ÉXTASIS, UNA DROGA PARA UNA ÉPOCA.

ALGUNOS ASPECTOS DE SU TOXICIDAD.

Por Edurne Cenarruzabeitia Sagarminaga
Decana de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra.

INTRODUCCION

El consumo de drogas aparece como una constante histórica en la evolución de la humanidad. Las drogas se han hecho presentes en diferentes momentos y circunstancias sociales y culturales, lo que ha generado que su uso presente unas características evolutivas con considerables cambios.

Quiero decir que el uso de drogas no es en sí un fenómeno ni nuevo ni moderno, y que en el desarrollo de su historia el hombre ha utilizado drogas en función de variadas necesidades. Sin embargo, la sociedad actual ha modulado su uso en relación con sus peculiares dinamismos socioculturales y desde luego también económicos.

Señalo a modo de ejemplo algunos de los más representativos:

– Uso recreativo. Casi siempre colectivo. Es un modo de tomar drogas potenciando el descanso y la expansión, así como de intensificar el placer de la participación festiva social.

– Uso religioso y ritual. Es bien conocido que algunas drogas han sido históricamente consumidas en el contexto de ritos religiosos compartidos por la comunidad. E incluso, dentro de ese rito, buscando un especial estado emocional o de conciencia.

– Uso medicinal. Recuérdese a este respecto los comienzos en el consumo de la cocaína, la morfina, de uso aún común en medicina. Incluso la heroína, anunciada en periódicos por los Laboratorios Bayer en 1910 como un analgésico que no producía dependencia.

El opio, también es un ejemplo antiguo. En la tumba de un médico en el Siglo X a.c. Cristo aparece la siguiente inscripción “una planta en el umbral entre la noche y la muerte, que apaga el dolor, hace vacilar al conocimiento y ofrece ensueños y descanso en el dormir y en la muerte”.

Y por ultimo, uso alimenticio como adecuado acompañante de la comida. Un ejemplo: es el vino, y otras bebidas, en la cultura Occidental.

Nuestra sociedad moderna se caracteriza, a este respecto, porque en ella coexisten simultáneamente diferentes modos de uso de drogas, desde los más tradicionales (vino en las comidas), pasando por situaciones de pura dependencia (heroína), hasta usos festivos nuevos.

La sociedad actual al igual que ha sucedido en otras antiguas, ha ido estableciendo normas sobre el uso correcto o erróneo de las drogas admitidas e incorporadas al funcionamiento social: en qué momentos pueden o no consumirse, cómo debe ser su consumo, la aceptación o rechazo de ciertas consecuencias (como por ejemplo, la embriaguez), cómo enfocar o enfrentar sus efectos indeseables.

Sobre el panorama de éste uso tradicional de drogas en nuestra sociedad, en los años setenta, aparecieron “otras” drogas no institucionalizadas ni aceptadas, y que al principio fueron virulentamente rechazadas por el común de la colectividad, asustada ante esta irrupción.

Me refiero a la cánnabis en sus varias formas de uso, las anfetaminas, y a otra droga que iba a modificar decisivamente el escenario: la heroína.

La extensión en el consumo de estas drogas ocasionó una considerable alarma y, después de este primer momento de desconcierto, la puesta en marcha de una amplia red de servicios asistenciales, sobre todo para los dependientes de heroína.

DROGAS DE SINTESIS

Una siguiente fase en este proceso la constituyó la entrada en escena de un nuevo tipo de sustancias comúnmente conocidas como drogas de diseño o drogas de síntesis, cuyo consumo se ha extendido en nuestro país de modo preocupante durante los últimos años.

El término “drogas de diseño” fue utilizado por primera vez por Gary Henderson, farmacéutico de la Universidad de California, durante la década de los años sesenta para definir una nueva serie de sustancias de distintas características farmacológicas, sintetizadas químicamente de forma clandestina y que guardaban gran semejanza tanto en su estructura química como en sus acciones farmacológicas con drogas psicoactivas más antiguas controladas y perseguidas internacionalmente.

Así, modificando ligeramente la estructura química de estas drogas se podía mantener sustancialmente sus efectos psicoactivos, evitando al mismo tiempo la persecución legal de su tráfico.

