LA MOVIDA

Susana García Mangas
Todos sabemos que es una forma de diversión que aglutina a un buen número de chicos y chicas los sábados por la noche, algo que atrae enormemente al adolescente que se encuentra en una etapa de la vida de tránsito, donde se busca la identidad perdida, donde necesitan reencontrar al niño que ya no son y al adulto que está por llegar, y en este proceso se debaten en una profunda inseguridad. Es en el grupo de amigos y en lo que “hacen todos”donde encuentra esa seguridad, en ese ambiente inmersos en el anonimato, es donde se siente seguros, aceptados, “normales”.

Esto no dura siempre, conforme el joven va madurando psicológica y afectivamente se da cuenta de las contradicciones de la “movida”, se siente manipulado, se aburre, percibe que la movida es estática, falsa y prefiere fomentar otras actividades como pueden ser las relaciones personales de amistad.

El problema esta en las posibles huellas que puede dejar, al convivir en la movida ,la música, el alcohol y las drogas, los efectos se suman y los resultados sueles ser imprevistos y en ocasiones graves. En esta situación es difícil controlar la sensibilidad y el sexo con las consecuencias que de ello se derivan.

El futuro de la movida es incierto, los legisladores no se atreven a poner coto, los narcotraficantes están detrás del consumo , los medios ponen de moda este peculiar estilo de vida, y mientras tanto nuestros adolescentes pasan las horas inmersos en un mundo irreal de ruido y desinhibición en el que bastaría una mala decisión para condicionar todo el futuro de una persona.

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