LA ENSEÑANZA DIFERENCIADA REDUCE EL FRACASO ESCOLAR”

Leonard Sax
De la noche a la mañana, la enseñanza diferenciada se ha puesto de actualidad en España. De pronto, algunas comunidades autónomas han iniciado una batalla contra los colegios que aplican este sistema, amparados en la falsa acusación de “segregacionistas”. Fuera de nuestras fronteras, este tipo de enseñanza vive momentos de auge, sobre todo en Estados Unidos.

Medio millar de colegios norteamericanos son para chicos y chicas, en la enseñanza pública. Entre los partidarios de que los padres tengan esta libertad de elección está Hillary Clinton.

-Su asociación para la enseñanza diferenciada, ¿tiene alguna connotación religiosa?
-En absoluto. Somos una asociación exclusivamente civil, de colegios públicos, una asociación ciudadana, sin ninguna ligazón con grupos religiosos, o políticos. En muchos países, como España, esta enseñanza tiene que ver con la Iglesia Católica, pero no tiene por qué ser así. En Estados Unidos nuestro movimiento no tiene relación con las escuelas católicas, sino públicas. A nuestra asociación no pertenece ninguna escuela confesional.

-¿Qué presencia hoy tiene la escuela diferenciada en Estados Unidos?
-Hay 540 colegios públicos que ofrecen enseñanza diferenciada, y empezamos solo con once. Newport es un ejemplo de lo que ha sucedido. Allí se hizo un estudio en un colegio, aprovechando que había aulas mixtas y de un solo sexo. Cuando se matriculaba a los niños, se les asignaba de forma aleatoria a una u otra clase, aunque, si los padres querían, podían cambiar la opción. En cinco años que duró el estudio, los resultados muestran que el porcentaje de niñas que aprobaban en aulas mixtas era un 69%; mientras que en las de sólo niñas, ascendía al 75%. En cuanto a los niños, un 55% aprobaban en las mixtas; y hasta un 85% en las diferenciadas. Hay que tener en cuenta que todas las condiciones (instalaciones, profesores, origen social de los alumnos…) de unas y otras aulas eran las mismas.
Hoy, otras escuelas siguen el mismo modelo, pero no todos con igual éxito. Incluso algunas tienen peores resultados.

-¿Cómo se entiende eso?
-Si te limitas a poner a unos chicos en una clase y a las chicas en la otra, el sistema no funciona. Es imprescindible una mínima formación a los profesores, porque los que toda su vida han estado enseñando en clases mixtas no pueden aplicar el mismo esquema en las diferenciadas.

¿Motivos políticos?

-Ha habido una larga tradición de escuelas diferenciadas, pero de pronto los políticos decidieron excluirlas del sistema público. ¿Por qué?
-En Estados Unidos ha ocurrido como en España. Hace cincuenta años, se pensaba que la formación de los chicos debía ir orientada a lo profesional, y la de las chicas, a las tareas del hogar. Y por cierto, tuvieron mucho éxito, cada una por su parte. Cuando los políticos piensan ahora en las escuelas diferenciadas, tienen en la cabeza las mismas en las que ellos se educaron, aquellas en las que los chicos y las chicas hacían cosas diferentes. Por eso, cuando hablo con ellos me dicen que ya conocen esos centros y no los quieren, porque no quieren que se diferencie por sexo.

-¿Y qué les contesta?
-Que no se trata de volver al pasado. Se trata de estudiar lo mismo, pero en aulas diferenciadas. Lo que hay que hacer es llevarles y que vean que las escuelas de hoy no son las del pasado.

-En España, hay una ofensiva para que los colegios diferenciados no reciban dinero público. ¿Se trata de una cuestión política?
-En Estados Unidos, en 1975 se abandonó la enseñanza pública diferenciada. Posteriormente, muchos congresistas republicanos se dijeron: si enviamos a nuestros hijos a escuelas privadas de niños o niñas ¿por qué no permitirlo también en centros públicos? El congresista demócrata Ted Kennedy sentenció que eso significaba discriminar a las chicas y todo se quedó como estaba. Eso ocurrió en los años 90. Pero las cosas cambiaron, sobre todo cuando Hillary Clinton retomó el discurso de los primeros republicanos: ¿Por qué no dejar a los padres libertad para elegir? Y puso fin a la politización. Ella fue quien propuso la enmienda a favor de la enseñanza diferenciada en la escuela pública y ya no hubo problemas. No estamos hablando de política, sino de proteger las diferencias.