MDMA- EXTASIS

Las principales drogas de síntesis están comprendidas en cuatro grupos farmacológicos:

1. Fenil-etil-aminas: derivados de anfetaminas
2. Opiáceos
3. Aril-hexil-aminas: fenciclidina y análogos
4. Derivados de metacualona

Por lo extendido de su consumo y por las numerosas investigaciones llevadas a cabo sobre su farmacología, la más importante de las drogas de diseño es la 3,4-metilendioximetanfetamina o MDMA más conocida como éxtasis aunque también puede adoptar otros nombres como “Adán” nombre con el que es especialmente conocido en América, en el ámbito de la Psicología Clínica. En Europa suele denominarse “E” aunque también se le dan otros nombres como “Fido- Dido”, “Pirula”, “Pastilla”, etc.

Un gran número de nombres diversos que corresponden a efectos ligeramente diferentes, de más anfetamínicos a más psicodélicos en función de las distintas composiciones de las pastillas.

A lo largo de mi intervención utilizaré dos nombres éxtasis y MDMA

HISTORIA DE SU CONSUMO

Aunque la popularidad y el reconocimiento del éxtasis cuenta con una década de evolución, su verdadera historia es mucho más antigua, ya que fue sintetizado por vez primera en diciembre de 1912 por un grupo de farmacéuticos en los laboratorios alemanes Merck, cuando buscaban compuestos para reducir el peso corporal.

Las investigaciones sobre el éxtasis finalizaron con el inicio de la I Guerra Mundial y permanecieron en el olvido durante los cuarenta años siguientes hasta que el servicio de inteligencia militar de Estados Unidos la seleccionó junto con otras sustancias para el proyecto MKULTRA. Este proyecto investigaba el potencial efecto del “lavado de cerebro” de varias sustancia psicoactivas. Aunque se realizaron estudios básicos de toxicidad en animales, la experimentación en humanos no se llevó a cabo.

Su consumo como droga de abuso empieza en los años sesenta vinculado al desarrollo de experiencias místicas. Un segundo patrón de utilización sería como coadyuvante en psiquiatría analítica propiciado por el eminente farmacólogo Alexander Shulgin que resintetizó el compuesto y se lo auto-administró y administró a varios colegas. Fascinado por lo que él consideraba ser una serie impresionante de efectos únicos, Shulgin facilitó éxtasis a diversos profesionales de la salud mental para que la exploraran en el marco psicoterapéutico.

De este modo, durante el final de los años setenta y principio de los ochenta varios cientos de psicoterapeutas americanos, sobre todo de orientación analítica, utilizaron éxtasis (en ese momento todavía un compuesto legal) como un componente integral de sus tratamientos, como ayuda al desbloqueo emocional y a la comunicación personal. Es la edad de oro del éxtasis. Durante este periodo, junto al uso en círculos terapéuticos comienza a extenderse y popularizarse su uso dentro de los ambientes contraculturales de la época (New Age) que lo utilizan por sus propiedades expansoras de la mente.

Pero esta etapa de oro, se trunca a mediados de los años ochenta en que la éxtasis pasa a ser el foco de una intensa controversia en los medios de comunicación social por el notable incremento de su uso con fines recreativos por los jóvenes.

Alarmados por esta repentina popularidad de una sustancia previamente desconocida, la DEA (Drug Enforcement Agency) de los Estados Unidos la incluye en 1985 en la Lista I de sustancias controladas, por el procedimiento de urgencia. Esta lista I del Convenio sobre sustancias psicotrópicas de las Naciones Unidas, incluye las sustancias consideradas como más peligrosas.

La justificación para clasificar el éxtasis como sustancia propia de la restrictiva Lista I se basaba en un estudio publicado en la revista Science que manifestaba que era capaz de producir lesión cerebral en ratas. Junto a esto también tuvo su importancia la preocupación expresada por determinados neurocientíficos en relación con que el éxtasis podría tener un potencial efecto neurotóxico en los usuarios. Junto a esto se señalaron otros justificantes como:

que tenía un alto potencial de abuso
una falta de seguridad para su uso en cualquier tratamiento
que no tenía ninguna indicación médica aceptada

A partir de este momento los acontecimientos se desencadenan de un modo rápido y al año siguiente es considerada como droga ilegal en varios países europeos: Suiza, Alemania, Italia, Gran Bretaña, etc.

En nuestro país el éxtasis comienza a crear polémica a partir del reportaje titulado “las espinas del bacalao” publicado en 1993 por la Dirección General de Tráfico. En él se hacía referencia a un itinerario que unía Madrid con Valencia y por el que circulaban miles de jóvenes todos los fines de semana moviéndose de discoteca en discoteca y en el que era usual entre ellos el consumo de éxtasis y otros análogos.

