LA TELEVISIÓN EN EL DORMITORIO «ATONTA» A LOS ESCOLARES

Si está pensando en regalar a su hijo una televisión para su cuarto, descártelo. Si ya la tiene, quizá debería plantearse la posibilidad de sacarla. Son muchos los estudios que han asociado la cantidad de horas y el tipo de programación que ven los pequeños con el desarrollo de patologías como la obesidad, la hipercolesterolemia o los trastornos de conducta. Además, tal y como confirman esta semana tres trabajos publicados en la revista \’Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine\’, los perjuicios de exponerse indebidamente a la \’caja\’ \’tonta\’ van más allá.

Uno de ellos concluye que los críos que pasan demasiado tiempo delante del receptor televisivo, obtienen calificaciones académicas más mediocres y, de hecho, les cuesta más trabajo acceder a la universidad que a sus homólogos que, de niños, repartieron su ocio en otras actividades.

Otra investigación llama la atención sobre el hecho de instalar la tele en la habitación del crío. Según sus conclusiones, los pequeños que compartieron cuarto con el aparato, obtuvieron peores resultados en diversas pruebas destinadas a valorar las capacidades en matemáticas, lectura y uso del lenguaje.

En esta investigación, llevada a cabo por científicos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EEUU), se observó que, por el contrario, los que disponían de un ordenador personal en casa alcanzaban mejores puntuaciones en dichas escalas. Por ello, recomiendan un hogar sin televisión en la habitación del niño, aunque sí con medios informáticos.

Finalmente, el tercer seguimiento recogido en \’Archives\’ concluye que los menores de tres años expuestos en exceso a la televisión experimentan dificultades en su desarrollo cognitivo que se hacen patentes en los años posteriores. A la vista de estos datos, sus autores aprovechan para recordar la recomendación de la Academia Americana de Pediatría de que los menores de dos años no vean la tele en absoluto.

LOS EXPERTOS.

Por muy llamativas que puedan parecer estas conclusiones, lo cierto es que a los especialistas españoles no les sorprenden. Alberto Bercedo, pediatra de Atención Primaria del Servicio Cántabro de Salud, junto a otros colegas, lleva varios años publicando datos al respecto de este tema y advirtiendo de lo que han dado en llamar \’botellón\’ \’electrónico\’.

«Nuestros niños están recibiendo dosis excesivas y cada vez más tempranas no sólo de televisión, sino también de telefonía móvil, videojuegos, Internet… lo que se traduce en un mal uso de unos medios que, bien empleados, también pueden tener una cara muy positiva», resume este experto que, además, es miembro de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria.

En opinión de los expertos, todo el tiempo que el crío pasa delante de la \’caja\’ \’tonta\’, lo \’roba\’ a otras tareas como leer, jugar con otros niños, charlar con sus padres, dibujar, estudiar… «e, incluso, aburrirse; algo que el niño también necesita para fomentar la creatividad y la búsqueda de otras actividades de ocio; no limitarse a la diversión pasiva», matiza Bercedo.

La actitud inerte que adopta el espectador es especialmente peligrosa en la infancia. En esta etapa, el sistema nervioso central aún no ha madurado y la personalidad está en pleno desarrollo. Si durante estos años no se fomenta su juicio crítico, su capacidad de elección y sus recursos para distinguir la realidad de la ficción, tendrá que pagar una alta factura en el futuro. «Por eso es importante que, además de jugar con ellos, también veamos la tele juntos», explica el pediatra.

En cuanto a los contenidos, los expertos españoles se muestran muy alarmados y denuncian que poseemos una excelente legislación al respecto que, por el momento, no se cumple. En este sentido, progenitores, educadores, políticos y medios de comunicación deben implicarse todavía más.

No obstante, y mientras exista el tipo de programación vigente, «meter una tele en la habitación de un niño es una barbaridad», recalca el especialista

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