podría ayudar a considerar el potencial educativo que tienen los profesores en general, y a entrever la relevancia que pueden tener las reuniones padres-tutor personal de cara a mejorar la vida de la familia. Así, me parece que es en la confianza de los padres a la hora de hablar de los hijos con los profesores donde radica gran parte de la efectividad de la tarea educativa de los colegios. Así, en positivo, es posible entender la ventaja de confiar.

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