Hoy, el éxtasis es consumido con fines exclusivamente lúdicos.

EXPANSIÓN DEL FENÓMENO DEL USO-ABUSO DE MDMA

¿Cómo pasa el éxtasis de ser una droga de uso bastante restringido a ser una droga para bailar?. ¿Cuál ha sido el atractivo de esta y otras drogas similares.

Por una parte, y previamente, habría que señalar que se empezaron a consumir, y aun se consumen, con una actitud de escasa precaución, de experimentación presentada como inocua y divertida. Al mismo tiempo, se producía un rechazo y descrédito de la heroína, sus vías de administración, el contexto de su uso y sus consecuencias.

Pero hay algo, más profundo en la predilección de esta droga por una parte de la juventud. Factores socio culturales y psicológicos que influyen en su consumo y que son muy propios de nuestro momento como la:

– Búsqueda de sensaciones gratificantes en forma rápida y programada en el tiempo.

– Compensación de fracasos en integración social. Facilitación del contacto interpersonal, afectivo.

-Y otros factores como la disminución de la tolerancia al malestar, y el esfuerzo.

Junto a estas hay también otras causas que han contribuido a su popularidad como es su:

Bajo precio
Facilidad de acceso
Facilidad de consumo
Forma Farmacéutica
Fama de droga segura
Efectos farmacológicos

ESTRUCTURA QUÍMICA

La MDMA es una base sintética derivada de la Feniletilamina con similitudes estructurales al alucinógeno mescalina y el estimulante anfetamina. Por esta razón en ocasiones se habla de la MDMA como de la “Anfetamina alucinógena”.

No puedo dejar de referirme al excelente ejemplo de relación estructura actividad que proporciona el grupo de las feniletilaminas. Son ejemplo de cómo con ligeras modificaciones en la estructura química, se pueden obtener productos con grandes diferencias en su acción farmacológica. Dependiendo de como se modifica la molécula, la anfetamina por ejemplo, puede actuar como mencionaba anteriormente bien como estimulante o bien como poderoso alucinógeno.

En los últimos años, laboratorios químicos clandestinos han explorado cada una de estas posibilidades, resultando la aparición en el mercado ilícito de un gran número de derivados anfetamínicos, como MDEA conocida popularmente como Eva y la MDA conocida como droga del amor.

Una característica estructural muy importante de la MDMA, que la distingue de las anfetaminas alucinógenas, es que se trata de una amina secundaria; un hidrógeno del grupo amino está sustituido por un grupo metilo y esta N-metilación atenúa la capacidad alucinógena.

Tiene además un centro quiral en el carbono ƒÑ lo que determina la existencia de dos isómeros ópticos. La mayor actividad en el SNC corresponde al isómero dextrorrotatorio.

Puede presentarse en forma de base libre con apariencia de un aceite o en forma de polvo de color blanco (clorhidrato) con el que se fabrican los comprimidos o cápsulas. En la calle suelen distribuirse de este modo, mezclada con excipientes como lactosa o manitol o con otras sustancias psicoactivas como la cafeína.

FARMACOLOGIA

Los primeros estudios farmacológicos acerca de los efectos del éxtasis fueron desarrollados, en un estudio llevado a cabo en la Universidad de Michigan en perros y monos en 1953. Se observó que producía convulsiones, rigidez, temblor y actitudes grotescas en los animales con un comportamiento interpretado como análogo al de las alucinaciones. Estos estudios fueron seguidos de otros muchos también en animales.

EFECTOS ENTANTOGENOS

En humanos las acciones farmacológicas se han ido conociendo en la mayoría de los casos por los datos observados en los consumidores de la droga con fines recreativos. Hasta años muy recientes no han aparecido los primeros trabajos.

El efecto más señalado por los consumidores es su capacidad para inducir un estado psicológico positivo, un determinado estado emocional caracterizado por la euforia, locuacidad, felicidad, cercanía a otros, seguridad en sí mismo y sobre todo por un aumento de la empatía entendiendo ésta como una participación afectiva con reconocimiento intelectual y emocional de los pensamientos, sentimientos y comportamientos del otro.

