LA IGLESIA PROTEGE A LOS NIÑOS

Enrique García Romero
Jesucristo dijo: “Dejad que los niños se acerquen a mí, y no se lo impidáis, porque de éstos es el Reino de Dios” (Mc 10, 14). El Evangelio según san Marcos añade: “Y recibiéndolos en sus brazos, los bendecía imponiéndoles las manos (Mc 10, 16)”. Desde sus inicios, la Iglesia ha cuidado con amor a los niños, como el Señor. Muchos fieles y entidades católicas trabajan actualmente para proteger a los menores frente a diversos peligros. El mal ejemplo de algunos no empaña este desvelo de entrega y afecto de miles de católicos.

Según la Declaración de los Derechos del Niño, que consta de diez artículos y fue aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1959, “el niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad”. La vida de muchos niños contradice esta declaración.

Asociación Meter. Dos millones de niños son tratados como esclavos sexuales. Miles de niños sufren violencia sexual, castigos corporales o mutilación genital, o son dados en matrimonio antes de poder consentir conscientemente. Desgraciadamente, muchos de ellos son víctimas de sus propios padres o de familiares. La institución benéfica Meter fue fundada por el sacerdote italiano Fortunato Di Noto. “Meter” es una palabra griega que significa “bienvenida”, “útero” y, en un sentido más general, “protección” o “guía”.

La asociación Meter nació para promover los derechos de los niños, difundir una cultura favorable a ellos, y prevenir los abusos y el maltrato de los niños. Desarrolla iniciativas para proteger a los niños y adolescentes frente a la explotación sexual y frente a cualquier otra forma de ataque físico, cultural, psicológico y espiritual. Promueve y apoya métodos educativos que respetan la identidad de los niños y de sus familias. Propone medidas para mejorar la legislación vigente para salvaguardar los derechos de los niños; y ofrece cursos de formación y servicios de consulta, asistencia social, psicológica, legal, médica, sociológica e informática.

Existen centros de ayuda Meter en parroquias y en otros lugares de Italia. Cada centro tiene como mínimo tres voluntarios. Antes de comenzar a trabajar, los voluntarios son formados por un equipo de la asociación, compuesto por psicólogos, expertos legales, médicos, educadores y catequistas.

Esta asociación católica cuenta con una página web (www.associazionemeter.org) que alerta a los internautas sobre el fenómeno de la pedofilia y combate la pornografía infantil. La página permite denunciar sitios web que contengan pornografía infantil. Una vez que recibe la denuncia, Meter se encarga de presentarla ante las autoridades competentes de cada lugar. La web de la asociación también ofrece servicios de consulta on-line: libros, códigos, leyes, noticias…

Fundada por un sacerdote. El fundador, Fortunato Di Noto, nació en Siracusa (Italia) en 1963. Nel settembre del 1984 entra in Seminario, nella diocesi di Noto ed inizia gli studi filosofici e teologici presso la facoltà teologica «S.EEnEEn 1991 fue ordenado sacerdote. Dal 1995 è parroco della parrocchia Madonna del Carmine di Avola.ActActualmente trabaja en la parroquia Virgen del Carmen, en Avola (Siracusa). Es considerado una de las mayores autoridades mundiales en la lucha contra la pedofilia y la pornografía infantil en internet. Es consultor técnico en varias instancias judiciales italianas para investigaciones criminales sobre pornografía infantil y explotación sexual de niños. In ambito di tutela dei minori e di lotta alla pedofilia, fondatore dell’associazione MTambién forma parte del Observatorio nacional contra la pedofilia y del Observatorio nacional de la infancia y la adolescencia; y es asesor del Ministerio de las Comunicaciones para políticas sobre la infancia.

Asimismo ha sido ponente en cerca de 2.400 conferencias, seminarios y reuniones. I suoi studi sono riconosciuti a livello internazionale da meritare anche servizi di approfondimento nelle riviste scientifiche e giornalistiche.Ha Ha publicado estudios sobre la explotación sexual de menores en publicaciones científicas y divulgativas; y ha recibido reconocimientos nacionales e internacionales, incluido el de “Caballero de la República Italiana”.

En Brasil. El obispo de la prelatura territorial de Marajó (Brasil), el español José Luis Azcona, se halla en el punto de mira de las mafias de explotación sexual de menores que existen en esa región amazónica. El embajador de España en Brasil le ofreció protección hace un año, pero Mons. Azcona no aceptó porque la protección se limitaba a la sede episcopal, y la prelatura tiene 83.000 kilómetros cuadrados, una extensión como Portugal. Si lo hubiera hecho, habría tenido que restringir su actividad.