Tópicos

-La enseñanza diferenciada, ¿no favorece los estereotipos?
-En los colegios mixtos, incluso los mejores alumnos, consideran determinadas asignaturas como propias de niñas: los idiomas, la poesía, el arte… Y sucede lo mismo con las chicas en materias como la informática o la física: las ven como de chicos. En cambio, esto no ocurre en la educación diferenciada.
El pasado mes de octubre, estuve en Memphis en un congreso. Allí, una profesora comentó su frustración al ver cómo la informática se estudiaba acorde con patrones propios de chicos: los ejemplos eran de diseño de coches, por ejemplo, de competitividad… Y contó que ella había adoptado el programa para que fuese atractivo a las chicas, con ejemplos y casos más adecuados, y consiguió ganarse a las alumnas. Si hay enseñanza diferenciada, habrá más chicas interesadas en informática, en ingeniería… En España, sé que los chicos están por detrás de las chicas en habilidades de lecto-escritura. Algo de esto puede mejorar si estudian en clases sólo de niños.

-Entonces, ¿hay que poner en todas partes escuelas diferenciadas?
-No, ni mucho menos. Yo no pido que todo el mundo tenga que optar por la enseñanza diferenciada, sólo digo que hay que dar libertad a los padres. Lo que defendemos es la equidad de género.
No se trata de meter a las niñas en conventos y a los niños en monasterios. E1 derecho que deberían tener los padres para decidir es tan sencillo como que los niños y las niñas son diferentes. El desarrollo neurológico es diferente en ambos sexos.

-Pero argumentan que, precisamente, la diferenciada va en contra de la igualdad.
-En 1994, el gobierno español impone la supresión de las escuelas estatales de un solo sexo, en aras de la igualdad de oportunidades. Pero esa es una premisa falsa. Prueba de ello es que, por ejemplo, las alumnas que estudian Informática en la universidad han disminuido en los últimos veinte años en España. Insisto: la clave es entender que hombres y mujeres somos diferentes. Esta idea antes era sexista, porque significaba que el hombre debía ir al trabajo, y la mujer quedarse en casa. Pero hemos avanzado, y ahora se comprende que igualdad no está reñida con la diferencia. Y la mejor manera de atender esa diferencia es la educación diferenciada.

-De todos modos, se dice que la enseñanza diferenciada no favorece la socialización de los chavales.
-El año pasado, en Barcelona, se presentó un estudio que refleja cómo, después de diez o veinte años de su graduación escolar, quienes se graduaron en escuelas para un solo sexo tienen mejores porcentajes en cuanto a obtención de títulos de postgrado, son mejores profesionales, ganan más dinero, y muy especialmente las mujeres, son más líderes locales. En cuanto a la familia, el porcentaje de fracaso matrimonial de chicos y chicas en una u otra escuela es muy parecido. En ese sentido no hay diferencia.

Los chavales, en contra

-¿Qué piensan los chavales de esta enseñanza?
-A la mayoría de los chavales no les gusta, sobre todo a los chicos. Para que nuestro discurso tenga éxito hay que hacer muchas cosas y, en primer lugar, conseguir que sean los padres quienes tomen la decisión de llevar a los hijos a uno u otro colegio. Hace cuarenta años, los padres decían: “esa es la escuela a la que vas a ir” y no había más. Pero hoy los padres piensan que los hijos deben ser los que elijan. Y la mayor parte de los chicos prefieren las mixtas, sobre todo si no tienen experiencia de una escuela solo para chicos.

-¿Por qué la prefieren?
-Hay dos razones. Primero, evidentemente es más divertido estar en una clase con chicas.
En segundo lugar, en Estados Unidos tenemos un problema tremendo con la homofobia: el miedo de los chicos a que los otros piensen que es homosexual. Los chicos están aterrorizados con ese tema. Y si escogen un colegio de chicos temen que se les identifique con eso.
Por eso hay que dar más poder a los padres, para que tengan fuerza para tomar resoluciones y sean ellos quienes decidan. E1 chaval no es capaz de elegir lo mejor para él. Da igual que luego vayan diciendo: “Yo no quería ir a una escuela para chicos, pero mi madre me obligó a ir”. Más adelante se darán cuenta de que era la mejor elección. Porque, la verdad, que sea menos divertida y el miedo a que piensen que es homosexual no son razones de peso.

