La información sexual

Aunque en el mundo educativo se habla de educación sexual, esta expresión puede olvidar que lo sexual está ligado a la educación de la afectividad en donde encuentra su verdadera dimensión humana.

Ciertos medios de comunicación presentan una imagen de la sexualidad como algo solamente biológico, que se debe manifestar con toda espontaneidad. Es cierto que la sexualidad es una característica del ser humano, pero no se puede reducir el amor al sexo y a relaciones genitales. Por esta razón es más propio hablar de información sexual y educación de la voluntad, como elementos que conduzcan a una maduración de los sentimientos y el encauzamiento de las pasiones, como medios para la educación para el amor.

La información sexual no puede reducirse a dar cuenta de los cambios anatómicos y fisiológicos que se producen en la pubertad, sino que habrá que enmarcarlos en una dimensión humana y trascendente, sabiendo que las facultades específicamente humanas como la inteligencia y la voluntad han de dirigir esta capacidad del ser humano hacia el fin previsto por Dios.

Los padres no pueden esperar a hablar de estos temas en la adolescencia, sino que en los años anteriores han debido informar según la mentalidad de los chicos.

Se pueden tener en cuenta cuatro requisitos para dar una adecuada información sexual:

– Que se dé en el momento y lugar oportuno.

– Que la información sea verdadera.

– Que surja con naturalidad en la conversación de padres e hijos.

– Que el diálogo sea personal, nunca en grupo.

Esto presupone una disposición constante de los padres para el diálogo con los hijos. El saber escuchar a los hijos favorece la creación de un clima de confianza que conduce a una verdadera amistad entre ambos.

La información sexual no puede ser un monólogo en el que se aporten argumentos aplastantes, sino que hay que sacar los temas, sugerir soluciones, hacer que el chico piense y decida, para provocar que el propio chico vaya formando su criterio. En ocasiones será prudente facilitar algún libro o folleto adaptados a su edad y madurez. No es aconsejable darle todo hecho y digerido, teniendo en cuenta que no educa mejor el que suple sino el que enseña a formar criterio.

El momento más oportuno será cuando se presente la oportunidad y el chico desee hablar. A veces se podrá provocar ese momento aprovechando una película de la televisión, un anuncio, una boda reciente, etc. pero respetando siempre que el diálogo surja con naturalidad.
Arturo Ramo

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