Estas propiedades supuestamente específicas, han sido denominadas “entantógenas” por algunos autores (Camí y Farre 1996) dado que se trataría de unas sustancias capaces de facilitar el acceso a la consciencia del individuo y el manejo de sus conflictos emocionales de una manera agradable.

EFECTOS NEGATIVOS

Pero no todos son efectos aparentemente atractivos.y placenteros En todos los trabajos se describe claramente que esta droga produce una mezcla de efectos positivos y negativos.

Entre estos últimos se describen con frecuencia la aparición de sofocos, insomnio, la sequedad de boca, la tensión mandibular, sudoración, ansiedad y falta de concentración, entre otros.

La edad, la frecuencia de uso y la dosis condicionan enormemente estas sensaciones. Tomar doble dosis no supone experimentar el doble de efectos positivos, sino la existencia de un aumento de efectos negativos y de malestar.

Los consumidores de éxtasis durante periodos prolongados de tiempo, han descrito con mucha frecuencia un incremento de sensaciones desagradables.

Así en un estudio realizado por Peroutka en 1990 sobre los efectos inducidos por el éxtasis en una muestra de 100 estudiantes universitarios con edades comprendidas entre 18-25 años y que consumían la droga con fines recreativos reveló lo siguiente: en cuanto a los efectos agudos los que aparecen en menos de 24h el 90% mostró una sensación exagerada de empatía con la gente que se manifestaba por una mayor capacidad verbal y facilidad para interaccionar con los demás.

De los efectos subagudos los que aparecen después de 24h los más frecuentes fueron los negativos como dolores musculares, depresión, fatiga, dolor de cabeza. En general coincidieron, en que los efectos positivos de la droga disminuían mientras que los negativos se incrementaban con dosis sucesivas. Los individuos en los que se manifestaron con mayor frecuencias los efectos negativos fueron los de mayor edad.

Efectos autorreferidos con mayor frecuencia por consumidores de éxtasis

Efectos positivos Efectos negativos
LocuacidadToleranciaCercanía a otrosFelicidadTranquilidadEuforiaSeguridad en uno mismo Pérdida de apetitoBoca secaAumento de la frecuencia cardíacaTensión mandibularInsomnioBruxismoSofocos SudoraciónPoca concentración

TOXICIDAD
Junto a los efectos farmacológicos referidos, el principal problema derivado del consumo del éxtasis es su toxicidad. Los efectos tóxicos agudos que aparecen con mayor frecuencia:

Efectos cardiovasculares:

Hipertensión arterial

Colapso cardiovascular

Coagulación intravascular diseminada

Efectos musculares:

Rabdomiolisis

Espasticidad muscular

Efectos renales y hepáticos, como insuficiencia renal aguda y hepatotoxicidad

Efectos Sistema Nervioso Central:

Hipertermia

Trastornos neuropsiquiátricos

En relación con estos efectos centrales es significativo que en los últimos años cada vez son más frecuentes los casos de transtornos psiquiátricos, asociados al consumo de éxtasis.

Se han descrito síntomas psicóticos: delirios de persecución, celos patológicos, alucinaciones auditivas, delirios de grandeza.

Síntomas afectivos: depresión, ideas de suicidio, labilidad emocional.

Síntomas ansiosos: obsesiones, ataques de pánico, etc.

Otros síntomas: Flashbachs.

Muchas de estas reacciones tóxicas, son graves. En ello influyen factores como:

Sobredosificación
Metabolismo alterado
Patologías preexistentes
Sensibilización
Uso conjunto con otras drogas

En relación con este último aspecto se señalan en la imagen alguna de las asociaciones más frecuentes entre éxtasis y otras drogas. Destaca la asociación con el alcohol, el tabaco, y cannabis, pero también con cocaína y anfetaminas, e incluso opiáceos.

NEUROTOXICIDAD

Pero sin duda alguna, el efecto tóxico al que se le ha prestado mayor atención y el que tiene mayores repercusiones es la neurotoxicidad. Por ello a partir de ahora centraré mi intervención en este punto. Me referiré a estudios de neurotoxicidad tanto en animales como en humanos.

ESTUDIOS DE NEUROTOXICIDAD EN ANIMALES

En el año 1986 apareció el primer trabajo en el que se demostraba que las alteraciones neuroquímicas inducidas por la administración de MDMA en rata eran de tipo bifásico: por una parte, efectos inmediatos reversibles, y por otra, efectos a largo plazo irreversibles.

