LA EDUCACIÓN ES COSA DE DOS: COMUNICACIÓN MATRIMONIAL

Rafael Lacorte
Afortunadamente ante este título no nos encontramos en la ya clásica disyuntiva de: ¿qué fue primero el huevo o la gallina? El concepto de educación que aquí pretendemos abarcar es el referente al que deben impartir unos padres con respecto a sus hijos. Por lo tanto antes de llegar a plantearse esta educación, se han tenido que producir los primeros modos de comunicación conyugal.

¿Quién no recuerda aquellas lecciones del último curso escolar – COU o ahora 2º de bachillerato – sobre lenguaje y comunicación? Puede resultar interesante repasarlo someramente: para que exista comunicación son necesarios 3 conceptos: emisor- mensaje y receptor. Para conseguir un diálogo fluido requiere buena salud mental, naturalidad y deseo de rectificar y aprender de la experiencia. En la comunicación de pareja estos aspectos son fundamentales para ir consiguiendo su acoplamiento.

La comunicación en la pareja es el acto del diálogo, la comprensión y el amor. Se aprende, requiere una capacidad para fijarse, tomar e ir rectificando los modos y estilos de entenderse. En el amor conyugal sincero se comparten signos de identidad propios, miradas de complicidad, gestos personales propios. Es una forma de comunicación en la que destacan tres áreas especialmente importantes: verbal, no verbal y sexual, que forman un continuo de expresión de lo que piensan y sienten.

Evidentemente el lenguaje verbal es el más rico, el medio para intimar, pero sin olvidar los dos que antes he mencionado. La mejor base para el diálogo es el entendimiento en las grandes cuestiones de la vida en común, luchando por mejorar y adecuarse a esa convivencia con el otro. Habrá que esforzarse por: tener la misma forma de concebir la relación; saber escuchar (contando también con la mirada atenta, gestos, atención…); no interrumpir al otro (difícil de lograr en las discusiones fuertes); tomar nota y aprender de lo que se oye; no utilizar expresiones irreconciliables y radicales; saber hacer preguntas en la conversación, cuidando el tono y los gestos. Y sobre todo, centrarse en el tema, siendo práctico.

Hemos visto que además de esta área, debemos contar también con la comunicación sexual. Los inicios de nuestro amor conyugal eran fundamentalmente de atracción física (el noviazgo), para paulatinamente irse adentrando en el otro no sólo en lo físico si no también en el sentimiento y en lo intelectual (inteligencia y voluntad). Una relación meramente física no basta por si sola para crear una comunidad de amor matrimonial y familiar. El instinto sexual, aunque conduzca a la unión corporal, no lleva necesariamente a la comunicación personal. Debe tener también una convivencia duradera y de mutua libertad.

Esto nos adentra en el verdadero concepto de amor matrimonial, de una entrega del uno para el otro en un nosotros: dos seres humanos – varón y mujer – que en un compromiso de entrega – pacto conyugal – serán una sola naturaleza.

De esta vida conyugal y matrimonial puede surgir en algún momento la concepción de una nueva vida: un hijo.

Aquí llegamos al nexo de unión que la comunicación matrimonial tiene en la educación de los hijos como algo de dos.

Cuando hablamos de servicio a la vida- aspecto fundamental de la familia-, como fin del matrimonio y responsabilidad de los esposos, se reserva tanto a la transmisión de la vida como a su educación.

DEBER Y DERECHO de los padres al cuidado y educación de los hijos: el hombre nace inacabado, necesita ser cuidado (el animal más indefenso) y atendido desde el principio.

EDUCAR: ayudar al hijo a crecer y desarrollarse en su naturaleza humana, corporal y trascendental.

Los padres son los primeros y principales educadores, es un deber ineludible. Ese papel educador es común y solidario, idéntico derecho y deber en uno y otro y por igual, como ha sucedido en la procreación de ese ser; aunque teniendo en cuanta esa diferenciación inevitable del ser humano: la diferente sexualidad, ser varón y ser mujer, que en la procreación llevan a la paternidad y la maternidad.

El amor de paternidad y maternidad debe ser siempre el alma y la norma educativa. Amor afectivo y efectivo, natural y sobrenatural.

Afectivo: interno y verdadero, del corazón y procurando el bien mayor.

Efectivo: manifestado con obras, que implica una dedicación y cuidado en diferentes facetas de la personalidad; en sus diferentes edades y necesidades.

CARACTERÍSTICAS DEL DERECHO-DEBER EDUCATIVO DE LOS PADRES:

Está fundamentado en la condición de padres y en el amor paterno-materno.

Esencial: así lo es por la misión procreadora de los padres por el carácter absolutamente singular que se debe crear.

Original y primario: como es la relación que la procreación establece entre padres e hijos (que son prolongación de los padres).

Insustituible: e inalienable: pueden ser ayudados pero no abandonar en otros.

ASPECTOS Y CONTENIDOS MÁS FUNDAMENTALES.

La finalidad ultima de la educación es que los hijos se desarrollen por encontrar la propia identidad; tarea nada fácil.

Acompañamiento y ayuda, especialmente en los primeros años (niñez y adolescencia).

Educación completa e integral, debe atender siempre a las dos dimensiones fundamentales de la persona: dignidad personal y sociabilidad, encumbradas por la dimensión trascendental, sobrenatural.

Cuidado y atención corporal: recibirle y acogerle.

Educar en los valores esenciales:

libertad (compaginar libertad-autoridad); responsabilidad.

Verdadero sentido de la justicia y amor: el hombre es un ser social.

En la fe.

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