LA EXPERIENCIA SUECA CON EL CHEQUE ESCOLAR

Suecia introdujo el cheque escolar, el llamado skolpeng, en 1992 como uno de los pilares de su programa universal de elección de escuela. Y aunque la decisión fue tomada por un gobierno de centro-derecha, con la oposición de otros grupos políticos, lo cierto es que, como indica Idergard, cuando los socialdemócratas llegaron de nuevo al poder en 1994 no sólo mantuvieron el cheque, sino que aumentaron su cuantía.

No se trata, pues, de una política marcada por la ideología. Sobre el cheque escolar, “hoy en día –explica Idergard– existe casi un consenso total, con la única excepción de la extrema izquierda”. Además puede decirse que se basa “en la tradición escandinava de la justicia social y la igualdad: todas las familias deben poder elegir entre las escuelas públicas y privadas, con independencia de su estatus económico o riqueza”.

Idegard sostiene que “los programas de elección de escuela como el de Suecia, que hace de la libertad de elección la situación por defecto en el sistema educativo, fomenta la competencia y, por tanto, el espíritu empresarial y la innovación”.

El modelo sueco, en concreto, se sustenta sobre dos principios: la igualdad de oportunidades para elegir, con independencia de la situación económica de la familia; y la igualdad de oportunidades para las empresas educativas, que pueden crear colegios independientes y ofrecer los proyectos y programas educativos que quieran, siempre que cumplan los requisitos nacionales de calidad.

Variedad

Las escuelas privadas e independientes han dejado de ser ya un fenómeno extraño en el paisaje escolar sueco, donde diferentes centros y proyectos docentes conviven de forma natural. Idergard no duda de que la mejora en la enseñanza se debe a la competencia que el programa universal de elección de escuela ha generado. “Las pequeñas escuelas independientes han desafiado muchas veces a las públicas y las obligan a mejorar. Además las grandes sociedades educativas que cuentan con muchos colegios (…) han demostrado ser una importante fuerza para el progreso innovador, tanto respecto a los métodos de enseñanza cuanto a la manera de medir, comparar, mantener y mejorar los resultados”.

En general, los estudiantes de las escuelas independientes tienen mejores resultados. Pero la competencia entre los colegios públicos y los privados ha provocado que los primeros también mejoren su rendimiento. “Dos importantes estudios, uno de la ONG Instituto de Estudios Futuros y otro del Consejo Nacional de Educación (la autoridad pública más alta en la materia), han estudiado la respuesta de las escuelas públicas a la competencia en lugares donde se han establecido escuelas independientes. En ambos casos, dice Idergard, se demostró que las escuelas públicas de esas ciudades eran más eficientes y exitosas, tanto en el uso de los recursos como en el logro de mejores resultados académicos,

que la media nacional”. Esto es debido, continúa explicando, a la necesidad que tienen de atraer a los estudiantes, ya que de otro modo perderían parte de sus ingresos, que dependen de la cantidad de alumnos.

Idergad no se explica por qué en algunos países, como en Estados Unidos, los principales opositores al cheque escolar y a la elección de escuela son los sindicatos de profesores. “Eso atenta contra el interés fundamental de sus miembros”: la elección de escuela ofrece también mayores posibilidades al profesor. En Suecia, aunque los sindicatos no apoyaron públicamente el cheque escolar, tampoco se opusieron porque pensaban que con él también salían ganando los profesores, como confirman los estudios sobre satisfacción del profesorado.

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