La condición física de los hijos (1)

En la sociedad actual nos preocupamos para que los hijos asistan a clases, sesiones, gimnasios, etc. donde poder trabajar el cuerpo, las características dinámicas del cuerpo. De ahí que sea frecuente ver a chicos y chicas que acuden a academias de baile, de artes marciales, polideportivos, patinaje, gimnasia rítmica, etc., todo ello motivado por ofrecer a los hijos una educación lo más completa posible. Implícitamente preocupa la condición física de los chicos y chicas y de ahí que sea necesario desde aquí, dedicar unas pocas líneas a este tema.

Entendemos por condición f ísica el estado dinámico de energía y vitalidad que permite llevar a cabo las tareas de la vida cotidiana y deportiva como pasear, correr, subir las escaleras, agacharse… Lo que se pretende es conseguir un desarrollo armonioso de las capacidades físicas básicas (resistencia, fuerza, velocidad y flexibilidad) para la mejora de la condición física y para proporcionar una buena calidad de vida en los hijos.

Debemos saber que la condición física general está configurada por la formación y el desarrollo de los sistemas cardiovascular, respiratorio, muscular y la movilidad de las articulaciones, y constituye la base de todas las actividades y el deporte.

Veamos qué capacidades físicas básicas se dan en los movimientos cotidianos de los hijos de una forma más o menos natural. En primer lugar encontramos la flexibilidad entendida como la capacidad de realizar movimientos de máxima amplitud en una articulación determinada. No debemos confundirla con el concepto de elasticidad, ya que ésta es la capacidad de un cuerpo para volver a su posición inicial rápidamente tras cesar las fuerzas que lo deforman. La flexibilidad es estática o pasiva cuando la capacidad de movimiento se consigue a través de una fuerza externa, y dinámica o activa si se obtiene por medio de una acción muscular de carácter voluntario.

La flexibilidad depende de factores mecánicos, como el tipo de articulación y la elasticidad y la fuerza de músculos y ligamentos; de factores neurológicos o emocionales (la relajación y la tranquilidad la favorecen); de factores externos como la temperatura ambiente o la temperatura interna del músculo; de las costumbres y hábitos posturales de cada individuo /el sedentarismo y la repetición de posturas incorrectas provocan contracturas musculares); de la luminosidad y el ruido (los ambientes con luz suave y poco ruido influyen positivamente); del sexo (las mujeres tienen más flexibilidad por factores hormonales, anatómicos y por su menor desarrollo muscular)…

Frente al resto de capacidades motrices, la flexibilidad es regresiva desde los primeros años de vida. Por esta razón es conveniente entrenarla para mantener unos niveles óptimos. Se posee un buen nivel de flexibilidad hasta los 10 años, gracias a una gran plasticidad ósea, ligamentosa y articular. En la pubertad y la adolescencia, debido al desarrollo muscular y óseo, empieza a producirse una pérdida importante de flexibilidad. Hacia los 20 o 22 años ya sólo se tiene un 75% del nivel inicial. Es importante mantener una correcta flexibilidad para conseguir una mejor calidad de vida en la tercera edad.

Otra capacidad física básica de la que debemos hablar es la resistencia entendida como la capacidad de mantener un esfuerzo el máximo tiempo posible retrasando la aparición de la fatiga. Podemos hablar de una resistencia aeróbica cuando se realiza un esfuerzo en presencia de oxígeno, es decir, cuando el organismo es capaz de suministrar el oxígeno que el músculo necesita. Se da en esfuerzos de baja intensidad y larga duración, como pasear, montar en bicicleta, correr o nadar durante mucho tiempo. Sin embargo, la resistencia anaeróbica se produce cuando se realiza un esfuerzo con falta de oxígeno, es decir, cuando el músculo no puede absorber el oxígeno que le proporciona el aparato cardiovascular. Se produce en esfuerzos de alta intensidad y corta duración.

La evolución de la resistencia es ascendente con la edad para iniciar, después, una regresión progresiva. Los niños menores de 7 u 8 años no pueden realizar esfuerzos máximos de resistencia, sobre todo de tipo anaeróbico, debido a una incapacidad propia de la infancia de metabolizar ácido láctico. Además, estos esfuerzos prolongados aburren a los niños, que suelen abandonar las tareas que requieren un alto grado de concentración. De los 8 a los 12 años de edad hay un crecimiento sostenido de la resistencia aeróbica. De los 13 a los 22 años aumenta hasta el 90% del total. De los 22 a los 28 años se alcanza el límite máximo de resistencia, umbral que puede alargarse hasta los 30 o 35 años, decreciendo entonces si no se entrena.

La tercera capacidad básica a tratar es la fuerza que desde el punto de vista físico es el producto de la masa por la aceleración, pero en términos fisiológicos (que son los que ahora nos interesan) es la capacidad de crear tensión intramuscular. También podemos hablar de distintos tipos, así citamos la fuerza máxima que es la capacidad de generar el máximo nivel de tensión en una acción muscular voluntaria; la fuerza explosiva o capacidad de generar el máximo nivel de tensión muscular en el menor tiempo posible como son los saltos; y la fuerza-resistencia que es la capacidad de aguantar unos niveles de tensión muscular el máximo tiempo posible.

