HOMOSEXUALIDAD Y LIBERTAD DE OPINIÓN

Jokin de Irala
Estos días, se suceden discusiones sobre la homosexualidad. Aprovecho el debate suscitado entre Doña VM López y Don MA Soro Falces para hacer algunas aclaraciones (Diario de Navarra del 22 de Julio). Respecto a la homosexualidad, me sorprende el aplomo, dureza y tono intolerante de la contestación del Sr. Soro. Comparto algunas manifestaciones realizadas por ciertos ministros y miembros significativos del Partido Socialista Francés con respecto al matrimonio de los homosexuales. Reclaman el derecho a no ser tachados de homófobos simplemente por no querer equiparar el matrimonio con las posibles uniones regladas entre homosexuales. Deberían, en cualquier caso, recibir otro nombre y estar sujetos a sus propios deberes y derechos. Efectivamente, una cosa es respetar a las personas y otra, tener que aceptar el pensamiento único y dogmático que nos venden algunos grupos y medios de comunicación con respecto a la homosexualidad. Sugiero que el lector se abstraiga de las pasiones desatadas sobre la homosexualidad y examine, de primera mano, los datos existentes al respecto. Por ejemplo, existe mucha documentación que describe cómo la Asociación de Psiquiatras Americanos (APA) eliminó la homosexualidad como “alteración” en el manual de clasificación de enfermedades en los años 70. El cambio se realizó después de una presión sin precedentes de los activistas homosexuales y por votación de una minoría de los miembros de la APA. No fue fruto de un debate o un análisis científico sereno y serio; esto debería preocuparnos (Rondeau P. Selling Homosexuality to America). No creo que haya muchos precedentes similares en la medicina. No hay, a día de hoy, ninguna evidencia científica seria que apoye la teoría tan furibundamente sostenida por algunos de un origen genético de la homosexualidad (Nicolosi J. A parents guide to preventing homosexuality). Existen, muchos especialistas que trabajan a diario en la ayuda y terapia de homosexuales que quieren, y consiguen, superar su homosexualidad (Van den Aardweg GJM. Homosexualidad y esperanza; Cohen R. Comprender y sanar la homosexualidad). Algunos de estos terapeutas, como Richard Cohen, son incluso exhomosexuales que, después de un largo camino de sufrimiento y esfuerzo, ahora viven su heterosexualidad con toda normalidad y saben de lo que hablan por experiencia propia. Aumentan en EE.UU. las protestas de personas exhomosexuales reclamando para otros el derecho a poder buscar ayuda y a poder reencontrarse con su heterosexualidad perdida por causas complejas y múltiples y que los terapeutas identifican y ayudan a superar (http://www.peoplecanchange.com/). Se sienten oprimidas por la corriente intolerante que no acepta más que una opinión sobre el tema y sin cuya aceptación uno es etiquetado de homófobo. Cualquiera puede valorar la información científica exhaustiva presentada por profesionales de la salud en internet (http://www.narth.com/). El respeto y la tolerancia debería incluir a quienes valoran de una manera diferente toda la información científica existente hoy y que parece sugerir que la actividad homosexual no se debería considerar “normal” sino una alteración del desarrollo de la identidad sexual. Lejos de perdernos en debates apasionados, que acaban siendo insultantes y estériles, o limitarnos a repetir, sin sentido crítico, lo que algunos colectivos afirman como parte de su agenda y activismo, deberíamos reivindicar todos que los datos científicos puedan ser estudiados e interpretados con honradez y libertad y que cualquiera pudiera acceder a ellos para tener opiniones libres pero informadas

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