La falta de atención Por Sergio Sánchez

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) vuelve a la carga. Un estudio realizado en Gran Bretaña señala que podría tener origen genético, lo que se enfrentaría de manera directa a las causas ambientales y sociales a las que habitualmente se remitía para identificar su origen.

No es la primera ocasión que en Padres y Colegios hablamos del TDAH, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. En las anteriores ocasiones hemos convenido que es el nombre que se le da a un grupo de comportamientos que muchos niños y adultos presentan. Las personas que padecen TDAH tienen dificultad para prestar atención en el colegio, en la casa o en el trabajo y pueden ser mucho más activas o impulsivas de lo que es usual para su edad. Estos comportamientos contribuyen a causar problemas significativos en las relaciones, en el aprendizaje y en el comportamiento. Por esta razón, los niños que tienen TDAH algunas veces son vistos como niños difíciles o que tienen problemas del comportamiento.

¿Origen?

El TDAH afecta entre un 5 y un 7% de la población infantil-juvenil, con más presencia en varones, y constituye un porcentaje elevado de consultas en la psiquiatría en estas edades. Según el doctor Javier Quintero, jefe de psiquiatría del Hospital Infanta Leonor, de Madrid, un gran número de padres acuden a la consulta sin saber cómo solucionar este trastorno que afecta no sólo a las notas de los chavales, sino a su relación con los demás.

Las causas que pueden desembocar en un comportamiento fuera de lo común, problemas conductuales o faltas de adaptación han sido enfocadas durante muchos años como un problema de raíz conductual también: es decir, que si el niño era nervioso o prestaba poca atención en clase, eran los padres y familiares los que no habían sabido encauzar al niño, lo que creaba un sentimiento de frustración y culpabilidad muy elevado. Incluso la alimentación ha sido otro de los factores que se ha solido implementar como una de las causas del TDAH (exceso de azúcares, bebidas excitantes, etc).

La genética cuenta

Los indicadores genéticos para la transmisión de esta enfermedad se habían estudiado, pero no se habían podido demostrar: los hijos de padres con TDAH tienen cerca de un 75% de posibilidades de desarrollar el mismo mal que sus padres, aunque eran cifras estadísticas, no estudios científicos. Ahora, un estudio de la Universidad de Cardiff publicado por la revista médica The Lancet afirma que el origen del TDAH podría estar en mutaciones cromosómicas.

De esta manera, y sin incurrir en disquisiciones puramente académicas, podríamos estar ante la posibilidad de desterrar las causas ambientales-conductuales como el motivo fundamental del TDAH.

Son las casusas biológicas las determinantes, lo cual es fundamental para posteriores análisis sobre su tratamiento y su análisis social: el TDAH se debe a un desarrollo distinto en los cerebros de los niños con el síndrome debido a motivos genéticos y no a causas evitables, lo cual exculpa a los padres, a los ambientes y a los colegios.

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