LA INDUCCIÓN DE LA IMAGEN EN LA SOCIEDAD ACTUAL

Carmen de Andrés
Es sorprendente la vigencia que un antiguo mito griego, el de Narciso, ha cobrado en la actualidad. La personalidad narcisista, descrita por el profesor Christopher Lasch en los años 70 en su ensayo “La cultura del narcisismo”, ha llegado a convertirse en un libro de referencia obligada.

En la mitología griega, Narciso era un joven conocido por su belleza magnética. Acerca de su mito perduran varias versiones, quizá la que mejor narre la trágica relación de Narciso y Eco sea el poeta romano Ovidio.

Este escritor describe la tragedia de la ninfa Eco, perdidamente enamorada del bello Narciso que cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que solo quedó su voz. Para castigar a Narciso, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Narciso, por castigo, pasa el resto de sus días contemplando la imagen que de él le refleja el agua. La sociedad contemporánea puede definirse con propiedad como narcisista: vive en el éxtasis de la imagen. La televisión y la publicidad son los espejos del Narciso de hoy. Ahí nos miramos, con la ilusión de encontrar en los rostros y cuerpos de los modelos de belleza, un reflejo de la apariencia que nos gustaría tener.

Buscamos la aceptación de los demás y para ello proyectamos imágenes de nosotros adulteradas. Para lograr esta imagen estamos en permanente búsqueda: los antojos son ilimitados y satisfacerlos es una especie de permanente homenaje que rendimos a nuestro propio ego. Buscamos la felicidad sólo en las gratificaciones al Yo. Como indica Lasch, el narcisista “vive en un estado de deseo agotador y eternamente insatisfecho”. Habita sólo en el presente buscando la satisfacción de sus deseos compulsivos. Le cuesta “crearse un depósito interior”.

En el mundo actual cohabitamos con el drama de estos dos personajes: un presente movido por deseos insatisfechos. En el caso de Narciso porque la imagen es una cara con una brillante superficie que tiene el reverso oscuro de la realidad. En el caso de la bella ninfa porque el amor y el deseo no satisfechos le consumen hasta el final de sus días. Los dos viven en un aislamiento individualista, en el espacio más solitario. Sus relaciones con los demás son funcionales o superficiales.

El bello Narciso nunca se enamora de nadie porque está enamorado de sí mismo y lo que busca en el otro es alguien que renuncie a todo para contemplarle a él. En el caso de Eco, la ensoñación de un amor ideal y no logrado le impermeabilizan de los demás. Ya nadie es capaz de llenar ese vacío, un hueco que sólo ha rellenado de utopías.

El modelo narcicista se fomenta continuamente en los medios de comunicación y en la publicidad. Este paradigma de felicidad hace estragos en muchas ocasiones entre los jóvenes. Sin tetas no hay paraíso, el título de la novela del colombiano Gustavo Bolívar y la adaptación que ha hecho Tele 5 de esta novela, resume a la perfección la convicción de muchos jóvenes. El físico, la apariencia, el dinero y el poder son los valores más seguros para alcanzar el éxito. Y para “tocarlo” no se escatiman medios. Incluso se cometen disparates.

En la prensa ha salido publicado un dato preocupante: 40.000 chicas españolas se someten a cirugía estética, siendo España el país europeo más “enganchado” al bisturí estético. Incluso, el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, el doctor Antonio Porcuna, considera que esa cantidad de operaciones es una auténtica barbaridad.
Las voces en contra de esta serie de televisión no se han hecho esperar. Poco después de la primera emisión, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicitó a Telecinco su retirada por promover «estereotipos denigrantes para la mujer que suponen un retroceso social». Igualmente, la asociación Telespectadores Asociados de Cataluña pidió la retirada de la serie. En septiembre se emiten la nueva temporada y el último capítulo logró congregar a cinco millones de telespectadores.
Al analizar estos datos, todos nos preguntamos porqué es tan difícil escapar a la inducción de la imagen en la sociedad actual. Es verdad que lo bello es connatural a la condición humana. El hombre ha sido creado para contemplar la belleza. Sin embargo, la estética tiene que estar vinculada con la ética Platón y Aristóteles enetendían la belleza ampliamente: abarcaba con ella no solo los valores que solemos llamar estéticos

sino también los morales y cognoscitivos.

El problema de la sociedad contemporánea es que ha desvinculado la ética de la estética. Ser feliz en esta vida es un arte estrechamente vinculado con la capacidad de reconocer la belleza y la bondad de las cosas sencillas que a cada paso encontramos. La felicidad depende más de nuestro interior, que de las circunstancias en que nos vemos situados. Podemos, pues, llegar a adquirir el hábito de ser felices.

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