En el trabajo se seálaba que los efectos inmediatos, observados tras la administración aguada de éxtasis, a una dosis de 10 ml /Kg (unas 4 veces la dosis oral humana) se caracterizan por una deplección selectiva de 5-HT y de su metabolito el ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA) en el complejo estriado de rata.

En nuestro laboratorio, en ésta misma línea, hemos observado como los niveles de 5-HT y 5-HIAA sufren un rápido y marcado descenso en diferentes regiones cerebrales, como corteza, estriado, hipotálamo e hipocampo principalmente. Esta inmediata y profunda depleción de 5-HT inducida por la MDMA es reversible e implica diversas alteraciones en el recambio de este neurotransmisor ya que, directa o indirectamente, estimula la salida de 5-HT a través de los sistemas de transporte de la membrana plasmática e inhibe actividades enzimáticas como triptófano hidroxilasa (TPH) enzima limitante de la síntesis de serotonina.

Los cambios a largo plazo son consecuencia de la destrucción de los axones y/o terminales serotoninérgicas. Mediante la técnica de fijación con radioligandos, ya en 1987 Battaglia y col., observaron una disminución de los lugares de recaptación de 5-HT en diversas regiones del cerebro de rata 2 semanas después del tratamiento repetido con éxtasis.

Es decir, una disminución de la densidad del transportador de serotonina producido por el éxtasis y como esta disminución es más intensa tras un tratamiento repetido. Ya que la densidad del transportador de 5-HT es muy abundante en las terminales serotonérgicas, estos resultados podrían interpretarse como un reflejo de la pérdida de los mismos. Esta posibilidad está apoyada por datos inmunohistoquímicos que demuestran la degeneración de estos terminales tanto en ratas como en primates.

Existen diferencias en el daño neuronal serotoninéregico inducido por la MDMA en distintas áreas cerebrales. Así, las áreas ricas en terminales serotonérgicas como la corteza cerebral y el hipocampo sufren un mayor déficit de los marcadores serotoninérgicos que otras regiones que contienen bien fibras de paso (hipotálamo) o cuerpos neuronales (núcleos del rafe).

Asímismo, aunque el daño neurodegenerativo se produce en gran variedad de especies como ratas, cobaya y primates, existen diferencias entre ellas. El ratón parece menos sensible a la neurotoxicidad inducida por MDMA, sin embargo, a dosis mayores que en otras especies también se producen efectos neurotóxicos.

Asimismo, existen evidencias de que el sistema serotonérgico de rata es capaz de recuperarse en un plazo de 6 meses a un año, mientras que en primates no se da tal recuperación o se produce de forma anómala y solamente en aquellas zonas menos dañadas y más cercanas a los cuerpos neuronales (hipotálamo). Se desconoce el porqué de esta diferencia entre especies si bien podría estar relacionada con la gravedad de las lesiones iniciales, mayores en mono que en rata incluso a dosis mucho menores.

MECANISMOS DE NEUROTOXICIDAD EN ANIMALES

A pesar de que está bien establecido que la MDMA a dosis altas y en administración única o múltiple produce degeneración selectiva de las neuronas serotoninérgicas, los mecanismos de acción subyacentes son desconocidos.

Actualmente existen dos hipótesis que intentan explicar cuál o cuáles son los mecanismos implicados en el proceso neurotóxico.

La primera de estas teorías atribuye el efecto neurotóxico a la formación de un metabolito tóxico de la MDMA. Esta teoría se basa en el hecho de que si se administra la droga directamente en el cerebro de los animales de experimentación, ésta no produce ningún daño, lo cual sugiere que previamente tenga que ser metabolizada a nivel hepático. Pese a los esfuerzos por determinar cual de los metabolitos es el responsable de dichos efectos neurotóxicos, no se ha llegado a una explicación razonable, ya que o bien los metabolitos encontrados a nivel cerebral no son tóxicos o estos presentan un patrón degenerativo diferente al del éxtasis.

La segunda teoría tiene como base fundamental la implicación de la dopamina en el mecanismo de acción neurotóxica a través de la formación de Especies Reactivas de Oxígeno (ERO’s).

Así se sabe qué sustancias que disminuyen la liberación de dopamina inducida por la MDMA como pueden ser inhibidores del transportador de dopamina o los antagonistas 5-HT2, disminuyen la toxicidad serotonérgica producida por esta droga. Por el contrario aquellas sustancias que potencian la liberación de Dopamina inducida por MDMA como puede ser la L-Dopa o los agonistas 5-HT2 incrementan los déficits neuroquímicos inducidos por la droga.

