FORMSPRING.ME, LA NUEVA RED SOCIAL QUE HACE FUROR ENTRE ADOLESCENTES

Rafael Serrano
Padres y educadores norteamericanos están alarmados ante la última fiebre adolescente en Internet: Formspring.me, una red social donde el anonimato favorece el intercambio de comentarios de unos sobre otros. Abundan las críticas, chismes, pullas y obscenidades. “Es sencillamente tremendo que los chicos tengan acceso a todas esas cosas en Internet y nosotros ni siquiera nos enteremos”, dice el padre de una quinceañera usuaria. Y concluye: “¿Cómo lo bloqueas? ¿Cómo lo vigilas?” (International Herald Tribune, 7-05-2010).

No es, en el fondo, un fenómeno tan nuevo. Formspring.me facilita y amplifica el cotilleo que existe fuera de la red. Los adolescentes buscan la aceptación de los demás, la identificación con el grupo, y desean saber la fama que tienen entre los amigos y compañeros. No todo se dice a la cara, y en corrillos hablan de los ausentes: que este no quiere invitarnos a su cumpleaños, que aquella está espantosa con ese nuevo corte de pelo… Aunque casi todo acaba llegando a conocimiento de los interesados después de dar algunos rodeos.

Formspring.me (solo para mayores de 13 años) permite enviar preguntas anónimas, contestar las recibidas y enterarse de las respuestas que dan otros. Cada usuario tiene su “caja de la verdad” adonde le llegan los anónimos, a los que puede contestar o no. Si lo hace, las preguntas y respuestas aparecen publicadas en su página de Formspring.me. Además, tiene la opción de publicarlas también en su blog o sitio web, o en su cuenta de Facebook o Twitter. Y eso hacen muchos, para perplejidad de observadores que se preguntan por qué tantos chicos airean comentarios desagradables sobre sí mismos.

La razón, probablemente, es que les interesa saber qué dicen de ellos, y las críticas mucho más que los elogios. Por eso muy pocos usan la opción de no recibir preguntas anónimas.

Hay otro motivo para esta “transparencia”. También gusta a todos saber qué se dice de sus conocidos, y en eso salen todos ganando si cada uno publica las murmuraciones sobre sí.

Formspring.me advierte a los usuarios que no se hace responsable de los contenidos “censurables, obscenos o de mal gusto” que puedan encontrar. A la vez, señala que no les está permitido usar Formspring.me para transmitir material “pornográfico, obsceno, ofensivo”, o bien “calumnioso”, “difamatorio”… El descargo de responsabilidad resulta oportuno, pues la prohibición se infringe a menudo.

De todas formas, la mayor parte del chismorreo que circula por Formspring.me no llega a tales extremos. La usuaria cuyo padre es citado arriba dice que no le ha molestado mucho ningún comentario negativo recibido, pero reconoce que uno de ellos la llevó a no ponerse más ciertos leotardos que había incorporado a su ropero.

Con independencia de lo peligroso que pueda resultar este nuevo mentidero digital para adolescentes, quizá habría que preguntarse si los mayores no van por delante. Aparte de que murmurar no es exclusivo de colegiales, la industria del cotilleo florece, más que en Formspring.me, en programas de televisión y revistas con audiencia compuesta principalmente de adultos. La mayor diferencia está en que este caso, el público es espectador de exhibiciones ajenas, mientras que los jóvenes de Formspring.me también saltan a la arena.

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