ESTRÉS EN LA INFANCIA. SU PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO

Trianes, Mª Victoria
Ed.: Narcea
LA AUTORA: Mª Victoria Triane. Profesora de la Facultad de Psicología y CC. de la Educación. Universidad de Málaga

Es un acierto hablar de estrés en la infancia porque efectivamente se da, más de lo que vulgarmente se piensa. Se manifiesta en forma de ansiedad y alteraciones en la conducta. Es muy importante delimitar bien las edades, porque en la primera infancia el sujeto no es capaz de emitir señales claras en petición de ayuda; no sabe lo que le pasa y manifiesta su malestar con lloros. A partir de los 8 años, el niño sí es capaz de hacer un cierto análisis –especialmente si está guiado en la introspección por un adulto-.

Las causas son varias y se abordan en el libro las más frecuentes: desajustes familiares, incorporación o cambios en el entorno escolar, nivel de expectativas superior a sus posibilidades… Hay niños que saben gestionar bien las dificultades; otros, en cambio, se bloquean ante ellas. No siempre el niño lanza mensajes claros y a quien debe, sino que es el adulto el que debe de observar trastornos en la conducta o tratar de averiguar el posible efecto –a veces disimulado- que un hecho ha causado en un niño. Es difícil, aunque existen, niños capaces de gobernarse en situación de estrés; normalmente debe de ser el adulto el que lo detecta y acude en su ayuda. Los pasos a dar dependerán de la gravedad o continuidad de la situación a la que se ve sometido; de los recursos personales que puede ejercitar el sujeto. A veces será necesario acudir a un especialista: psicólogo o psiquiatra. Es, en ocasiones necesario, superar posibles reparos a acudir a este tipo de especialistas; mucho peor sería que, por no atenderle suficientemente bien, le quedaran lesiones psíquicas o emocionales duraderas y profundas.

Debo matizar que la autora habla indistintamente de divorcio y de separación; si bien a efectos del estrés pueden tener una repercusión similar y es más influyente el cómo se lleva a cabo, desde el punto de vista moral y jurídico existe una profunda diferencia entre uno y otro caso. La otra observación es que pudiera haber dado pautas a seguir cuando un profesor percibe síntomas de estrés que superan su capacidad como tutor para gestionar la dificultad observada.

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