-¿Y qué piensan las chicas?
-Es la tercera razón. Si pones a cien chicas a elegir, un tercio preferirán los colegios de chicas; otro tercio, los mixtos; y a otro tercio les da lo mismo. En cambio, un 99 de los chicos dirán que quieren la mixta.
Pero, una vez que los chicos están en la escuela de chicos, les gusta quedarse allí. Además, en comunidades con larga experiencia en diferenciadas, muchas veces los chicos prefieren ir colegios diferenciados porque las chicas prefieren a los chicos de esas escuelas.

-Este tipo de enseñanza, ¿no separa a los chavales del mundo real, que es mixto?
-En realidad, los colegios mixtos no representan el mundo real. Ahí, lo que cuenta es quién gusta a quién, quién tiene las piernas más largas, y quién es el más guapo. En Estados Unidos se hizo un estudio sociológico sobre cómo se veían las chicas, sobre su autoestima. En los centros mixtos, la única pregunta decisiva para la autoestima de las chicas era: ¿Eres guapa? Entre las alumnas de colegios femeninos, había otras cosas: tener buenas notas, llevarse bien con los padres, ser buena deportista… y también ser guapa, como una cosa más.
En este sentido la enseñanza diferenciada prepara mejor para el mundo real, porque lo que importa -por lo general- en el ámbito profesional es si eres competente, no si eres guapa.

Disminuye el fracaso

-¿Cree que la enseñanza diferenciada hace disminuir el fracaso escolar?
-Creo que sí. Pero, para eso, necesita profesores con formación específica. Y consigue reducir el fracaso no sólo entre las chicas, sino también entre los chicos. En las clases se acaban las peleas, se crea una cultura donde lo que mola es sacar buenas notas y portarse bien. En la escuela mixta, a lo que más prestan atención es al guapo.
De todos modos, hay también actividades que pueden realizar de forma conjunta. Por ejemplo, en Nueva Zelanda, en muchas ciudades hay tres escuelas públicas: una para chicos, otra para chicas y otra mixta. Cada una de ellas colabora con las otras, y, una vez al mes, realizan actividades conjuntas.

Me parece que las escuelas deben ofrecer oportunidad de interactuar pero, por ejemplo, en clase de francés deben centrarse en aprender francés, no en ligar.

-¿Hay datos concretos sobre cómo mejoran los alumnos?
-En 1992 sólo teníamos once escuela; públicas diferenciadas en Estado; Unidos y por eso no hay datos sobre sus resultados a largo plazo. Sí los hay sobre escuelas privadas. Según esas investigaciones, los alumnos de escuelas para un solo sexo tienen algunas posibilidades más de ir a la universidad, pero muchas más de ser líderes. Veamos: ¿Qué mujeres, en Estados Unidos han roto el llamado “techo de cristal”? Nancy Pelosi, la primera mujer que preside la Cámara de Representantes; Sally Ride, primera norteamericana que subió al espacio; Sandra Day O’Connor, primera juez del Tribunal Supremo: Madeleine Albright, primera Secretaria de Estado; Condoleezza Rice, la primera Secretaria de Estado de raza negra… Todas tienen en común haber estudiado en colegios de chicas.

-Pero hay países con muy buenos resultados educativos, como Finlandia, donde sólo hay colegios mixtos.
Finlandia es un caso particular interesante. Está en lo más alto, en la clasificación del informe PISA. Hay razones para ello: tiene gran presupuesto, los profesores están muy bien pagados, los mejores alumnos de la universidad se dedican a la enseñanza…
Como hay tantos factores que influyen, la cuestión no es comparar un país con otro, sino comparar dentro del propio país, con las mismas condiciones. De todos modos, si en Finlandia hubiese escuelas diferenciadas, sus resultados serían aún mejores.

-O sea, que los buenos resultados de la diferenciada no se reducen a un área: desde África a la India…
-En India la mayor parte del sistema educativo público estaba integrado por colegios mixtos. Pero mucha gente, no sólo la clase media o alta, mandaba a sus hijos a escuelas privadas porque son muy, muy baratas. Por eso la mayoría de las escuelas de primaria o secundaria eran privadas, y diferenciadas (herencia del sistema educativo colonial inglés). Pero allí, se empezó a ver como pasada de moda. Conocí a un hindú, que había ido a mi país, y hablando con sus vecinos, se sorprendió de que sus hijos estudiasen en un centro de educación diferenciada: en Norteamérica, donde la gente tiene más formación, están a la última en moda, ¡lo más moderno eran los colegios para chicos o chicas…!
De todos modos, hay que tener en cuenta algo muy importante: la educación diferenciada no es cuestión de modas.
MÁS INFORMACIÓN

www.singlesexschools.org

www.igualesperodiferentes.org

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