El obispo señala que en los últimos cinco años ha habido 100.000 denuncias de abuso sexual a menores en el estado de Pará, donde se encuentra Marajó. Y añade que “según los especialistas en estadística, eso puede corresponder a 300.000 ó 400.000 casos de abusos reales”. Mons. Azcona, agustino recoleto, es prelado de Marajó desde hace 23 años.

El obispo de Altamira (Pará, Brasil), monseñor Erwin Kräutler, también ha sido amenazado de muerte por defender a los adolescentes y niños contra la explotación y el abuso sexual. Mons. Kräutler ha denunciado la explotación a la que eran sometidos alumnos de tres colegios por parte de médicos, políticos y empresarios.

Oficina Católica de la Infancia. Para responder al llamamiento que hizo Pío XII en defensa de la infancia herida por la segunda guerra mundial, se fundó en 1948 el BICE (Bureau International Catholique de l’Enfance, Oficina Internacional Católica de la Infancia) bajo los auspicios del arzobispo de París, cardenal Suhard, y del nuncio en Francia, Mons. Roncalli, que luego sería Juan XXIII.

Desde 1959, el BICE ha tenido una participación activa en los trabajos preparatorios de la Declaración de los Derechos del Niño. Desde sus inicios, ha desarrollado programas en todo el mundo para sensibilizar a la población en la defensa de los derechos del niño.

A iniciativa suya, 1979 se declaró Año del Niño, y se puso en marcha una Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (CIDN), de cuyo grupo de trabajo formó parte el propio BICE. La Convención consta de 54 artículos y fue adoptada en 1989 por la Asamblea General de Naciones Unidas.

Actualmente, el BICE está formado por una red de entidades al servicio de la infancia, que promueven la dignidad y los derechos del niño. Esta red de organizaciones, entidades y expertos es también un lugar de intercambio sobre cuestiones que afectan a los derechos de los niños. Entre las entidades que la integran están la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, los Religiosos Terciarios Capuchinos de Roma, la Fundación de Huérfanos Aprendices de Auteuil (París), Cáritas de Friburgo o la Asociación Nacional de Educadores Sociales del Congo.

BICE representa a sus miembros ante las instituciones nacionales e internacionales. Tiene estatuto consultivo en UNICEF (la agencia de Naciones Unidas para la infancia) y en el Consejo Económico y Social de la ONU. Cuenta con estatuto participativo en el Consejo de Europa, y mantiene relaciones con la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).

Infancia Misionera. Millones de niños son víctimas del hambre, la malnutrición y enfermedades como la tuberculosis y el sida. Muchos de ellos viven en campos de refugiados y les son negados derechos humanos fundamentales. Las Cáritas diocesanas de todo el mundo y decenas de entidades católicas como Catholic Relief Services –fundada en 1943 por los obispos estadounidenses– o Jesuit Refugee Service –Servicio de los Jesuitas para los Refugiados– trabajan para aliviar las necesidades de esos niños.

Por otra parte, España tiene un peso importante en las campañas de Infancia Misionera, una de las cuatro Obras Misionales Pontificias (OMP). El 60% de los fondos recaudados anualmente por estas campañas proceden de donativos de niños españoles. El objetivo principal de Infancia Misionera es suscitar en los educadores, familias y catequistas la inquietud por formar a los niños con una conciencia universal, de manera que quieran ayudar a otros niños más necesitados que viven en territorios de misión. Los niños de Infancia Misionera se comprometen a rezar todos los días un avemaría por las misiones y a aportar al mes su pequeña limosna.

El lema de la campaña de este año ha sido: “Con los niños de África… nos encontramos a Jesús”. Unos 10.000 niños españoles participan, a través de sus parroquias, en las campañas de Infancia Misionera. El subdirector de OMP en España, Anastasio Gil, explica que “por razones fundacionales, los proyectos de Obras Misionales Pontificias son siempre pastorales, evangelizadores, no de desarrollo; pero los proyectos de Infancia Misionera son una excepción, porque con los niños todo va junto”.