La sucesión de procesos que desembocaría en el daño neuronal sería el siguiente:

La MDMA entraría en las neuronas serotonérgicas y dopaminérgicas produciendo la salida masiva de 5-HT y DA de los terminales. La 5-HT liberada, tras estimulación de los receptores 5-HT2A, produciría una disminución de la transmisión GABAérgica que conduciría a un aumento de la síntesis y liberación de DA.

La masiva y prolongada salida de Dopamina inducida por ésta acción 5-HT2 sumada a la producida por la acción directa de la droga, señalada anteriormente, provocaría un aumento considerable de DA extracelular.

La dopamina entraría en las neuronas serotoninérgicas donde tras procesos de autooxidación y de oxidación por la MAO daría lugar a la formación de radicales hidroxilos y a otras especies reactivas de oxigeno que podrían iniciar reacciones en cadena como la peroxidación lipídica.

Finalmente todos estos procesos conducirían a una alteración de la integridad estructural de la membrana celular y provocando en último lugar la degeneración de los terminales serotoninérgicos.

Sin embargo, esta teoría no explica por qué la MDMA lesiona áreas del cerebro como el hipocampo que están pobremente inervadas por el sistema dopaminérgico. Se ha especulado que pudiera darse una difusión de dopamina desde áreas que contienen gran cantidad de este nurotransmisor como el estriado hacia otras en las que la concentración es mucho menor

A pesar de que todas estas teorías deben ser consideradas, y de que no se ha llegado a definir con precisión los mecanismos neurotóxicos no hay ninguna duda de que es la formación de radicales libres el último paso en el proceso neurodegenerativo. Más aun, recientemente se ha sugerido que la neurotoxicidad aparece sólo cuando los mecanismos endógenos encargados de la detoxificación de radicales libres se ven sobrepasados por la gran cantidad de especies reactivas de oxígeno producidas.

Esta decisiva implicación de los radicales oxidantes en el daño, puede explicar porque agentes antioxidantes como la vitamina E han demostrado ser protectores del daño neurotóxico por MDMA.

En nuestro laboratorio se ha comprobado igualmente que, el ácido lipoico, un potente agente antioxidante que está siendo utilizado en el tratamiento de las complicaciones asociadas a la diabetes, protege los déficit serotoninérgicos producidos por MDMA.

El contenido de serotonina en corteza cerebral, de animales tratados con MDMA no se modifica respecto a los controles, si previamente se administra acido lipoico. Resultados similares se obtuvieron en otras áreas cerebrales como hicopampo y estriado. De igual modo, el transportador de serotonina no se modifica por MDMA si previamente se administra ácido lipoico.

Para finalizar este apartado de neurotoxicidad en animales, es también preciso señalar que parece existir una relación directa entre la hipertermia aguda que produce el éxtasis y sus efectos neurotóxicos. Así, se ha puesto de manifiesto que el efecto neuroprotector proporcionado por muchas sustancias cuando son administradas junto con la droga, se deben a su capacidad de disminuir la temperatura corporal de los animales, ya que dicha protección desaparece cuando la temperatura se mantiene elevada de forma artificial mediante la aplicación de una fuente de calor.

Es bien conocido que la formación de radicales libres en el cerebro es un proceso temperatura dependiente. Este hecho podría explicar por qué aquellas sustancias que producen hipotermia previenen los daños producidos por el éxtasis, y por otra parte, por qué la hipertermia potencia su neurotoxicidad.

Tomados en su conjunto estos hallazgos en animales establecen claramente el potencial tóxico de la MDMA para las neuronas serotonérgicas cerebrales y que esta neurotoxicidad afecta a una gran variedad de especies animales, como rata, cobaya, ardilla, y primates principalmente.

ESTUDIOS DE NEUROTOXICIDAD EN HUMANOS

Los intentos realizados para determinar si el éxtasis provoca efectos neurotóxicos serotonérgicos en humanos, similares a los que hemos descrito en animales, se han visto dificultados hasta hace muy poco tiempo por la escasez de métodos validados de evaluación de la estructura y función neuronal serotoninérgica en el cerebro vivo.

Los métodos disponibles han consistido la medición de ácido 5-hidroxiindolacético (5-HIAA), el principal metabolito de la serotonina, en el líquido cefalorraquídeo. Así como estudios de electrofisiología.

