LA “SUPERWOMEN” SE REBELA Y TRIUNFA

Maeve Haran nunca había escrito una palabra, pero era consciente de ser una de las mujeres más envidiadas de Inglaterra. Ocupaba un alto cargo en la televisión, manejaba presupuestos millonarios y pertenecía a una de esas profesiones marcadas por el éxito. Alguien dispuesto a matar por su trabajo.

Por Luis Olivera

periodista

Esposa de un hombre importante y madre tardía de dos niñas de cuatro y dos años, un día se despertó estresada, exhausta y culpable. Se hizo la luz: a los 41 años, con trabajo y familia a cuestas, la pérdida de calidad de vida llegó a hacérsele insoportable. Y como tenía una gran casa con jardín, decidió colgarlo todo y hacer trizas su “traje de poder” para dedicarse a la familia. Y ponerse a escribir un libro que sabía de antemano que iba a resultar polémico.

Los grandes editores acudieron en masa a la subasta del guión y le ofrecieron dos millones y medio por el enunciado del tema: ¡Eureka!, estamos ante un nuevo género, el “hot topic” de 1991, algo que hará -a la vez- reir, llorar y reflexionar a la gente.

El resultado de sus primeras letras ha sido el libro “Tenerlo todo” que no hace mucho acaba de publicarse en España después de su éxito en Gran Bretaña del año pasado. El éxito ha ido en paralelo con los insultos que ha recibido, mayoritariamente de mujeres que la consideraban “una traidora”. Sin embargo, la señora Haran es feliz. No lo tiene todo, pero ha encontrado el equilibrio.

“Ultrajante, moralmente aborrecible, peor que pornografía, repelente”, son sólo algunos de los epítetos que ha merecido este libro. Otras posturas, en cambio, le dan la razón: no es posible manejar bien casa, familia y trabajo. Nadie morirá en el intento, pero sí tendrá que dejar una parte importante de su vida en el camino. Hay que elegir. Tenerlo o no tenerlo todo: ese es el dilema y el título prestado de un éxito acuñado hace años por la revista “Cosmopolitan”. Fue en la época de los años 70, cuando se trataba de convencer a las mujeres de lo contrario, de que no era preciso elegir. Que podían tenerlo todo, cosa que Maeve Haran niega.

Irlandesa y católica, el libro fue escrito desde la angustia que le invadió cuando nació su segunda hija. Absorbida por el trabajo y avergonzada de su prisa en irse de casa, Haran llegó a sentirse un monstruo. Pero su abandono ha sido considerado como una deserción.

¿Es “su problema” el que nos cuenta o es un problema más amplio? “Creo que se trata de un problema común -responde-. Lo he oído comentar a muchas mujeres que, como yo, se sienten exhaustas de tener que combinar ambas cosas. Mi novela es polémica porque refleja una situación real”. A Haran no le sorprende tanto alboroto, pero le parece una reacción excesiva. “Tal vez se debe a que yo he dejado mi trabajo cuando estaba triunfando y eso se considera un mal ejemplo, una batalla perdida para la mujer, un intento de parar el reloj”. ¿También un lujo? “A menudo tenemos que trabajar por dinero y no hay elección posible. Pero éste no era mi caso. Yo no era feliz. Mis hijas eran casi dos desconocidas para mí y tuve que escoger. Trabajaba demasiado duro. Lo que trato de decir no es que la mujer deje de trabajar sino que, si le pesa demasiado, debe decidir por sí misma, sin presión social”.

Sus detractoras de los medios de comunicación han dicho que Maeve Haran atraviesa la crisis de la mitad de la vida. La autora no está de acuerdo. “En Inglaterra, una mujer que se queda en casa es porque no vale nada, es aburrida, se la desprecia. El ideal es triunfar en la carrera. Si no, no interesas. Yo digo que esto no es siempre lo mejor”.

Su renuncia no significa encerrarse en la cocina. “Me dedico a escribir. Ya voy por mi segunda novela. Pero eso me permite estar en casa, ver crecer a mis hijas. Y no hay nada comparable, se lo aseguro. Encontrar un equilibrio entre casa y trabajo es importante. Más que perseguir el éxito a ciegas. Yo nunca he dicho que no hay que trabajar, sino que cada uno ha de buscar el equilibrio en su vida y que las mujeres son también infelices si son presionadas sólo para medrar en el campo profesional. Creo que el mito de la liberación por el trabajo es una peligrosa mentira”.

Cuando se le dice que su teoría puede ser tan peligrosa como la contraria, que puede parecer una teoría retrógrada y que entronca directamente con la última ola que nos llega de los EE.UU., la glorificación de la maternidad, retomada siempre en épocas de recesión, Maeve Haran replica: “Es triste que se tenga que hablar en esos térmicos de glorificación, cuando las cosas van mal. La maternidad es mucho más importante que todo eso. Y mi libro, de todas formas, está escrito antes de la recesión. Hemos logrado el permiso maternal. Ahora se trata de conseguir condiciones de trabajo más flexibles para las madres. Y ésta es una decisión política por la que habrá que luchar. En Inglaterra la mitad de los profesionales (médicos, abogados, altos ejecutivos,..) son ya mujeres. Pero, si te encuentras arriba, no te dejan abandonar. Hay diez hombres suspirando por tu puesto. Yo digo que podemos lograr mejores condiciones. Cambiar el equilibrio actual: más casa, menos trabajo. O trabajo compartido, por ejemplo. Un sólo puesto de trabajo para dos mujeres. Ganas menos, pero eres más feliz”.

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