Veinte millones de niños que viven en territorios de misión se benefician de los proyectos promovidos por Infancia Misionera. Más de 15.000 escuelas infantiles, 2.800 orfanatos, 2.100 hospitales se mantienen gracias a dicha Obra. Entre las numerosas iniciativas, se ha desarrollado en Benín un proyecto para proteger y acoger a niños perseguidos con acusaciones de brujería; en India, escuelas rurales para niños de castas bajas; en Chad, pozos para escuelas y talleres para niñas; en Togo, un orfanato; en Costa de Marfil, comedores infantiles; etc.

Trabajo infantil. El 12 de junio se ha celebrado el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, instaurado en 2002 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Según la Declaración de los Derechos del Niño, “no deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o educación, o impedir su desarrollo físico, mental o moral”. Sin embargo, en la actualidad 215 millones de niños son obligados a trabajar. De ellos, 115 millones trabajan en actividades definidas como peligrosas por la OIT. Pero muchas veces, las autoridades de los países donde esto ocurre prefieren hacer la vista gorda ante el negocio que supone esta mano de obra barata o gratuita.

En datos absolutos, la mayor parte de los niños trabajadores se encuentra en Asia. En la India hay más de 11 millones de menores de 14 años que trabajan. Este país ostenta el triste récord de ser el que más niños trabajadores alberga en el mundo. La mayoría de estos pequeños (el 85%) desempeñan tareas agrícolas en zonas rurales. También hay niños empleados en tareas por las que reciben sueldos miserables: confección de alfombras y sharis, joyería, servicio doméstico, hostelería, canteras, minería, fábrica de ladrillos, prostitución… Por desgracia, muchos de estos niños han abandonado el colegio prematuramente y, sin educación, nunca podrán optar a trabajos dignos y bien remunerados.

En los barrios marginales de Khandwa, en el centro de la India, viven 1.500 niños en esta situación. Con el fin de ayudarles, un grupo de religiosas de la Congregación Our Lady of the Garden abrió en 2003 tres escuelas, donde anualmente preparan a 150 niños de la calle para su posterior escolarización en colegios oficiales. Estas religiosas solicitaron el apoyo de la organización católica española Manos Unidas para ampliar el proyecto en siete centros más, con capacidad para 50 niños cada uno. Los “centros” se ubican en chabolas, en las que trabaja una profesora y una ayudante. La labor principal de ésta última es ir a buscar cada mañana a los niños que no se han presentado y atender a los más pequeños. Poco a poco, están consiguiendo rehabilitar a muchos niños de la calle.

“Niños-soldado”. Según la ONU, 250.000 menores forman parte de ejércitos regulares, grupos rebeldes y milicias paramilitares. La cifra ha descendido en 50.000 niños durante los últimos cinco años, pero sigue siendo muy elevada. Afganistán, Colombia, India, Irak, Myanmar, Pakistán, R.D. del Congo, Somalia, Tailandia y Uganda son algunos de los países donde hay “niños-soldado”.

Según la Agencia Fides, estos niños y adolescentes tienen entre 7 y 17 años. Algunos “son utilizados como el medio más brutal e inhumano para abrir camino seguro en las zonas minadas. Caminando delante de las tropas, los niños eliminan con su muerte un peligro para quien pasa detrás”.

Además, mil millones de niños –30% de los cuales tienen menos de cinco años– viven en países o territorios golpeados por conflictos armados, según un informe de UNICEF.

La Iglesia está profundamente comprometida en la reinserción de niños-soldado en todo el mundo. Chris Brennan, administrador apostólico de Gbarnga, al norte de Liberia, explica: “Estamos tratando de reintegrarlos en la sociedad, a través de programas especiales de Naciones Unidas, de las parroquias y de otras organizaciones. Desafortunadamente, algunos no pueden reintegrarse y permanecen al margen de la sociedad, o se trasladan a otro lugar para luchar como mercenarios”.

Algunos santos. Desde el siglo I, decenas de instituciones católicas y muchos santos han destacado por su dedicación a los niños y jóvenes necesitados. San Jerónimo Emiliani (1486-1537) fue proclamado en 1928 patrono universal de los huérfanos y de la juventud abandonada. Dedicó su vida al servicio de los pobres, los enfermos, los jóvenes abandonados y las mujeres pecadoras arrepentidas. Fundó en Somasca (Italia) la Orden de Clérigos Regulares, dedicada a ayudar a los niños huérfanos y a los pobres. Los Padres Somascos –así se conocen por su origen–instituyeron las escuelas gratuitas para todos.

