La soledad explicada a los hijos

Soledad es la carencia voluntaria o involuntaria, de la falta de contacto con otras personas y está relacionada con el aislamiento, la incomunicación, el destierro, la clausura religiosa, la separación, el alejamiento, el abandono, el desamparo, la orfandad, la viudez, la tristeza, la nostalgia, la ansiedad, las alucinaciones, la distorsión de la percepción del tiempo, etc.

También es el pesar y la melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo. Suele ir unida con el silencio, la meditación, la oración y la angustia. Puede ser voluntaria u obligada, premio o castigo. El hombre es un ser sociable por naturaleza, por lo que cuando está aislado obligatoriamente, no se desarrolla mental, ni intelectualmente.

Los padres tienen que enseñar a sus hijos, a comprender la soledad de otras personas, para que puedan entender la necesidad de acompañarles, en la medida que les sea posible y así hacerles más agradable la vida. Para poder enseñar este sentimiento hacia los demás, deben demostrarlo con el ejemplo, acordándose de quienes estén necesitados de compañía, empezando por los más cercanos.

Estar solo, sin el bullicio de las multitudes, cada vez es más caro y para los que se lo pueden permitir, es un privilegio que muchos envidian. Por eso se inventan las urbanizaciones alejadas, valladas y vigiladas, los clubs y las sociedades de las elites. La compra de islas privadas y la construcción de viviendas, aisladas en las montañas.

Hay muchas situaciones, donde la soledad voluntaria empieza por uno mismo, en la soledad interior, rodeada del silencio que permite realizar mejor la oración, la meditación, el estudio, la concentración para el trabajo o la investigación, la lectura, proyectos físicos o mentales, tratamientos médicos, etc. Esos momentos de soledad, pueden ser muy útiles para meditar sobre el presente y el futuro. También es un mecanismo de auto defensa, ante las agresiones de la sociedad o de determinados individuos.

Es muy difícil combatir y curar la angustia que produce, la soledad propia o ajena y la falta de comunicación, que ha sido impuesta como castigo y no como elección, como en los casos de cárceles, extradiciones, emigraciones, enfermedades contagiosas, hábitos socialmente inaceptados, la situación social o laboral del individuo, etc.

Hay soledades escogidas, necesarias, apreciadas e incluso amadas, que son un regalo para la mente y el espíritu, al poderse concentrar y que sea más productiva la conversación con uno mismo, la propia introspección para las conversaciones con Dios. Son situaciones llenas de dicha, belleza, silencio y paz, que nunca producen el sufrimiento del aislamiento.

Es muy difícil “sentarse a sentirse“, pues algunas personas tienen miedo a descubrir, la soledad mental y espiritual que se produce al estar solas, para no tener que pensar en lo que puede haber en su propio interior. No es fácil encontrarse a uno mismo, escucharse y sentirse vibrar o comprobar, que nada se mueve en nuestro interior, o algunas verdades demasiado dolorosas o insoportables. Por eso se refugian en actividades baladíes, que les absorben el tiempo y la mente, para evitar el tener que enfrentarse a los planteamientos personales o sociales.

La soledad durante períodos cortos, no es deprimente y algunas veces, es valorada como momentos de privacidad para trabajar, pensar o descansar sin ser distraído y como una forma de iluminación espiritual. Pero durante períodos largos, suele ser vista como desagradable, pues causa aislamiento y reclusión e impide, establecer relaciones con los demás.

Soluciones.

El teléfono, el Internet, el correo normal y las visitas personales, son excelentes herramientas para paliar, aunque no para solucionar totalmente, los problemas que produce la soledad. ¡Que poco cuesta llamar periódicamente a esa persona, que sabemos que esta sola, o que está enferma, o que esta aislada de sus familiares o amigos, para darle una inyección de optimismo y hacerle saber, que siempre hay alguien que se acuerda de ella! No se pueden ni imaginar, la alegría que experimentan las personas que están solas, cuando reciben una visita, una llamada, una carta o un correo por el Internet. Con mucha anticipación, se preparan para ese acontecimiento, que tanto supone para ellos y tan poco cuesta, a los que podemos hacerlo. Estos son los soportes sociales y humanos, que se deben enseñar a los hijos. Una buena forma de aplicar las virtudes y valores humanos, aprendidos.

Casi todo el mundo puede hacer algo, por los que están completamente solos o incomunicados, debido a sus deficiencias de movimientos o mentales. Los fáciles medios de comunicación modernos, permiten incluso a las personas muy mayores, que hagan llamadas de teléfono a otras personas, más necesitadas que ellas. Siempre hay alguien que reciba con alegría una llamada, una carta o un obsequio que le recuerde que no está solo. Hay muchas organizaciones de voluntarios, que facilitan las cosas para que las personas que están solas, puedan compartir su tiempo con otras personas, que también lo necesitan.

La soledad en la familia.

Los padres deben estar muy atentos, para descubrir las situaciones de soledad, que ocurren cerca de su familia, amigos y sociedad, y así poder inculcar a sus hijos la virtud de la caridad, en la faceta de que traten de ayudar a sobrellevar esas situaciones, dándoles previamente su ejemplo de solidaridad, con los que están solos y abandonados y después poniendo los medios, para que sus hijos puedan practicar la virtud del acompañamiento, en las soledades. Estuve solo y me visitaste. (Bienaventuranza del Evangelio).

•Los viudos o viudas. Con independencia de la edad en la que ocurra, es muy triste la llegada de esa soledad, después de haber compartido el amor, los años, los sueños, las alegrías y las tristezas. Cuantas veces se ven abandonados por los hijos o por los familiares que compartieron y por las amistades, que tenían en común. Es una gran obra de caridad, hacer el esfuerzo necesario para seguir manteniendo las mismas relaciones con los viudos y viudas, como cuando vivían sus parejas, aunque nada mas sea, como homenaje póstumo a la persona que falleció. En la viudez es cuando más necesitan el apoyo, de los que anteriormente les rodeaban, además de intentar ayudarles, en sus necesidades económicas y sociales.
•Los huérfanos. Principalmente cuando son pequeños y además pierden la situación económica y social, que sostenía a su familia y por lo tanto, desaparecen muchos de sus amigos y familiares. Cuando son abandonados a vivir en las calles o internados en orfanatos, porque la familia que ha quedado, no los puede o quiere proteger o criar.
•Los divorciados. Cuando la pareja les abandona.
•Los padres. Cuando se quedan solos, porque los hijos se han ido del hogar al llegar a su mayoría de edad o por motivos de estudios, matrimonio, nuevas oportunidades, etc. El matrimonio se queda solo y aunque es ley de vida, tardan mucho tiempo en aclimatarse a esa soledad familiar.
•Los esposos. Cuando no tienen comunicación entre si y se encuentran totalmente solos, pero con las obligaciones del matrimonio.
•Los hijos. Los que se llaman hijos de la llave, porque la llevan colgada al cuello, ya que al salir de la escuela, van a su casa y no hay nadie, que les cuide, ni les eduque. Esos también están completamente solos, algunas veces por necesidades familiares y otras por la desidia o egoísmo de los padres.
•Los ancianos, enfermos, minusválidos o incapacitados en las residencias, hospicios, hospitales, o en sus propias casas.
•Los solteros involuntarios que en las edades de contraer matrimonio han tenido que aceptar situaciones anormales, como el intenso cuidado y manutención de sus padres o hermanos pequeños, enfermedades, crisis económicas, escasez de parejas, continuación de negocios familiares para poder sobrevivir la familia, etc.
•Los prisioneros en las cárceles, campos de concentración o de refugiados.
•Los inmigrantes y los que se quedan esperándoles.
•Etc. Etc.

La soledad en las personas comprometidas con la religión.

•Los sacerdotes y religiosos, que aunque vivan inmersas en la sociedad civil y con muchas ocupaciones para con los demás, tienen que soportar la incomprensión, de esa misma sociedad e incluso la persecución mediática y las falsas acusaciones. Después de su trabajo, se retiran a sus domicilios y tienen que enfrentarse, ante esa soledad familiar y social aceptada voluntariamente.
•Los religiosos que viven en clausura en sus conventos y los ermitaños, que han prometido aislamiento, soledad y oración continua, algunas veces acompañada de un profundo silencio, para mayor gloria de Dios y de los hombres.
•Los misioneros en tierras inhóspitas, donde no les quieren, no les comprenden, no les aceptan e incluso en algunos países, les persiguen.•Los voluntarios de las organizaciones religiosas y civiles, que muchas veces realizan su apostolado solitaria e incomprendidamente, de los mismos beneficiados, los cuales además de criticarles, consideran que tienen la obligación de recibir esos beneficios.

La soledad en la vida social

•Los empresarios y profesionales, que no tienen con quien consultar, comentar o recibir consejos sobre sus problemas, confidencias, proyectos, o inquietudes sobre sus negocios, para poder tomar las decisiones adecuadas.
•Los deportistas cuando realizan deportes en solitario, no en equipos, principalmente los de alto riego y los de alta competición: Travesías marítimas o terrestres, escaladas en roca, corredor de fondo, etc.
•Los militares o vigilantes, que están de en solitario haciendo guardias, vigilancias o de centinelas.
•Los inventores, que no pueden confiar en nadie sus proyectos.
•Los poetas, escritores, artistas e incomprendidos, que no encuentran donde exponer sus ideas o no son admitidos a compartirlas con otros.

12 Sentencias relacionada con la soledad:


1.Algunas compañías nos hacen estimar más la soledad
2.El miedo a la soledad hace al hombre más social
3.En la soledad se halla, lo que muchas veces se pierde en la conversación
4.La soledad es la mejor cura para la vanidad
5.La soledad mental, es una prisión que sólo puede abrirse desde dentro.
6.Las personas rehuyen la soledad, porque muy pocos se encuentran en buena compañía consigo mismos
7.Las personas se sienten solas, porque construyen murallas en lugar de puentes
8.Más vale estar solo, que mal acompañado
9.Nadie enseña a soportar o a disfrutar la soledad, se aprende con ella
10.No hay mayor pobreza, que la soledad impuesta
11.No saber apreciar la soledad, nos provoca muchos males
12.Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera

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