Los resultados obtenidos con éstos métodos ya hacían pensar en una lesión de neuronas serotonérgicas en consumidores de la droga.

Pero ha sido solo recientemente con la introducción de las nuevas tecnologías de neuro imagen como la Tomografia de Emisión de Positrones (PET) y más recientemente la Tomografia Computerizada por Emision de Foton Unico (SPECT), cuando se está comenzando a ver y a comprender el potencial efecto neurotóxico del extasis en humanos.

Así McCann y col (1998) han descrito por primera vez mediante la utilización de la Tomografía por Emisión de Positrones PET los efectos tóxicos del éxtasis en neuronas serotonérgicas cerebrales humanas.

Ello fue posible gracias al descubrimiento del ligando del transportador de 5-HT, el [11C]McN-56-62 que permite estudiar la densidad del transportador en el cerebro humano vivo.

Utilizando este marcador observaron en consumidores crónicos de éxtasis, una marcada reducción del transportador de 5-HT así como una pérdida de terminales serotoninérgicas en todas las regiones cerebrales salvo el tálamo.

Un año después en 1999 Semple y col. han confirmado estos datos mediante Tomografía Computerizada de Emisión de Fotón Unico (SPECT) y la utilización de 123I-b-CIT como ligando del transportador de 5-HT observando una disminución significativa de la densidad de este transportador sobre todo a nivel del neocortex.

En las imágenes de PET, obtenida en sujetos normales y en consumidores de éxtasis, se observa claramente el cambio en el cerebro tras el consumo de la droga. El cerebro de los consumidores difiere de los que no han consumido: el flujo sanguíneo cerebral esta notablemente afectado. Estas imágenes son tan reveladoras del daño cerebral que han sido utilizadas en Estados Unidos por el NIDA (Instituto Nacional de Abuso de Drogas) en campañas de educación

Por último, hay que señalar que además de estos métodos, la neurotoxicidad inducida por el éxtasis puede también evidenciarse midiendo funciones biológicas y conductuales reguladas por neuronas serotoninergicas.

De este modo ya que la 5-HT está estrechamente relacionada con el estado del humor, el control de los impulsos, la ansiedad, así como ciertos procesos cognitivos es posible que las alteraciones de estas funciones, observados en consumidores de éxtasis sean expresión de una lesión serotoninérgica.

Las consecuencias clínicas del daño neurológico pueden manifestarse a largo plazo en una serie de secuelas neuropsíquicas de tipo conductual, cognitivo y afectivo como he señalado anteriormente. Asímismo estudios recientes (Dafters y col, 1999) han encontrado en consumidores crónicos de éxtasis unos registros electroencefalográficos, similares a los de individuos ancianos y afectados de demencia, así como un importante déficit de memoria verbal, etc.

CONCLUSIÓN

De lo expuesto, creo que podemos extraer algunas conclusiones :

Los estudios realizados en animales indican que el éxtasis es una potente neurotoxina selectiva para el sistema serotonérgico.

En el hombre, aunque no se ha demostrado por completo, la neurotoxicidad serotonérgica cerebral de la MDMA, datos recientes obtenidos con técnicas de de neuroimagen (PET, SPET) apuntan a que los hallazgos en animales, pueden extenderse a consumidores de ésta droga, de modo que su administración repetida, da lugar, a un proceso de destrucción, en ocasiones de modo definitivo, de neuronas serotonérgicas.

Aunque las consecuencias funcionales de la neurotoxicidad siguen siendo desconocidas en gran parte, existen indicios crecientes de que puede producir importantes secuelas conductuales, cognitivas y afectivas.

Finalmente para terminar, una breve reflexión sobre el titulo que he dado a mi intervención. En el me he referido al éxtasis como una droga de nuestra época, en la idea a la que aludí al principio: parece que hoy muchas personas precisan de una sobreactivación y sobreestimulación para hacer su vida más intensa. Probablemente, esta búsqueda de nuevas sensaciones esté encubriendo carencias y frustraciones que si bien siempre ha sido propias del ser humano, hoy encuentran un erróneo y peculiar intento de superación por vía química.

Me preocupa el sentido seguramente erróneo e incierto de esta búsqueda, que me ha hecho recordar unos versos:

No habéis buscado un día un rayo
Que vuestros ojos anhelaban
Algo que quizá no existía
En el lugar que lo buscabais

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