En la actualidad, siguiendo el ejemplo de san Jerónimo Emiliani, los Padres Somascos se dedican principalmente a servir a los pobres y a la juventud. Cuidan en centros de acogida a menores en situación de orfandad o abandono, y a muchachos que han sufrido algún tipo de violencia que haya marcado negativamente su desarrollo psicológico. También cuentan con colegios y centros de pastoral juvenil y animación espiritual. La Orden somasca está presente en 15 países de Europa, América y Asia.

San Felipe Neri (1515-1595) también destacó por su amor y dedicación a los niños. En su casa de Roma reunía a centenares de niños desamparados para educarlos y ayudarles a ser buenos cristianos. Estos muchachos hacían un ruido ensordecedor, y algunos educadores les regañaban fuertemente. Pero san Felipe Neri les decía: “Haced todo el ruido que queráis, que a mí lo único que me interesa es que no ofendáis a Nuestro Señor. Lo importante es que no pequéis. Lo demás no me disgusta”.

Salesianos. Esta frase la repetirá después san Juan Bosco (1815-1888). El Turín de su época estaba lleno de muchachos pobres que buscaban trabajo, huérfanos o abandonados, expuestos a muchos peligros para el alma y para el cuerpo.
Don Bosco comenzó a reunirlos los domingos en una iglesia, en un prado o en una plaza, para instruirles en el Catecismo y que jugaran juntos. Cinco años después, logró abrir su primer oratorio en el barrio periférico de Valdocco. Allí, los muchachos encontraban comida y alojamiento, estudiaban o aprendían un oficio; pero, sobre todo, aprendían a amar a Jesucristo.

RECUADRO 1

La importancia de la prevención y la sensibilización

En fechas recientes, se ha celebrado en Italia la “XIV Jornada nacional de los niños víctimas de la violencia, la indiferencia y el sufrimiento. Contra la pedofilia”, organizada anualmente por la asociación Meter, fundada por el sacerdote Fortunato Di Noto. Este año el tema de la jornada ha sido “Pobreza y menores, responsabilidad compartida. No a la pobreza es decir no a los abusos”. La iniciativa nació en la parroquia Virgen del Carmen (Avola) en 1995, a petición de un grupo de familias. Aquel año hubo un intento de asesinato de una niña de 11 años, varios incidentes de abusos y el suicidio de un niño de 14 años.

Con motivo de la jornada, el Papa dirigió un saludo especial a la asociación y añadió: “Quiero sobre todo dar las gracias y alentar a cuantos se dedican a la prevención y a la educación, en particular los padres, los profesores y tantos sacerdotes, religiosas, catequistas y animadores que trabajan con los niños en las parroquias, en las escuelas y en las asociaciones”.

En una carta de preparación para la jornada, dirigida a todos los voluntarios de Meter, Di Noto escribió: “La violencia contra los niños es hoy, más que ayer, una vergüenza, un pecado contra Dios y un grave delito que requiere medidas concretas a fin de que no sucedan más hechos tan execrables. No se puede reaccionar sólo cuando ocurren o cuando se conocen (incluso a distancia del tiempo) estos hechos dolorosos. Se requiere un empeño cotidiano de prevención y de sensibilización dirigido a las familias y a otras entidades educativas, responsables de un adecuado desarrollo psicológico y físico de los niños”.

RECUADRO 2

El “ángel de Burundi”

Muchos católicos trabajan, de forma individual o asociados, para cuidar a niños que sufren. Es el caso de Marguérite Barankitse, conocida como “el ángel de Burundi”. Animada por su fe en Dios, lleva años promoviendo la convivencia pacífica entre las etnias de Burundi. Nacida en una familia acomodada, Marguérite vendió parte de sus pertenencias y creó un centro de acogida en Ruyigi, su ciudad natal. Lo llamó Maison Shalom (Casa de Paz). Actualmente acoge a varios miles de niños, víctimas del odio étnico, huérfanos, refugiados, enfermos, niñas ex-prostitutas y niños ex-soldados. Más de 10.000 menores están hoy bajo su tutela y la de su organización, convertida en una ONG que cuenta con psicólogos, médicos, asistentes sociales y enfermeros, y que está apoyada por varios organismos internacionales. Marguérite ha recibido el “Premio a la Fraternidad” de la revista Mundo Negro.

SUMARIOS:

1.- La asociación Meter nació para difundir una cultura favorable a los niños y prevenir los abusos y el maltrato de menores

2.- Veinte millones de niños se benefician de los proyectos promovidos por Infancia Misionera.

12/10/2010 | Posted in: relatos de fe | Los comentarios están cerrados

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