LA IMPORTANCIA DEL ORDEN EN EL DESARROLLO PERSONAL E INTELECTUAL DE NUESTROS HIJOS

Elena Rodríguez Casado
En diferentes ocasiones frente al modo de educar en valores o conseguir objetivos docentes nos faltan argumentos o ideas en el modo de actuar.

Muchas de los objetivos que se nos plantean en la educación de nuestros hijos deben de partir desde el cuidado de lo más pequeño, como el orden. Cuando se trata de explicar que el orden es necesario ¿Cómo podemos convencer a nuestros hijos y alumnos que el orden en la habitación, en la mesa de estudio, en las aulas, en su modo de vestir, en la forma de dialogar… es vital para distintos ámbitos de sus vidas?

Podríamos intentarlo desde un punto de vista teórico y decirles que es lo opuesto al caos, que es un método coordinado de funcionar, que el orden podría definirse como la organización de las partes para hacer algo funcional y preciso, lo que incluye una idea de finalidad y por tanto una acción inteligente.

Pero sabemos por experiencia que este método no tendrá mucho éxito y menos si se trata de adolescentes…

Otra de las formas es contarles una experiencia y que a través de ella nuestros hijos o alumnos deduzcan la importancia de lo que se les dice.

He aquí una teoría que nos puede servir como argumento:

La teoría de las ventanas rotas que fué desarrollada por George L. Kelling y Catherine Coles en su libro Fixing Broken Windows: Restoring order and reducing crime in all comunities publicado en 1996. Esta estrategia se basa en la idea de resolver los problemas cuando éstos todavía son pequeños. Si unos vándalos rompen las ventanas de un edificio y si pasa el tiempo y no se arreglan, es como si estuviesen enviando el mensaje de que a nadie le importa ese edificio y que pueden seguir destrozándolo porque nadie va a hacer nada. La tendencia es que al poco tiempo aparecerá otra ventana rota y luego otra y después comienza a amontonarse basura frente al portal y empiezan a merodear pequeños delincuentes, aumenta la inseguridad… En definitiva, todo el barrio se degenera por una ventana rota.

Esta teoría se ha puesto en práctica en varias ciudades norteamericanas y especialmente en Nueva York a partir de 1993, cuando el alcalde Giuliani lo puso en práctica junto con otras medidas bajo el eslogan de “Tolerancia Cero”

El ejemplo de las ventanas puede ser una metáfora para otro tipo de situaciones de grupos escolares o familiares y en nuestro caso para reforzar que el orden en el aula, en la habitación, en su forma de vestir, condiciona su estudio y su vida .Del mismo modo cuando un padre o profesor persigue que un hijo o alumno cuide las “cosas pequeñas” acaba teniendo buenos resultados a nivel personal, familiar y en el funcionamiento interno del Colegio.

Hay que destacar que el cuidado de las cosas pequeñas va más allá de una cuestión puramente pragmática, son necesarias para conseguir la felicidad plena, para el correcto desarrollo de una persona a nivel moral e intelectual.

Como decía San Josemaría Escrivá de Balaguer “las almas grandes tienen muy en cuenta las cosas pequeñas“ (Camino 818)

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