La evolución de la fuerza es ascendente hasta que inicia una regresión progresiva. De los 8 a los 12 años no hay un aumento sustancial de la fuerza, pero los niños tienen una fuerza relativa mayor que la de los adultos. En la pubertad se alcanza un 90% del total, debido a la creciente producción de hormonas que provoca un aumento de masa muscular, sobre todo en los varones. De los 19 a los 25 años se completa el crecimiento muscular y entre los 25 y los 30 años se consigue la máxima fuerza.

La última capacidad básica de la que vamos a hablar es la velocidad entendida como la capacidad de realizar uno o varios movimientos en el menor tiempo posible. Sobre esta capacidad diremos que de los 8 a los 12 años hay un aumento continuo de la velocidad debido a que el sistema nervioso madura rápidamente y los niveles de fuerza también aumentan. A partir de los 12 años se alcanza progresivamente el 95% de la máxima velocidad. De los 18 a los 25 años se mantiene el máximo nivel y a partir de aquí, éste disminuye progresivamente pudiendo mantenerse en unos valores óptimos, con entrenamiento hasta los 30 o 32 años. El desarrollo de la velocidad es parecido en los dos sexos.

Sabemos que una adecuada condición física facilita una suficiente y saludable actividad física. Una correcta práctica de la actividad física con la regularidad adecuada implica necesariamente efectos positivos para la salud que repercute en una mejora de la calidad de vida. Nos queda hablar por tanto, de los beneficios de la actividad física empezando por una serie de beneficios fisiológicos en el ámbito cardiovascular y respiratorio: mejora el rendimiento del corazón (disminución de la frecuencia cardiaca), aumenta la capacidad respiratoria y disminuye la frecuencia respiratoria. En el aparato locomotor (huesos, articulaciones y músculos), la actividad física refuerza los ligamentos, los tendones y las articulaciones; y mantiene y mejora el tono muscular (grado de tensión de un músculo en reposo) y la fuerza muscular. Además, facilita el tránsito intestinal.

Por otro lado sabemos que desde un punto de vista afectivo y social, la práctica de ejercicio físico, sobre todo en las edades más tempranas de la vida, es una realidad inherente al ser humano, el niño se mueve por naturaleza. Y cuando el niño empieza a tener esa autonomía que sabemos que le permite quedar con los amigos, es una buena excusa para iniciarse en la vida en sociedad. Permite hacer nuevos amigos y sirve para reunirse. En general, facilita las relaciones sociales basadas en intereses comunes saludables.

Sin ánimo de extendernos más en este plano, afirmamos que tanto la condición física como la actividad física son posibles con una adecuada dieta alimenticia (2).que será aquella que guarda un equilibrio desde dos puntos de vista

▪ Cuantitativo (balance calórico). Una alimentación es equilibrada cuantitativamente cuando la ingesta calórica (alimentos) sea igual al gasto calórico.

▪ Cualitativo. Una alimentación es equilibrada cualitativamente cuando el porcentaje de cada uno de los principios inmediatos que constituyen los alimentos sea el recomendado para cada día:

▪ Hidratos de de carbono (proporcionan la energía inmediata): 50-55%
▪ Grasas (reserva de energía para su uso a largo plazo): 30-35%
▪ Proteínas (indispensables para la reposición y regeneración de tejidos): 10-15%

Por último queremos apuntar la manera cómo se inicia el niño en la actividad física y cómo su condición física le ayuda a participar y disfrutar más de esa actividad física. Es la educación física la que inicia al individuo en el autoconocimiento de su condición física. Durante la etapa de educación infantil los niños deben aprender a controlar la aceleración de la actividad motora y la coordinación de movimientos. Las actividades físicas desarrolladas durante este período deben estar orientadas a promocionar el control global del cuerpo en los desplazamientos y en actividades como los saltos o la destreza, el equilibrio y el lanzamiento de objetos, por ejemplo.

Durante la educación primaria se diferencian varias subetapas. De seis a ocho años hay cierto descontrol en la dosificación de la fuerza y todavía los movimientos son inseguros y un tanto descoordinados. De los ocho a los nueve años se produce cierto equilibrio, pero la fuerza es limitada. De los nueve a los once años se vuelve a una nueva fase de descoordinación, debido a otro proceso importante que es el desarrollo hormonal.

En la educación primaria la oferta de deportes para practicar debe ser variada y hay que evitar la especialización para que el niño encuentre las modalidades que le hacen sentirse más cómodo y, en cualquier caso, tenga la posibilidad de entrever un amplio abanico de actividades entre las que poder elegir en el futuro.

A partir de los doce años (en la educación secundaria) el cuerpo experimenta muchos cambios: las extremidades parecen demasiado desarrolladas en relación con el tronco; los cambios glandulares contrastan con un déficit de desarrollo muscular… El cuerpo se acerca a la etapa adulta en la que podrá desarrollar al máximo sus capacidades físicas, aunque el tiempo en que este proceso tiene lugar sabemos que no es igual para todos.

(1) Artículo relacionado con el titulado “El deporte en la infancia “.
(2) Se recomienda la lectura y consulta de los artículos titulados “Enfermedades relacionadas con la alimentación” y “Los niños y la comida”.

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