Gozar de la vida

El viejo eslogan, nada original, de “Deja de preocuparte y goza de la vida”, parece ser el mensaje preferido por nuestro gobierno. Que puede traducirse por ¡tu tranquilo!, no te preocupes de la crisis, sigue consumiendo, que yo me cuido de todo. Eso se dice, pero no se siente, ya que después de ver las estadísticas crecientes del paro, la tranquilidad es un sueño lejano. A pesar de todo, el coro de los sindicatos también repite que ¡no pasa nada!, equivalente a “deja de preocuparte y disfruta del paro, que si se acaba tendrás un subsidio”. Por tanto, felices, aun cuando fenezcan los puestos de trabajo.

En otro orden de cosas, siguiendo a la sin igual ministra, ese gozar de la vida se refiere al mero uso del sexo, muy lejos del “gaudium” original, que tiene un contenido más profundo, y que el RAE define como “sentimiento de complacencia en la posesión, recuerdo o esperanza de bienes o cosas apetecibles”.

Claro que depende de qué bienes o cosas apetecibles estés esperando. Si se sigue la línea de los mensajes que se pregonan: hedonistas y de satisfacción de los sentidos, esos bienes son de una inmediatez material absoluta. Importa el yo y el hoy, lo demás me es ajeno. Por ponernos es una situación más bien real: si lo que se espera es una sesión de botellón, con suficientes libaciones y en un ambiente de compadreo permisivo, y luego lo que venga, no parece que a eso se llame gozar de la vida, sino otra cosa, que quizá luego no se recuerde a causa de la resaca. Pero, por si acaso, ya se tiene la píldora del día siguiente. Eso si, quebrantando la autoridad y la guía de los padres. Ese modo de vivir, erotizado por una educación manchada de ideología, transforma el gozo en un pozo llamado aborto. Aquí tenemos un gobierno que invade la conciencia de las personas, que se constituye en guía y maestro de nuestros adolescentes.

En esas bocas, el ¡goza de la vida!, añade un sarcasmo cuando se refiere al ser humano no nacido, ya que las oportunidades que tiene de seguir viviendo dependen de la lotería de los padres que lo hayan engendrado, y del acoso alrededor de la mujer para que aborte, en lugar de la ayuda a la futura madre hasta el parto y un periodo posterior.

Se comenzó por la manipulación del lenguaje al hacer juegos de palabras para describir cada una de las fases del ser humano, cuando el ser humano es uno mismo desde su concepción hasta la muerte natural, cuando a cada uno le llegue. Manipuladas las palabras, segar una vida ha pasado a ser un gesto anodino, que en el inconsciente de la gente queda como algo tan ordinario como tomar el autobús. El gozo de la vida, para todos, es vivirla con coherencia, enfrentándonos a un futuro, siempre incierto, con esperanza, ilusión y coraje.

Agustín Pérez Cerrada

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