LA UE SE BLINDA ANTE LOS JUEGOS VIOLENTOS

Fernando Heller
La Unión Europea podría convertirse en la primera región del mundo “libre de videojuegos violentos” si prospera la iniciativa del comisario de Justicia, Libertad y Seguridad del bloque comunitario, Franco Frattini, convertido en adalid de la lucha contra este tipo de productos agresivos.

En el segundo día de un Consejo informal de ministros de Justicia e Interior (JAI) celebrado ayer en la ciudad germana de Dresde, el italiano volvió a erigirse en estandarte europeo de esta cruzada, convertida casi en una obsesión personal.

Después de que en noviembre pasado Bruselas pusiera bajo la lupa al videojuego Rule of Roses (de la empresa Proein), ambientado en la Inglaterra de los años 30 y en el que una chica es víctima de acoso psicológico y violencia física, le tocó ayer el turno a Man Hunt, una sangrienta cacería al hombre en la cual se bonifica cada “pieza humana” cobrada por el usuario.

Según explicó a LA GACETA el portavoz de Frattini, Friso Roscam, durante la reunión de Dresde “se organizó una sesión para que los ministros (de Justicia e Interior de los 27) pudieran comprobar por sí mismos este juego brutal. Salieron horrorizados por la violencia gratuita que se exhibe en él”.

El ministro español de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, aseguró incluso que el videojuego en cuestión es “espeluznante” en cuanto a su grado de violencia.

Aunque la Comisión Europea no tiene competencias -ni afirma que ésa sea su voluntad- para imponer a los estados miembro la prohibición de ninguno de estos juegos, “estamos marcando directrices, orientando para que sean los socios europeos quienes tomen sus decisiones de manera rápida, explicó Roscam.

Toca ahora mover ficha a los jefes de Estado.

La Comisión desea un organismo de control

Frattini propone tomar como referencia el sistema PEGI (Pan European Game Information, o información paneuropea sobre juegos), un organismo independiente de la UE que establece desde 2003 una escala de “grados violentos” en los videojuegos, además de señalar cuándo su contenido utiliza lenguaje soez o tiene referencias sexuales no aptas para menores, entre otros parámetros de control que los fabricantes pueden libremente seguir o no.

Y es que el comisario llegó a calificar de “desviados” a los diseñadores de este tipo de productos, por incitar y fomentar “sentimientos perversos”.

Pero a pesar de su posición férrea, los ministros de Justicia e Interior de los 27 son conscientes del problema que supone regular estos contenidos, dado que muchos de ellos circulan libremente por Internet y se fabrican en países extracomunitarios.

Desde el punto de vista jurídico existe además una delgada frontera entre lo que se entiende por protección al menor y la libre circulación de la información.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *