La obesidad, epidemia del siglo XXI

Nuestro mundo es cada vez más redondo. Ya lo decían Aristóteles, Nicolás Copérnico e Isaac Newton hace mucho tiempo, pero ahora ya no cabe duda alguna. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.000 millones de personas adultas tienen sobrepeso y, entre ellas, al menos la tercera parte son obesas. Con frecuencia se asocia este problema a países que no disfrutan de nuestra rica dieta, pero lo cierto es que nuestra dieta es cada vez menos rica y como resultado, uno de cada dos adultos españoles tiene exceso de peso. Pero lo más alarmante -aunque aún prevenible- es que esta tendencia se está extendiendo entre los más jóvenes: uno de cada cuatro niños padecen sobrepeso.

A finales del pasado mes de septiembre se celebró en Barcelona el I Congreso Mundial de Nutrición y Salud Pública, la primera reunión internacional que equipara los peligros de la desnutrición con los de la mala alimentación o la sobrealimentación. El mero hecho de que surja un congreso con pretensiones de periodicidad anual y con una clara vocación de dar voz a los especialistas en este campo demuestra que la sociedad está empezando a concienciarse de los riesgos que supone para nuestro futuro la propensión de nuestros jóvenes al sedentarismo.

Los niños llave

En España, uno de cada seis niños es obeso, y 400.000 casos nuevos se detectan cada año. Estos datos han llevado a los nutricionistas que han participado en el congreso de Barcelona a acunar un nuevo concepto: los “niños llave”, aquellos menores cuyos padres trabajan fuera de casa -y por tanto, llegan al domicilio familiar y abren con su propia llave porque no hay nadie que les vaya a buscar al colegio ni les espere en casa. Tienen, pues, toda una tarde por delante para saquear la nevera y dedicarse a actividades sedentarias (navegar por Internet, jugar con las videoconsolas, ver la televisión, etc.).

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Los más de 1.500 expertos reunidos en el Congreso Mundial de Nutrición apuntan los siguientes motivos:

El seguimiento de la dieta mediterránea, rica en frutas y verduras, está en franco retroceso.
Más del 60% de los jóvenes y hasta el 75% de las chicas practican ejercicio físico menos de dos veces por semana. Estas cifras sitúan a los niños españoles entre los europeos que menos ejercicio practican en horario extraescolar, y sólo los británicos presentan unas tasas más elevadas de obesidad.
Los niños españoles ven la televisión más de tres horas al día de media. No hay datos fiables sobre el uso de Internet, pero se estima que España es el país europeo con un crecimiento más alto en el uso lúdico de Internet y los videojuegos.
El creciente recurso de la comida precocinada en los comedores escolares y el abuso de la bollería industrial.
Los niños no sólo tienen al alcance mucha más comida de la que necesitan, sino que constantemente se les incita a consumir más, preferentemente productos sobrados de azúcares y grasas, que les resultan más apetecibles y menos saludables.
A todas las causas hasta ahora mencionadas, hay que añadir la actual preeminencia de un modelo de producción que obliga que cada vez más gente se desplace en coche. De igual modo, nos enfrentamos a un modelo de desarrollo en el que se prima la construcción de viviendas antes que la de parques, jardines y espacios libres. En consecuencia, los niños ya no juegan al fútbol en la calle ni van en bicicleta. Los padres se preocupan de que sus hijos no molesten a los vecinos y/o transeúntes o no vean peligrar su integridad física (por ejemplo, ante el riesgo que les atropelle un coche mientras juegan) pero, en cambio, no perciben el riesgo de mantenerlos pegados a un sillón.

Los expertos alertan de que la lucha contra la obesidad precoz empieza en casa. Padres, educadores y profesores tienen la responsabilidad de preocuparse no sólo de las calorías que los jóvenes ingieren, sino por cómo las queman. Y a fin de cuentas, ser conscientes de que los niños necesitan jugar y jugar, necesitan aire libre, su tiempo de sano esparcimiento después de clase, comer bien y tranquilos, comer más fruta y verdura y divertirse con los amigos sin necesidad de recurrir a la consola o a la “caja tonta”.

Otro tipo de trastornos alimenticios: la anorexia nerviosa y la bulimia
No hay duda, pues, que la obesidad es el mayor de los problemas relacionados con la alimentación, pero no es el único. Existen también otro tipo de trastornos nutricionales que tienen que ver con el peso, pero desde la perspectiva opuesta: la obsesión de algunas personas -en especial, adolescentes y chicas jóvenes- por perder kilos. Entre estas patologías, los especialistas alertan del peligro de la anorexia nerviosa y la bulimia.

Este tipo de trastornos se relacionan habitualmente con factores sociales. Los estándares de belleza que rigen nuestra sociedad contribuyen a desarrollar en algunas adolescentes (9 de cada 10 casos de anorexia y bulimia se detectan en pacientes de género femenino) un pánico a la obesidad, por temor a no ser aceptadas en su entorno de amistades. El peligro de estas patologías radica en su carácter autodestructivo: quien lo sufre pierde primero su autoestima y, al querer recuperarla a través de la búsqueda del ideal occidental de belleza física, acaba perjudicando su propia salud. En este sentido, cabe destacar la reciente polémica desatada a raíz del rechazo de cinco modelos en el casting de la Pasarela Cibeles por su extrema delgadez, lo que demuestra que la sociedad está empezando a tomar conciencia del alcance de este tipo de enfermedades.

Es muy importante que padres y profesores se eduquen en la detección de este tipo de patologías. La manifestación más típica de la anorexia nerviosa es la restricción radical en la ingesta de alimentos, que puede conllevar graves problemas de desnutrición; en el caso de la bulimia, el paciente suele tener severos ataques de ansiedad motivados por su percepción de que “come demasiado”. La reacción típica es inducirse el vómito, con lo cual los alimentos no llegan a digerirse. Pero lo ideal es prevenir antes que curar. ¿Cómo podemos los padres detectar síntomas de que nuestros hijos están en riego de padecer anorexia nerviosa y bulimia? La respuesta está en estos indicios:

Se pesa más de una vez al día y se toma el gimnasio demasiado en serio
Se interesa por la cantidad de calorías de cada alimento que toma
Pregunta a menudo si está gorda y las dietas es un tema de conversación recurrente
Se le retrasa la menstruación y se muestra reacia a vestirse con traje de baño
Se automedica: diuréticos, laxantes, pastillas para adelgazar, etc.
Eventualmente, se muestra nerviosa, irritada y agresiva
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 1.000 millones de personas adultas tienen sobrepeso y, entre ellas, al menos la tercera parte son obesas; En España, uno de cada seis niños es obeso, y 400.000 casos nuevos se detectan cada año.

La estrategia NAOS
Las voces de alarma lanzadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que cifra en 300 millones de personas el número de obesos en todo el mundo, han persuadido al Ministerio de Sanidad y Consumo para llevar una estrategia de choque destinada a combatir los efectos de esta enfermedad en nuestro país. En España, el índice de obesidad entre la población adulta es ya del 14’5% y en el caso de los ciudadanos con edades comprendidas entre los 2 y los 24 años, el porcentaje es del 13,9%. Estos datos son preocupantes habida cuenta que la obesidad se asocia a enfermedades crónicas graves como la hipertensión, la diabetes, ciertos tipos de cáncer y los problemas cardiovasculares.

La respuesta de la Administración a este desafío ha sido la puesta en marcha de la Estrategia NAOS (nutrición, actividad física, prevención de la obesidad y salud), que en estos días cumple su primer año de aplicación. Se trata de un conjunto de medidas destinadas, según la actual ministra de Sanidad, Elena Salgado, a “mejorar los hábitos alimenticios e impulsar la práctica regular de actividad física entre los ciudadanos, haciendo especial hincapié en la prevención, es decir, en la instauración de estos hábitos saludables en niños y jóvenes.

La Estrategia NAOS tiene como finalidad acabar con el estilo de vida sedentario imperante en la sociedad actual. Para ello, se han llevado a cabo intervenciones en diversos ámbitos: el familiar y comunitario, el escolar, el empresarial y el sanitario. En lo referente al ámbito escolar, los ministerios de Sanidad y Educación están elaborando conjuntamente un Real Decreto para mejorar las condiciones de los comedores escolares, incluida la información detallada a padres sobre el menú de sus hijos y la implantación de mecanismos de evaluación y seguimiento de los comedores.

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